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El análisis del capítulo 7 de “Ulises”, “Eolo”, se suele reducir al ritmo de la redacción de un periódico y a la particular estructura del texto, basada en un esquema titular-noticia, sin embargo, este capítulo incorpora numerosos temas que serán decisivos en el desarrollo de la historia.

Capítulo 6, el descenso al infierno de Bloom

El capítulo anterior, “Hades”, sigue a Leopold Bloom mientras asiste al funeral de Paddy Dignam junto a Martin Cunningham, Jack Power y Simon Dedalus. Durante el trayecto en carruaje al cementerio de Glasnevin, Bloom reflexiona sobre la muerte, la fugacidad de la vida y la relación entre los vivos y los muertos. Sus pensamientos divagan entre recuerdos personales, centrados en la muerte de su propio hijo Rudy y el suicidio de su padre, y la inevitabilidad del destino humano.
En el cementerio, Bloom reflexiona acerca de la descomposición del cuerpo y la muerte como hecho físico, desprovisto de carácter espiritual. El capítulo contrasta la visión pragmática de Bloom con las perspectivas más tradicionales y supersticiosas de los demás, consolidando su carácter introspectivo y racional.
Otro detalle importante del sexto capítulo es la presencia del misterioso hombre número 13 en el entierro de Paddy Dignam.

La capacidad autorreferencial de “Ulises”

Uno de los aspectos inherentes a la estructura de “Ulises” es su carácter autorreferencial. Para el lector atento, es evidente la repetición de referencias distribuidas en secuencias a lo largo del texto, que incluyen además obras previas del autor.
El capítulo 7 comienza y finaliza en O’Connell Street, al pie de la desaparecida columna de Nelson. Joyce utiliza la narración circular constantemente en su obra, sublimando este recurso en “Finnegan’s wake”, al construir una novela completamente radial. La forma de este capítulo es también producto de la autorreferencialidad textual, se trata de una estructura textual organizada en columnas breves con titulares, cuyo contenido reproduce el ritmo de una redacción antes de la salida del número vespertino.
Más allá de la autorreferencia formal, “Ulises” recupera constantemente temas que ya han sido reflexionados, para aportar diferentes puntos de vista nuevos o asentar las ideas anteriormente expuestas. No sería absurdo concluir que el “Ulises” es, en realidad, un texto de unas dos decenas de reflexiones que se desarrollan en todas direcciones en el entorno de Dublín.

Eolo*

Eolo*

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Eolo*

Eolo*

Eolo*

Eolo*

Eolo*

La columna de Nelson en la calle O’Connell

El capítulo comienza con un panorama general del centro de Dublín al mediodía, mientras los tranvías circundan la columna de Nelson en O’Connell Street.
La columna de Nelson fue un monumento icónico dedicado al almirante Horatio Nelson, similar al que todavía se puede admirar en Trafalgar Square en Londres. Inaugurada en 1809, se trataba de una estructura de granito de 40 metros de altura con una estatua del almirante en la cúspide. La imagen representaba la influencia británica en Irlanda y fue un símbolo divisivo: para algunos, un tributo a un héroe naval; para otros, un recordatorio del dominio colonial británico. Es importante recordar que durante la fecha en la que se desarrolla la narración, 1904, Irlanda era parte del Reino Unido, aunque gran parte de su población reivindicaba un estatus independiente, finalmente concedido en 1922.
Durante más de 150 años, la columna dominó el paisaje de Dublín hasta que, en 1966, fue destruida con explosivos por republicanos irlandeses en el 50º aniversario del Levantamiento de Pascua. La explosión dejó en pie solo la base de la estructura, posteriormente demolida. En su lugar se erigió The Spire en el año 2003.
La columna de Nelson será un símbolo a lo largo del capítulo y un punto de referencia, debido a su cercanía con la sede del Freeman’s Journal.

La estructura de “Eolo”

El séptimo capítulo de “Ulises” se organiza a partir de una estructura fragmentada que imita el estilo de un periódico, mediante titulares llamativos que dividen la narración. Estos titulares no solo organizan la lectura, además aportan un tono sensacionalista y grandilocuente, propio de la retórica periodística. El capítulo transcurre en la redacción del Freeman’s Journal, donde Bloom intenta gestionar un anuncio publicitario mientras los periodistas y editores debaten sobre política, oratoria e historia. El discurso de este capítulo se basa en un estilo muy ágil, con personajes que interrumpen y divagan en un ambiente caótico y ruidoso, semejante al bullicio propio de un local de prensa, imprenta incluida.
El Freeman’s Journal fue un periódico real fundado en 1763 en Dublín y estuvo vigente hasta 1924. Era una de las publicaciones más influyentes de Irlanda, de orientación abiertamente nacionalista, aspecto que Joyce refleja a través de los temas que tratan sus personajes.

El Evening Telegraph

El Evening Telegraph era la edición de tarde del Freeman’s Journal. Los periódicos vespertinos eran comunes en la época, ofreciendo actualizaciones de las noticias del día para quienes no habían leído la edición matutina. Habitualmente, el segundo número del día se enfocaba en crónicas sociales, adoptando un tono sensacionalista para atraer a un público más amplio. La prensa vespertina competía en ventas con los diarios matutinos, pero eran menos prestigiosos. En Ulises, Joyce satiriza su estilo grandilocuente y su contenido superficial.
Respecto a su reaparición como tema, el Evening Telegraph se nombra ya en el segundo capítulo, cuando Deasy obliga a Dedalus a entregar su artículo sobre la fiebre aftosa, pero su presencia será constante durante todo el día, especialmente en relación con la Copa de Oro.

How a great daily organ is turned out

La columna de este titular, “Cómo se produce un gran órgano diario”, es una referencia directa e irónica hacia la prensa irlandesa de principios del siglo XX, extensible a la mayoría de la prensa europea.
El artículo explicita que son la morralla y los anuncios lo que sostienen las cabeceras de prensa. La descripción repasa varias secciones que incluyen noticias extemporáneas, notas agrícolas, consultorios absurdos, chascarrillos, fotografías impactantes y, en general, otros asuntos insustanciales propios de una prensa que Joyce conoce bien. Al final de la sección siguiente, Bloom se plantea dónde acaba un periódico, posiblemente como envoltorio de carne y otros paquetes.
Esta sección culmina con la imagen de Hynes, cuya presencia en la redacción se debe al obituario de Dignam que ha mandado publicar.

Ruido, movimiento

Before Nelson’s pillar trams slowed, shunted, changed trolley, started for Blackrock, Kingstown and Dalkey, Clonskea, Rathgar and Terenure, Palmerston Park and upper Rathmines, Sandymount Green, Rathmines, Ringsend and Sandymount Tower, Harold’s Cross. The hoarse Dublin United Tramway Company’s timekeeper bawled them off:
—Rathgar and Terenure!
—Come on, Sandymount Green!
Right and left parallel clanging ringing a doubledecker and a singledeck moved from their railheads, swerved to the down line, glided parallel.
—Start, Palmerston Park!

Ante la columna de Nelson, los tranvías frenaban, hacían maniobras, cambiaban de vagón y partían hacia Blackrock, Kingstown y Dalkey, Clonskea, Rathgar y Terenure, Palmerston Park y la parte alta de Rathmines, Sandymount Green, Rathmines, Ringsend y Sandymount Tower, Harold’s Cross. El ronco cronometrador de la Dublin United Tramway Company los despidió:
-¡Rathgar y Terenure!
-¡Vamos, Sandymount Green!
Un tranvía de dos pisos y otro de uno se movieron de sus cabeceras, se desviaron hacia la línea descendente y se deslizaron en paralelo.
-¡Arranca, Palmerston Park!

La traducción es propia. Así comienza el capítulo, cuyo primer titular hace referencia al bombeo cardíaco propio de Dublín. El ruido y el movimiento serán elementos ambientales que refuerzan el caos del entorno y la fragmentación del texto. La narración sitúa a Bloom en la bulliciosa redacción del Freeman’s Journal donde el sonido de la imprenta, el tecleteo de las máquinas y las conversaciones sobre política crean un ambiente vibrante y desordenado. La figura de la Columna de Nelson, mencionada al principio y al final del episodio, sirve como símbolo de estabilidad dentro del torbellino de actividad que caracteriza la ciudad de Dublín y la escena periodística.
El ritmo de la ciudad se traslada a la rutina de una redacción de prensa, Bloom, en su intento de comprar un espacio publicitario, se mueve en un flujo constante de información y desinformación que refuerza la sensación de velocidad y efimeridad que domina el capítulo, en contraste con su carácter reflexivo y pausado.
Al final, la imagen de Nelson reaparece en medio de la pausa de los tranvías y el traqueteo de los coches de caballos, consolidando su función como anclaje visual y denotando la ironía de la independencia periodística, dentro de un sistema considerado colonial por los propios súbditos.

El anuncio de Keyes

Bloom es agente de publicidad, tras el entierro de Dignam, acude a la sede del periódico en representación de un tal Alexander Keyes, comerciante de tés, vinos y licores, para comprar un espacio publicitario.
La publicidad debe incluir un logotipo basado en una imagen simbólica: dos llaves cruzadas. Por una parte, la imagen pretende hacer una referencia a la Isla de Man, cuyo departamento está gobernado por un Parlamento que adopta el lema “House of Keys”, es decir, “Casa de llaves”, cuya pronunciación es similar al apellido del comerciante de bebidas. El símbolo tiene además un doble significado, evocando las llaves vaticanas propias de San Pedro.
El anuncio, por tanto, pretende aludir tanto a aspectos civiles, como a una segunda lectura religiosa, asociando ambas referencias al negocio del té y las bebidas alcohólicas.

Breve guía de la nómina del Freeman’s Journal

Una vez finalizada la primera negociación sobre el anuncio, la trama nos presenta a una serie de personajes relacionados con el periódico, que acabarán interactuando en torno a Stephen Dedalus. Esta es una breve reseña de sus caracteres.

Myles Crawford
Editor del Freeman’s Journal, Crawford es un personaje estridente, enérgico y apasionado por la actividad periodística. Su carácter parte de un entusiasmo más centrado en la retórica que en la sustancia, convirtiéndole en un personaje ruidoso y algo caótico que personifica el espíritu exaltado de los medios de comunicación de la época. Crawford se entrega a discursos floridos y anécdotas sobre la prensa y la política.

Joseph Patrick Nannetti
Gerente de la imprenta y político, Nannetti es un personaje reservado. Como figura de autoridad, es él quien realmente tiene el poder de tomar decisiones sobre la publicación. Su actitud pragmática y su conexión con la política le convierten en una figura relevante en el periódico.
Nannetti esconde una historia particular, se trata de una persona real. Joyce no elabora un trasunto, sino que intercala una figura pública contemporánea, la de Nannetti, que llegó a ser alcalde de Dublín y fue, además, un político de especial relevancia para establecer las condiciones de la independencia de Irlanda, aunque falleció antes de que fuera efectiva.

Red Murray
Se trata de uno de los pocos personajes que interactúan de manera funcional con Bloom. Este empleado trabaja sobre el anuncio de Keyes, cumpliendo su labor sin involucrarse en las discusiones políticas o periodísticas que dominan la oficina. Su presencia es breve, pero contrasta con el resto de los personajes.

Ned Lambert
Este personaje, amigo personal de Dedalus, propone la crítica a la vacuidad de las palabras de los políticos a partir de un extracto. La lectura da pie a la discusión sobre retórica.
Vuelve a aparecer en el capítulo 10 en la abadía de Santa María de Dublín.

J. J. O’Molloy
Abogado venido a menos, O’Molloy es un personaje que representa el declive de la clase profesional en Dublín. Aunque es inteligente y elocuente, su situación económica es precaria, lo que le hace participar en las conversaciones del periódico con una mezcla de cinismo y nostalgia.

Professor MacHugh
Intelectual que se mueve en los círculos periodísticos, MacHugh es un hombre afectado y grandilocuente. Disfruta de la retórica y de recitar fragmentos literarios, dando a sus intervenciones un tono casi teatral. Su presencia refuerza el tema del lenguaje en el capítulo, donde las palabras y los discursos tienen más peso que los hechos o las acciones.

Matt Lenehan
Figura astuta y oportunista, Lenehan representa el tipo de dublinés que se mueve entre el periodismo (deportivo), la política y la vida social con facilidad. Es cínico, hablador y siempre está al tanto de los rumores, suyo es también el patético acertijo que encierra el capítulo. Está obsesionado con la Copa de Oro, de hecho, aparece en capítulos posteriores a partir de situaciones relacionadas con este acontecimiento.
Lenehan hace una breve aparición en “Dublineses”, en el relato “Dos galanes”, donde Joyce le presenta como una sanguijuela. La correspondencia entre este capítulo y los relatos de Joyce es constante.

O’Madden Burke
Burke es un periodista pedante y con aires de superioridad. Su actitud intelectual y su participación en la conversación política le convierten en parte del ruido del capítulo, donde cada personaje busca imponer su voz sin que ninguna idea se concrete realmente.
Al igual que Lenehan, Burke aparece también en “Dublineses” en el relato “Una madre”, donde debe cubrir un concierto un sábado por la noche.

Las alusiones hebreas

La mayoría de los capítulos en los que interviene Bloom incorporan varias referencias a la tradición judía, en esta ocasión, son varias las que se mezclan con el pensamiento de Bloom y la conversación de los periodistas.

El padre

Al ver al tipógrafo escribir el nombre de Paddy Dignam al revés, Bloom rememora a su padre leyendo la hagadá, texto que se recita durante la cena del Séder de Pésaj, la celebración judía que conmemora la salida de Egipto. Su nombre significa «narración», ya que su propósito es contar la historia del Éxodo y transmitir su significado a las siguientes generaciones.
La lectura hebrea es de derecha a izquierda, así debe leer el tipógrafo para colocar los tipos, este es el signo que despierta el recuerdo de la lectura del padre durante el Pésaj.

La civilización e Israel

Israel también tiene cabida en el debate sobre las grandes civilizaciones, sin embargo, el diálogo señala la posición de sometimiento de la religión judía a las civilizaciones a las que se ha supeditado, especialmente bajo el dominio romano. Sin embargo, personajes como el profesor MacHugh también alaban la resiliencia de esta ideología.

Moisés

Moisés es una referencia tanto explícita como implícita en el diálogo común.
Es el abogado O’Molloy quien primero invoca a Moisés en referencia a su código legal basado en el ojo por ojo, la Ley del Talión. En la respuesta de MacHugh en la que cita el discurso de John F. Taylor, este enfrenta a un joven Moisés ante uno de los Sumos Sacerdotes egipcios. A pesar de los sólidos argumentos del juez, Moisés se mantiene constante en su fe y acaba sosteniendo las Tablas de la Ley.
Moisés y el final del éxodo, movimiento también emprendido por los periodistas desde la redacción hasta el bar, se integran en la fábula de “Las dos vestales de Dublín”, cuando Dedalus subtitula su historia “Visión de Palestina desde el Pisgah (o Pisgá)”. La visión de Palestina desde el Pisgah se refiere a la escena bíblica en la que Moisés ve la Tierra Prometida desde la cima del Pisgah, una de las cumbres del Monte Nebo. Esta historia aparece en el Deuteronomio (34:1-4) y es un momento crucial en la tradición judía.
Sin embargo, Moisés no puede entrar a esa tierra, debido a su castigo por haber golpeado la roca en Meribá en vez de hablarle, como Dios le había ordenado en Números 20:12. Como consecuencia, Moisés muere en el Monte Nebo sin pisar la Tierra Prometida.

La grandeza de Roma y la superioridad griega

La megalomanía del discurso alcanza a Roma y Grecia, demostrando que cualquier debate puede pasar por las más altas cumbres de la civilización si los interlocutores se proponen exacerbar la pompa del discurso.

La Roma retórica

Roma es el Imperio, es la cloaca, es el espejo en el que cualquier cultura autopercibida, por ejemplo la irlandesa, desea reflejarse, pero en este diálogo es, sobre todo, retórica.
O’Molloy, el legalista, invoca también el Derecho Romano, pero las referencias más sostenidas acerca de Roma son las de sus oradores y la lejanía del discurso contemporáneo en cuanto a forma y contenido, comparando irónicamente al político moderno con Cicerón.
Virgilio es evocado por el profesor MacHugh con la frase Deus nobis haec otia fecit con la que resume la parábola de Dedalus, Horacio es lateralmente nombrado a partir del nombre de Nelson.
El título del capítulo, “Eolo”, tiene que ver con las direcciones variables de los discursos de la prensa y la política de principios del siglo XX en Europa, que dieron como resultado una primera Guerra Mundial -Karl Kraus da buena cuenta de este proceso en sus artículos-; estos vientos eran sostenidos durante la época romana y el signo de su firmeza eran los discursos de sus representantes públicos.

La Grecia intelectual

En el caos general de este capítulo aparece la Antigua Grecia como un faro de conocimiento. El holocausto comienza con la ofrenda de humo que originan los cigarros de los contertulios.
Al Dios del viento que da nombre al capítulo se suman Antístenes, discípulo de Gorgias, y muchos de los personajes de “La ilíada” y de “La odisea”. También aparece la mirada de Jenofonte sobre Maratón, si bien esta es una referencia irónica.
Sin embargo, donde se evoca de manera espiritual la superioridad de Grecia es en la frase Kyrie eleison (Κύριε ἐλέησον), “Señor, ten piedad”. El argumento reduce la aportación de romanos e ingleses a letrinas y cloacas, civilizaciones materialistas, al fin y al cabo.
La espiritualidad griega es lo que eleva este pensamiento sobre los demás. A diferencia del latín, que estructuró el dogma, el griego ofreció la base conceptual del cristianismo primitivo mediante términos como logos (λόγος) y ágape (ἀγάπη). Su precisión semántica permitió desarrollar doctrinas fundamentales.
La expresión Kýrie eléison perdura como vestigio de la influencia helénica, mostrando que el latín, aunque dominante, no desplazó totalmente el griego sagrado. Su presencia en la liturgia evidencia cómo el pensamiento griego, base de la patrística y la escolástica, sigue siendo esencial en la tradición católica, uniendo la fe con la profundidad filosófica del mundo clásico.
Finalmente, la batalla entre Grecia y Roma se personifica en Pirro y la última resistencia griega, tema que ya aparece al principio del segundo capítulo, durante la clase que imparte Dedalus en el colegio. Como el resto de las teorías propuestas, esta queda lejos de ser aceptada y es sustituida de inmediato por el acertijo de Lenehan.

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Capítulo 7

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La adivinanza de Lenehan

What opera is like a railway line?

¿Qué ópera es como una línea férrea?

Lenehan irrumpe, como es costumbre, para insistir sobre su acertijo, un pueril juego de palabras en el que asocia el sonido similar de las frases Castile y cast steele.

-”The Rose of Castille”. See the wheeze? Rows of cast steel.

-”La rosa de Castilla”. ¿Se ve el truco? Filas de acero.

“La rosa de Castilla” es una ópera cómica en tres actos compuesta por Michael William Balfe, con libreto de James Robinson Planché. Estrenada en 1852 en Londres, combina romance y comedia en una historia ambientada en España, donde una joven se ve envuelta en intrigas políticas y amorosas. Esta pobre referencia de Lenehan contrasta con el elevado diálogo del resto de los periodistas.
El profesor devuelve la conversación a los grandes sucesos de la Historia, evocando a unos Comuneros que enlazan las Comunidades castellanas con la Comuna de París.

Whitman

Hay en este capítulo un mínimo detalle muy interesante durante una distopía de Dedalus acerca de Antístenes, en la que cita, de manera explícita, a Walt Whitman.
En “Democratic vistas” (1871) (“Horizontes democráticos”) Whitman expone una historia de las primeras civilizaciones europeas que culminan en lo que Stephen llama el “arte del feudalismo”, inmediatamente superado por la democracia estadounidense, según Whitman.

Dos hombres ejemplares

En el directorio de nombres y referencias del capítulo aparecen dos nombres que parecen conservar las esencias de lo que una vez fue la oratoria irlandesa, son John Francis Taylor e Ignatius Gallagher.

John Francis Taylor

John Francis Taylor fue un abogado, periodista y orador conocido por su defensa del nacionalismo irlandés y su participación en debates políticos e intelectuales a finales del siglo XIX y principios del XX. Aunque no fue una figura extremadamente influyente en política, destacó por sus discursos apasionados y su crítica a la dominación británica en Irlanda.
Ideológicamente, estuvo fuertemente influido por lo que en inglés se denomina Carlyleanism, una corriente intelectual irlandesa que propugnaba la admiración hacia los grandes héroes de la cultura irlandesa, cuyo ejemplo deberían seguir los primeros políticos de una Irlanda independiente.
Taylor representa a la intelectualidad nacionalista de su época, un grupo de pensadores que, aunque no llegaron a ser eminentes líderes políticos, tuvieron un papel importante en la formación de la identidad cultural y política de Irlanda en su camino hacia la independencia.

Ignatius Gallagher

Los Phoenix Park Murders ocurrieron el 6 de mayo de 1882 en Dublín, cuando dos altos funcionarios británicos fueron asesinados por la organización Irish National Invincibles, un grupo radical vinculado a los movimientos nacionalistas irlandeses. Las víctimas fueron Lord Frederick Cavendish, secretario jefe para Irlanda, y Thomas Henry Burke, subsecretario permanente.
El editor Crawford recuerda la cobertura de Gallagher como un ejemplo de valentía, ante las leyes británicas que censuraban información relativa a juicios aún no celebrados. Este personaje aparece también en “Dublineses”, en el relato “Una pequeña nube”.

“Las dos vestales de Dublín”

La parábola de Dedalus habla de dos mujeres pobres, Anne Kearns y Florence MacCabe, que parten de Fumbally’s Lane hasta O’Connell Street, para subir al mirador de la columna de Nelson.
Al llegar, pagan seis peniques por la entrada y compran dos docenas de ciruelas que comerán desde lo alto del monumento. Curiosamente, en el capítulo anterior se anuncian ocho ciruelas a penique cuando el cortejo fúnebre pasa ante la columna de Nelson, por lo que sabemos que han pagado tres peniques por la fruta.
Las vestales romanas eran mujeres vírgenes, encargadas de mantener el fuego sagrado, esta atribución es completamente irónica en el relato de Dedalus, pero acertada, pues la historia relata en realidad la curiosidad de dos mujeres vírgenes de 53 y 50 años que pagan seis peniques por ver de cerca los atributos de Nelson.
Desde lo alto del monumento ven también las numerosas construcciones católicas que pueblan el cielo dublinés, entonces la visión se traslada de lo voluptuoso a lo bíblico. “Visión de Palestina desde el Pisgah” es como titula Dedalus su propio relato, las dos vestales estarían viendo la tierra prometida encarnada en Dublín, según el narrador.

“Deus nobis haec otia fecit”

El título del profesor es otra referencia clásica, en este caso virgiliana. La frase “Deus nobis haec otia fecit” significa “Dios nos ofrece este descanso”, es la respuesta que Títiro le da a Melibeo en la primera “Bucólica”, una égloga basada en el contraste de ánimo entre los dos protagonistas.
Lo que expresa el profesor es el disfrute de ambas mujeres sobre el momento fálico, disfrutando de ciruelas y contemplando las cúpulas y las torres de Dublín como si de Canaán se tratara.

Un monumento al adulterio

Desde hace unos años, sabemos que Nelson pagó 400 libras anuales a su esposa, Frances Nisbet, para que esta mantuviese en secreto la relación que su esposo mantenía con Emma Hamilton, esposa del embajador británico en Nápoles, con quien llegó a tener una hija, Horacia.
A esta historia de adulterio hacen referencia varias de las insinuaciones del grupo de camino a su destino. Este monumento al adulterio sería otro de los minúsculos suplicios que debería sufrir Bloom a diario, a sabiendas de que su mujer mantiene una relación con Blazes Boylan, hecho que parece valorar Bloom para rechazar la posibilidad de ir a comer a casa.

La reaparición de Bloom

Bloom interrumpe con nuevos detalles sobre el anuncio de Keyes, pero Crawford le responde con insolencia: kiss my arse y kiss my royal Irish arse, cuyas siglas forman los titulares de cada sección. Finalmente, el grupo pasa bajo el adúltero de una sola mano y se dirige a echar un trago.
En el capítulo 8, “Los lestrigones”, Bloom busca un lugar para comer y se reserva un homenaje similar al que disfrutan las vestales.

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