Un primer acercamiento a la obra de Thomas Mann exige abordar una cantidad ingente de información acerca de su biografía y de biografías afines, además, el escritor alemán nos legó numerosas obras ensayísticas, poéticas y narrativas. Obviando gran parte del contenido biográfico y literario de Mann, vamos a centrarnos en “Señor y perro”, una obra considerada menor, pero cuyo significado nos permite conocer al escritor en un momento decisivo de su vida.
La obra corta de Thomas Mann
En la narrativa breve de Thomas Mann encontramos una prosa de una riqueza incomparable. Leer los relatos cortos de Thomas Mann significa conocer los intereses del autor a través de reflexiones hondas, con las que el escritor nos aporta perspectivas ágiles y considerablemente más livianas que en sus novelas más célebres.
A diferencia de otros autores, en la treintena de relatos que componen la obra breve de Mann encontramos algunas de sus mejores obras. “La muerte en Venecia”, “Tristán” (preludio de “La montaña mágica”) o “Las cabezas trocadas” son títulos de referencia en la excepcional literatura del escritor hanseático.
“Señor y perro” forma parte de la narrativa breve de Mann. Además de las características propias del relato, el momento en el que el escritor concibe la historia hace que sea de especial relevancia.
El final de la Primera Guerra Mundial y la obra de Thomas Mann
Durante la Primera Guerra Mundial, Thomas Mann vivió un período de profunda reflexión y conflicto interno. La guerra dividió a Europa y también generó tensiones dentro de su propia familia, especialmente con su hermano Heinrich Mann, con quien tenía opiniones políticas divergentes. Heinrich era un ferviente opositor de la guerra y abogaba por la democracia, mientras que Thomas se inclinaba por el conservadurismo y defendía la preponderancia cultural de Alemania, lo que desembocó en una intensa disputa entre ambos.
En ese contexto, Thomas Mann escribió «Consideraciones de un apolítico» en 1918, una obra en la que defendía la singularidad cultural alemana y criticaba el liberalismo y la democracia, valores que asociaba con el pensamiento occidental. Esta obra, escrita como una respuesta implícita a su hermano Heinrich y a otros intelectuales, refleja su visión de la cultura alemana como fuerza de profundidad espiritual frente al racionalismo occidental.
El final de la guerra supuso una decepción enorme para Mann, que retomó tanto sus relatos breves (el último había sido “La muerte en Venecia” en 1912), como el manuscrito de “La montaña mágica”, comenzado en 1912, abandonado durante la guerra y, finalmente, publicado en 1924.
Los idilios de Thomas Mann tras la guerra
En 1918 y 1919, Thomas Mann escribe lo que él llama dos “idilios”, “Señor y perro” y “Canción de la niña”. Un idilio, además de un romance, es una composición lírica cuyo tema suele estar relacionado con la vida pastoril, en sus idilios de postguerra, Mann nos hace partícipes de su vida a las afueras de Munich.
La reacción de Mann ante el desastre alemán implica un repliegue. A diferencia de obras anteriores, cuyo espíritu trataba de propagarse hacia el continente europeo, “Señor y perro” y “Canción de la niña” suponen una retirada de la vida mundana y el principio de un nuevo pensamiento.
La vida de Mann en Múnich
Tras la Primera Guerra Mundial Thomas Mann permanece en Munich, pero su actitud está lejos de ser beligerante. La capital bávara había sido un importante centro cultural y artístico durante la guerra, Mann se retira de estos círculos, al menos de manera temporal, para disfrutar de su vida privada.
La vivienda de Mann estaba ubicada en Poschingerstraße, en el distrito de Bogenhausen, un barrio eminentemente burgués a la orilla del río Isar. La casa de Thomas Mann era una villa de estilo neoclásico, representativa de la arquitectura burguesa de principios del siglo XX. La mansión fue construida entre 1913 y 1914 y diseñada por el arquitecto Alfred Aldenkirch específicamente para la familia Mann.
La casa era espaciosa y elegante, reflejando la posición de Mann como uno de los intelectuales más importantes de la época. El jardín que rodeaba la casa ofrecía un espacio tranquilo, en la vivienda había numerosas habitaciones que albergaban a la familia Mann, que a partir de 1919 contaría con seis hijos.
En este entorno, y con una disposición absolutamente centrada en su familia y en la escritura, es donde Thomas Mann escribe sus dos idilios de postguerra y retoma “La montaña mágica”.
“Señor y perro”, una obra terapéutica y un homenaje a Bauschan
En una edición de “Señor y perro” de 1984 de Plaza y Janés, Ferenc Olivér Brachfeld, prologuista y traductor de la obra, declara: “no tolero can alguno en mi casa, ni soy cazador, ni he acudido en mi vida a esos canódromos existentes cada vez en mayor número en las grandes metrópolis”, me veo obligado a suscribir sus palabras, salvo breves encuentros con un perro mestizo durante el presente año que, por desgracia, concluyeron.
La redacción de “Señor y perro” y “La canción de la niña” le sirven a Mann para olvidarse del clima bélico en el que había vivido desde 1914 hasta 1918. Ambas obras se basan en la observación de su entorno, mediante un examen analítico con vocación científica que le permite evadir su atención de los primeros pasos de la República de Weimar.
Composición y motivo del relato
Esta égloga en prosa tiene como motivo exponer el primer encuentro entre Bauschan, un perdiguero alemán de pelo corto, y Thomas Mann, así como su relación durante los dos años posteriores. Al escritor le sirvió para alejarse de la decepción de la derrota germana, además, la impresión de esta obra se llevó a cabo mediante 120 ejemplares numerados y firmados por el autor, para recaudar fondos para escritores alemanes necesitados tras la guerra.
Formalmente, se trata de una narración libérrima con una estructura mínimamente formal, dividida en cinco capítulos, el último de los cuales ocupa un tercio de la narración total.
Los cinco temas que nos acercan a Bauschan y a su dueño son los siguientes:
- Dobla la esquina
- Cómo adquirimos a Bauschan
- Datos sobre la vida y el carácter de Bauschan
- El bosque
- La caza
El nombre de Bauschan
Una curiosidad que no recoge el libro es que Bauschan, el nombre del compañero canino de Mann, proviene de la novela “Mis días como granjero” de Fritz Reuter, una serie de relatos costumbristas escrita en Plattdeutsch, el dialecto propio de la Baja Alemania.
Es del perro del protagonista de esta narración del que Thomas Mann toma el nombre de su mascota.
Lux, un perro de buena familia
Para llegar a las inmediaciones de Tolz, donde Bauschan esperaba a los Mann, el perro había caminado veinte kilómetros tras sus anteriores dueños. La primera impresión que tiene la familia al ver a Bauschan es patética, los miembros de la familia se conmueven al ver su aspecto que Mann relata de manera profusa, en una de las muchas descripciones que contiene este relato.
El can es presentado como Lux por la posadera que le cuida, también descrita por Mann, que asegura haber conocido a la madre del rebautizado Bauschan y disponer también de buenas referencias del padre.
La descripción del bosque
Una de las partes más destacadas del libro es el principio del tercer capítulo. Durante varias páginas, Mann cuenta los pormenores del bosque bávaro que rodea su casa familiar y que sirve de entorno para sus paseos matutinos con Bauschan.
En las novelas de Thomas Mann, la descripción de los espacios exteriores es fundamental, pensemos en el capítulo «Schnee» («Nieve») de “La Montaña mágica” y en la importancia que tiene la descripción en esta parte del relato. En “Señor y perro”, la simple mención del fresno húmedo es suficiente para que el lector evoque un bosque muniqués recién llovido.
El desarrollo de la relación
Un tema importante en este idilio es la relación entre el perro y el amo. A la acostumbrada fidelidad canina, rendida desde el primer momento, se opone el carácter propio de un intelectual burgués luterano de origen hanseático, un desafío complicado para la mascota.
Thomas Mann se dibuja entre la devoción plena y el rencor, motivado por las situaciones más prosaicas. Lo que conocemos una vez concluido el relato es el humor de Thomas Mann, accesible hasta este extremo solo en los idilios.
Thomas Mann escribe unas memorias en el año 1930, un año después de la concesión del premio Nobel de Literatura, precisamente con el motivo de dar a conocer su vida tras el galardón. La autobiografía permite al lector poner en contexto la vida del escritor hasta la fecha, sin embargo, lo que descubrimos de Mann a través de “Señor y perro” y “Canción de la niña” es diferente, se trata de las variaciones de temperamento del escritor y las causas microscópicas que le afectan.
En el caso de “Señor y perro”, los movimientos de su mascota nos permiten llegar hasta un Thomas Mann completamente emocional, despojado de la racionalidad inherente a su figura mitológica.
La caza sin muerte
El perro de Thomas Mann es un perdiguero alemán, raza cinegética cuyo instinto tiende a la persecución de presas. Dice Mann que las únicas víctimas de Bauschan son los ratones de campo y los topos, y que suponen parte de la dieta debido a que, en ocasiones, la familia no puede proporcionarle más que una insípida sopa por la carestía de postguerra.
Mann hace una relación de animales a los que Bauschan sigue el rastro, pero a ninguno de ellos llega a dañar, exceptuando el revoloteo de las plumas de algún faisán.
En el último capítulo cuenta Mann la anécdota de la liebre que va a refugiarse en el seno del propio escritor, intimidada por la carrera del perro perdiguero.
La enfermedad de Bauschan
“Miseria corporal y espiritual” es como define Mann el estado de Bauschan al enfermar. Ante una serie de hemorragias visibles, el dueño lleva a su mascota al veterinario, que decide que el perro debe quedar internado por un período que acabaría siendo de dos semanas. En un ejercicio típico del escritor, aprovecha la convalecencia de su compañero para preguntarse por la libertad de la que ahora disfruta y que restringe la presencia insistente del perro, para concluir que prefiere que el can se recupere y vuelva a casa.
La caza del pato y el bostezo
El final del relato es un episodio de celos en el que el autor se pone en evidencia sin que le importe en absoluto. Tras el hecho, en principio inocuo, de la muerte de un pato por disparo de un desconocido, Thomas Mann se siente despreciado. Su perro permanece en el sitio en el que ha observado la escena y regresa a casa bostezando, lo que provoca que el autor entre en una fría cólera, negándole la entrada a la finca por la entrada principal.
Esta anécdota presenta al Thomas Mann más íntimo a través de un monólogo interior que el perro parece entender, en palabras del autor.
Leer los relatos cortos de Thomas Mann
Como ya indicamos al principio del texto, el lector dispone de opciones muy variadas en lo relativo a la obra breve de Thomas Mann, desde perros no tan afortunados como Bauschan en “Tobias Mindernickel”, hasta historias de decepción y redención en “Horas penosas”, esta última publicada originalmente en la mítica revista Simplicissimus en 1905.
Thomas Mann, biografía y obras escogidas
Thomas Mann fue uno de los escritores más importantes del siglo XX europeo. Nació el 6 de junio de 1875 en Lübeck, Alemania, en el seno de una familia de comerciantes. Su padre, Thomas Johann Heinrich Mann, era un hombre de negocios exitoso y senador de la ciudad, su madre, Julia da Silva-Bruhns, tenía ascendencia brasileña y alemana y escribió varias obras, entre las que se incluye una autobiografía. Esta mezcla de culturas y de valores marcaría profundamente la obra literaria de Mann.
Traslado a Munich
Durante su infancia, Mann vivió rodeado de la atmósfera próspera y culturalmente activa de Lübeck, sin embargo, la muerte de su padre en 1891 y la consiguiente liquidación de la empresa familiar provocaron un cambio drástico en su vida. La familia se mudó a Múnich, donde Thomas comenzó a forjar su carrera literaria. Desde joven mostró interés por la literatura y la filosofía, abandonando los estudios secundarios para dedicarse a la escritura.
En Múnich, Mann trabajó inicialmente como periodista y comenzó a escribir relatos cortos en los que ya se vislumbraban algunos de los temas recurrentes de su futura obra: la decadencia de la burguesía, el conflicto entre el arte y la vida y la complejidad de la naturaleza humana. Fue en esta ciudad donde también se relacionó con los principales intelectuales y escritores de la época, un entorno que le influenció notablemente.
Boda con Katia
En 1905, Mann se casó con Katia Pringsheim, perteneciente a una acaudalada familia judía de intelectuales. Juntos tuvieron seis hijos, varios de los cuales también se convertirían en escritores destacados, como Erika y Klaus Mann. La vida familiar de Mann se forjó a partir de una combinación de tradición burguesa y liberalismo, elementos que se reflejan en su obra, donde retrata de manera crítica a la clase media alemana y el abandono de sus valores tradicionales.
Primera Guerra Mundial
El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 le llevó a defender un ideal patriótico y la preponderancia de la cultura alemana, sin embargo, tras la guerra, su perspectiva cambió y se fue alineando con posiciones democráticas y liberales, distanciándose del nacionalismo que había defendido en sus primeros años. Esta evolución ideológica culminó durante el ascenso del nazismo, convirtiéndose en un crítico abierto del régimen de Hitler.
Mann y el régimen Nazi
En 1933, con la llegada de los nazis al poder, Mann y su familia abandonaron Alemania. Primero se trasladaron a Suiza y en 1938 emigraron a Estados Unidos, estableciéndose en California. Durante sus años en el exilio, Mann continuó escribiendo y pronunciando conferencias, siendo una figura prominente de la resistencia intelectual contra el fascismo. Aunque obtuvo la ciudadanía estadounidense en 1944, tras la Segunda Guerra Mundial regresó a Europa y pasó sus últimos años en Suiza, donde falleció el 12 de agosto de 1955 en Zúrich.
La obra de Thomas Mann se basa en una exploración profunda de la condición humana. Sus novelas suelen abordar la tensión entre el espíritu y la materia, el arte y la vida, lo dionisíaco y lo apolíneo, siempre desde una perspectiva analítica.
Las siguientes son algunas de sus obras principales.
Los Buddenbrook (1901)
Es la primera gran novela de Thomas Mann y una de sus obras más conocidas. La novela relata la historia de cuatro generaciones de una familia burguesa de comerciantes en el norte de Alemania, claramente inspirada en la propia familia de Mann. Con un estilo realista y detallado, la obra explora la decadencia progresiva de los Buddenbrook, desde la prosperidad inicial hasta su inevitable declive.
La novela es un retrato crítico de la burguesía alemana del siglo XIX y examina temas como la herencia, la responsabilidad social y el conflicto entre el arte y la vida práctica. Con “Los Buddenbrook», Mann alcanzó reconocimiento internacional, esta obra se considera una de las razones principales por las que se le otorgó el premio Nobel de Literatura en 1929.
La muerte en Venecia (1912)
Es una novela corta publicada en 1912, en la que Thomas Mann explora la fascinación y el deseo a través de la figura del escritor Gustav von Aschenbach. Aschenbach, un hombre respetable y disciplinado, viaja a Venecia buscando descanso e inspiración, allí se enamora de la belleza de Tadzio, un joven adolescente, lo que desencadena una compleja reflexión sobre el deseo, la decadencia y la muerte.
La historia es absolutamente simbolista, la ciudad de Venecia se convierte en una metáfora de la corrupción y la decadencia moral. “La muerte en Venecia” es también una exploración del conflicto entre la racionalidad y los impulsos irracionales, temas que preocupaban profundamente a Mann. Esta obra ha sido adaptada al cine y a la ópera, y sigue siendo una de las más estudiadas y discutidas del autor.
La montaña mágica (1924)
Es considerada una de las novelas más importantes de la literatura alemana. La historia sigue a Hans Castorp, un joven ingeniero que visita un sanatorio en los Alpes suizos para visitar a su primo enfermo. Lo que, se supone, sería una breve visita, se convierte en una estancia de siete años, durante los cuales Hans experimenta un proceso de aprendizaje y transformación personal.
La novela es una obra filosófica y simbólica, epítome de la bildungsroman, que explora temas como el tiempo, la enfermedad, la muerte y las tensiones políticas e ideológicas que marcaron Europa antes de la Primera Guerra Mundial. “La montaña mágica» es conocida por su profundidad intelectual, y refleja el interés de Mann por las corrientes filosóficas y culturales de su época. En el año que finaliza hemos celebrado el primer centenario de su publicación.
Doctor Faustus (1947)
Cronológicamente, probablemente sea la última gran novela de Thomas Mann y una de las más oscuras. La obra narra la historia de Adrian Leverkühn, un compositor de música que, al igual que el personaje faustiano, hace un pacto con el diablo a cambio de genio creativo. La novela es una reflexión sobre la tragedia de la cultura alemana durante el ascenso del nazismo, el personaje de Leverkühn sirve como metáfora de la corrupción moral de la nación.
En Doctor Faustus, Mann combina elementos de la leyenda de Fausto con la historia reciente de Alemania, creando una obra que es tanto un comentario social, como una exploración del sufrimiento y la creatividad. La novela destaca por su sofisticación técnica, especialmente en lo relativo a las partes musicales y a sus metáforas mitológicas.
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