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Hay en “Ulises” una presencia que surge del Hades y parece volatilizarse, sin embargo, es posible seguir su rastro, incluso vislumbrar su rostro.

El doliente número 13

Mr Bloom stood far back, his hat in his hand, counting the bared heads. Twelve. I’m thirteen. No. The chap in the macintosh is thirteen. Death’s number. Where the deuce did he pop out of? He wasn’t in the chapel, that I’ll swear. Silly superstition that about thirteen.

El señor Bloom se quedó atrás, con el sombrero en la mano, contando las cabezas descubiertas. Doce. Yo trece. No. El tipo del macintosh hace el trece. El número de la muerte. ¿De dónde salió? No estaba en la capilla, eso lo juro. Tonta superstición lo del trece.

La traducción es propia. Así nace el mito, el hombre número 13 en el entierro de Paddy Dignam, un hombre en la sombra que se alza como una maldición. El breve párrafo provoca numerosas conjeturas acerca de la identidad del tipo del macintosh, la escasa información de la que disponemos no le identifica con personajes concretos, pero la prenda de abrigo que le distingue nos permite seguirle la pista.

El misterioso nº 13*

El misterioso nº 13*

El misterioso nº 13*

El misterioso nº 13*

El misterioso nº 13*

El misterioso nº 13*

El misterioso nº 13*

El misterioso nº 13*

Los nombres de Macintosh

Charles Macintosh (Glasgow, 1766 – 1843) fue un químico británico que inventó la tela capaz de repeler el agua, conocida en castellano como chubasquero; en inglés, la prenda toma su nombre: macintosh o mackintosh.
En el sexto capítulo de “Ulises” descendemos al Hades, donde encontramos al hombre protegido por el macintosh, vocablo utilizado en el texto original. La presencia de este hombre y sus diversas personalidades se identifican en “Ulises” con los siguientes términos:

  • Waterproof
  • Macintosh
  • Mackintosh
  • M’Intosh
  • Macin

Cada una de estas atribuciones acompaña a un alter ego que puede apuntar hacia el mismo personaje, o a varios.
Las traducciones al castellano suelen utilizar “chubasquero” y “gabardina” y contracciones de estas palabras, aunque sin un criterio definido.

Recordando a Macintosh

El hombre que espera pacientemente al pie de la tumba en Glasnevin, al que vamos a referirnos como Macintosh, aparece físicamente, o evocado, al menos una decena de veces en la novela.
El capítulo 12 nos ofrece una animada charla entre varios dublineses, entre los que se incluye Bloom. En el desarrollo de este complejo diálogo, hay un excurso acerca del amor, personalizado en una lista de parejas entre las que se encuentra Macintosh.

The man in the brown macintosh loves a lady who is dead.

El hombre del macintosh marrón ama a la mujer que está muerta.

Aquí encontramos un rasgo interesante, el color del chubasquero es marrón, por tanto, bien podría ser una gabardina. ¿Quién ama a una mujer muerta?, en el descenso al Hades, Simon Dedalus llora por su mujer fallecida. Esta sola pista, bien podría aclarar otro enigma relativo a «Ulises».
En el capítulo 13, mientras el pensamiento de Bloom vaga, vuelve a invocar al hombre del macintosh marrón.

And that fellow today at the graveside in the brown macintosh.

Y ese tío hoy en el cementerio con el macintosh marrón.

La misteriosa figura de la playa que apunta al mismo Leopold, le hace pensar en el hombre que vio horas antes en el cementerio.
En el capítulo 11 (disculpas por el desorden cronológico), Bloom ya ha pensado en Macintosh un instante antes de cambiar de escenario.

Muffled up. Wonder who was that chap at the grave in the brown macin.

Embozado. Me pregunto quién era el tipo en la tumba con el macintosh marrón.

El pensamiento previo es muffled up, embozado, de ahí el recuerdo. A continuación, parece huir de la figura de Rahab, salida de un callejón. 
El agotador capítulo 16 también incluye una rápida referencia a nuestro misterioso personaje. El Telegraph dublinés repasa numerosas noticias del día, entre las que se puede leer una reseña sobre el entierro de Dignam que cuenta entre los presentes a Stephen Dedalus y a M’Intosh, entre otros.
En las versiones en castellano se suele omitir una curiosa señal, y es que entre el último nombre real -C.P. M’Coy- y el de M’Intosh, hay un guión que los separa, pudiendo significar que la persona que ha escrito la lista (Hynes, según Leopold) no sabía el nombre del tipo y, por tanto, ha tomado el nombre de la prenda para reseñar su presencia.

CP M’Coy,- M’lntosh and several others.

C.P. M’Coy,- Macintosh y algunos otros.

De momento, hemos ubicado a Macintosh al menos cuatro veces más: ahora sabemos que ama a una mujer muerta, que el macintosh era marrón y que Bloom no le ha reconocido.

Macintosh en movimiento

Pero Mcintosh no es solo un recuerdo, también interviene físicamente en otros pasajes.

In Lower Mount street a pedestrian in a brown macintosh, eating dry bread, passed swiftly and unscathed across the viceroy’s path.

En la calle Lower Mount un peatón con un macintosh marrón, comiendo pan seco, pasó ileso frente al virrey.

El capítulo 10 se compone de historias mínimas, entre las que cabe nuestro hombre atravesando el camino del virrey que cruza Dublín a esa hora, y que es visto secuencialmente por varios personajes.
En el capítulo 15, los protagonistas se dirigen a Nighttown, el Barrio Rojo de Dublín, donde ambos sufren alucinaciones. En una de ellas interviene el siguiente personaje.

(A man in a brown macintosh springs up through a trapdoor. He points an elongated finger at Bloom.)
THE MAN IN THE MACINTOSH: Don’t you believe a word he says. That man is Leopold M’Intosh, the notorious fireraiser. His real name is Higgins.

(Un hombre con un macintosh aparece a través de una trampilla. Señala con su largo dedo a Bloom.)
EL HOMBRE DEL MACINTOSH: No crean ni una palabra de lo que dice. Ese hombre es Leopold M’Intosh, el famoso provocador. Su nombre real es Higgins.

El capítulo tiene la estructura de una obra de teatro, la intervención comienza con una acotación y, a continuación, el diálogo.
Al aparecer Macintosh, este acusa a Leopold de ser una mezcla de ambos, lo cual nos da una pista que puede ser decisiva a la hora de tratar de determinar su identidad. Finalmente, le otorga otro nombre: Higgins.
Respecto a esta última acusación, hace referencia tanto al apellido de la madre de Bloom (Ellen Higgins), como a una tradición irlandesa que atribuye el apellido Higgins a los extranjeros. Etimológicamente, el apellido proviene del gaélico irlandés Ó huigín, que significa «descendiente de Uigín», nombre propio que deriva del nórdico antiguo Vikingr, que significa literalmente «vikingo». Con el tiempo, el apellido Higgins ha acabado siendo un genérico cercano a “hijo o nieto de extranjero”, atribuible por tanto a Bloom, por su ascendencia judía.
La intervención anterior continúa.

BLOOM: Shoot him! Dog of a christian! So much for M’Intosh!
(A cannonshot. The man in the macintosh disappears.)

BLOOM: ¡Disparadle! ¡Perro de cristiano! ¡Demasiado para M’Intosh!
(Un cañonazo. El hombre del macintosh desaparece.)

Parece que, a estas alturas, Bloom ya reconoce, en parte, al hombre del Macintosh. Al menos le identifica como cristiano, algo, por otra parte, extremadamente común en Dublín.
Leopold parece deducir que su alucinación ha provocado la injerencia obligada de Macintosh, para tratar de detener la construcción de la ciudad que anunciaba Bloom previamente.
Antes de que Dedalus y Bloom se encaminaran hacia Nighttown, Macintosh ya se había dejado ver.

Golly, whatten tunket’s yon guy in the mackintosh? Dusty Rhodes. Peep at his wearables. By mighty! What’s he got? Jubilee mutton. Bovril, by James. Wants it real bad. D’ye ken bare socks? Seedy cuss in the Richmond? Rawthere! Thought he had a deposit of lead in his penis. Trumpery insanity. Bartle the Bread we calls him. That, sir, was once a prosperous cit. Man all tattered and torn that married a maiden all forlorn. Slung her hook, she did. Here see lost love. Walking Mackintosh of lonely canyon. Tuck and turn in. Schedule time. Nix for the hornies. Pardon? Seen him today at a runefal?

Dios mío, ¿qué está tomando el tío del mackintosh? Dusty Rhodes. Mira lo que lleva. ¡Por el amor de Dios!, ¿Qué tiene?, cordero. Bovril, por James. Para lo que es. ¿Te acuerdas del de los calcetines bajos?, ¿el maldito sórdido del Richmond? ¡Ahí mismo! Pensó que tenía un depósito de plomo en el pito. Fingiendo demencia. Bartle el Pan le llamamos. Eso, señor, fue una vez una próspera ciud. Hombre hecho jirones que se casó con una doncella abandonada. Ella mordió su anzuelo. Aquí veo amor perdido. Macintosh andante del solitario abismo. Meter y girar. El tiempo del horario. Nada para los rijosos. ¿Perdón? ¿Le has visto hoy en un runefal?

Este monólogo de Leopold se produce cuando aún está bebiendo junto a Dedalus, y ve a Macintosh cenando una mezcla de cordero y Bovril, un extracto de carne de vaca muy popular que, en Irlanda y el Reino Unido, se usa como condimento. Al parecer, es un tal James quien se lo ha proporcionado. Quizá la visión de la esencia bovina haya convencido a Bloom de que Macintosh es cristiano.
Hay otra referencia a la comida, Bloom dice que Macintosh es conocido como Bartle the Bread, Bartle el Pan, en posible referencia a su afición por recorrer las calles de Dublín comiendo pan seco.
Otra referencia curiosa es que Leopold, al verle, invoca el nombre de Dusty Rhodes, uno de sus ancestros, como sabremos por la genealogía de los (ahora) Bloom en el capítulo 15.
Tenemos entonces a un hombre cenando cordero aderezado con esencia de ternera, obtenida de un tal James, andrajoso, casado en su momento con una dama que fue previamente abandonada y que, minutos después, aparece por una trampilla para asustar a Leopold.

El impermeable de Bloom

En el capítulo 4, la preparación del desayuno de Bloom se interrumpe brevemente. Antes de salir de casa, coge un sombrero.

His hand took his hat from the peg over his initialled heavy overcoat and his lost property office secondhand waterproof.

Su mano tomó el sombrero del gancho sobre el pesado abrigo con sus iniciales y su chubasquero de segunda mano de la oficina de objetos perdidos.

Quizá, de haber optado Bloom por el chubasquero, el hombre del macintosh se habría visto obligado a vestir otra prenda.

La cuestión Macintosh

El capítulo 17 es el catecismo de Joyce. En el juego de pregunta y respuesta nos topamos de nuevo con Macintosh.

Who was M’Intosh?

¿Quién era M’Intosh?, plantea el narrador. La posible respuesta puede estar implícita en las preguntas anterior y posterior.

What selfinvolved enigma did Bloom risen, going, gathering multicoloured multiform multitudinous garments, voluntarily apprehending, not comprehend?
[…]
What selfevident enigma pondered with desultory constancy during 30 years did Bloom now, having effected natural obscurity by the extinction of artificial light, silently suddenly comprehend?

¿Qué enigma autoinvolucrado no comprendió Bloom resucitado, yendo, juntando multitud de vestiduras multicolores, voluntariamente aprehendidas, no comprendidas?
[…]
¿Qué enigma autoevidente reflexionado con constancia desganada durante 30 años no comprendió ahora Bloom, habiéndose efectuado la oscuridad natural por la extinción de la luz artificial, silenciosamente de repente?

El espacio entre ambas lo ocupa la cuestión acerca de M’Intosh. Se trata de un enigma que Bloom no ha podido desentrañar, un acertijo que le involucra y que le acompaña desde que tenía aproximadamente 8 años. ¿Quién más es Leopold Bloom?
El siguiente personaje aparece envuelto en multitud de vestiduras de colores, como plantea la primera pregunta.

El abuelo Virag

La última referencia a Macintosh es la siguiente.

Lipoti Virag, basilicogrammate, chutes rapidly down through the chimneyflue and struts two steps to the left on gawky pink stilts. He is sausaged into several overcoats and wears a brown macintosh under which he holds a roll of parchment.

Lipoti Virag, basilicográmata, se precipita rápidamente por el conducto de la chimenea y se pavonea dos pasos a la izquierda sobre zancos rosas. Está embutido en varios abrigos y lleva un macintosh marrón bajo el que sostiene un rollo de pergamino.

En este caso, aparece un hombre con nombre y apellido vistiendo el macintosh, una persona real, pero, ¿quién es Lipoti Virag?

Lipoti Virag es el padre de Rudolf Virag, por tanto, abuelo de Leopold Bloom.

En el capítulo 15, Virag abuelo aparece coronado con un pshent egipcio, el tocado de los últimos faraones, símbolo de su reinado sobre el Alto y el Bajo Egipto.
Conocemos la genealogía de los Virag unas páginas antes, en el mismo capítulo, fruto de la revelación del Nuncio Papal. La lista se remonta a Moisés y llega hasta Szombathely, epíteto geográfico con el que se presenta Lipoti, que engendró a Virag, que engendró a Bloom, cuyo apellido muta para adquirir una forma irlandesa.
Como consecuencia de las alucinaciones que sufren Dedalus y Bloom en el burdel, ambos conversan con Zoe, una prostituta que actúa como médium entre la realidad y el delirio. En esta vorágine aparece Virag abuelo, envuelto en una serie de abrigos que terminan en el misterioso macintosh.

Apuntes biográficos sobre Lipoti Virag

Lipoti Virag fue un emigrante judío húngaro que emigró a Dublín, ciudad en la que se estableció. Es llamativo que virag sea el vocablo húngaro para referirse a la palabra flor, Bloom utiliza el seudónimo Henry Flower para escribirse con su amante. Curiosamente, Henry Flower también participa brevemente en el siguiente diálogo.
De Lipoti sabemos que es judío y que tuvo al menos un hijo, que acabó suicidándose.

El diálogo con Bloom

Bloom recibe a su abuelo con el epíteto granpapachi, una palabra ficticia que podemos relacionar con una forma cariñosa para referirse a un abuelo. A continuación, ambos analizan la constitución física de varias prostitutas de forma más o menos científica, terminado el examen, el abuelo se convierte en varios engendros sucesivos, hasta que desaparece con la cabeza bajo el brazo al grito de Quack!

Una última aparición

Más allá del texto, la fabulosa edición publicada por Galaxia Gutenberg con ilustraciones de Eduardo Arroyo nos muestra en la portada al hombre número trece, la imagen del misterioso personaje del Macintosh nos observa desde la cubierta bajo la sombra de Arroyo. Y hablando de Gutenberg…

“Dublinesca”, las pesquisas de Vila-Matas

Enrique Vila-Matas también evoca a Macintosh en “Dublinesca” y relaciona su nombre con los viejos ordenadores y la decadente evolución que, según el protagonista, afecta a la literatura, dando fin a la era Gutenberg. Una de las ideas que rescata Vila-Matas es que Vladimir Nabokov, privilegiado intérprete de textos, estaría convencido de que el misterioso hombre de la gabardina es el propio Joyce. 

Lo que sabemos de Macintosh

Lo que obtenemos tras seguir la pista a Macintosh el 16 de junio de 1904 es lo siguiente.

  • Que estuvo en el entierro de Paddy Dignam, siendo el asistente número 13 en el momento de su inhumación.
  • Que lleva un chubasquero marrón tipo macintosh.
  • Que ama a una mujer ya fallecida.
  • Que Bloom le evoca varias veces durante el día sin conocer su identidad.
  • Que Hynes toma el nombre del abrigo como propio para identificarle en la nota del Telegraph.
  • Que cruza frente a la carroza del virrey.
  • Que suele comer pan seco, razón por la que le llaman Bartle the bread.
  • Que parece conocer la ascendencia familiar de Bloom.
  • Que Bloom le reconoce como cristiano.
  • Que ha cenado cordero especiado.
  • Que ha estado casado.
  • Que forma parte de un enigma en el que se autoinvolucra Bloom.
  • Que se aparece de forma grotesca como Lipoti Virag, abuelo paterno de Bloom.
  • Que Eduardo Arroyo y editores lo consideraron suficientemente comercial como para ocupar la portada de su edición ilustrada de “Ulises”.
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Macintosh

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Joyce y Shakespeare como personajes

La Biblioteca Nacional de Irlanda acoge una conversación entre Stephen Dedalus, Buck Mulligan (a quien hemos conocido en el primer capítulo) y otros. El capítulo nueve comienza con una referencia al “Wilhelm Meister” de Goethe y, gradualmente, se va acercando a Shakespeare.

-What is a ghost? Stephen said with tingling energy. One who has faded into impalpability through death, through absence, through change of manners.

-¿Qué es un fantasma? Dijo Stephen con vibrante energía. Uno que se ha hecho inasible tras la muerte, a través de la ausencia, a través de un cambio de costumbres.

Un fantasma es, según Dedalus, quien cambia de costumbres y permanece inasequible al tacto, a la capacidad de otro de aprehenderlo, sin embargo, sí puede ser percibido. Eso es el rey Hamlet, padre de Hamlet.

-The play begins. A player comes on under the shadow, made up in the castoff mail of a court buck, a wellset man with a bass voice. It is the ghost, the king, a king and no king, and the player is Shakespeare who has studied Hamlet all the years of his life which were not vanity in order to play the part of the spectre. He speaks the words to Burbage, the young player who stands before him beyond the rack of cerecloth, calling him by a name: Hamlet, I am thy father’s spirit.

-Comienza la obra. Un actor aparece bajo la sombra, vestido con la malla vieja de un soldado de la corte, un hombre bien plantado con voz de bajo. Es el fantasma, el rey, un rey y no un rey, y el actor es Shakespeare, que ha estudiado Hamlet todos los años de su vida que no fueron de vanidad para interpretar el papel del espectro. Pronuncia las palabras a Burbage, el joven actor que se encuentra ante él más allá del bastidor de paño, llamándole por un nombre: Hamlet, soy el espíritu de tu padre.

Shakespeare es, en la imaginación de Dedalus, autor, personaje, fantasma y antepasado. Joyce es, en “Ulises”, autor, personaje, fantasma y antepasado.

“Un caso doloroso”

Antes de finalizar, debo advertir que existen todo tipo de teorías acerca de la identidad del hombre al que estamos persiguiendo. Una de las más cautivadoras es la que apunta a Duffy, personaje de “A painful case”, traducido habitualmente como “Un caso doloroso”, uno de los relatos de “Dublineses” (“Dubliners”), de James Joyce.
Duffy se encuentra una noche en Rotunda, un espacio ajardinado en Dublín con un pequeño escenario público, una mujer de apellido Sinico se apena de la escasa asistencia de público, de su queja comienza una conversación que desembocará en una estrecha amistad entre ambos.
En uno de sus encuentros, la señora Sinico, casada con un marinero en activo, coge la mano de Duffy con un gesto más o menos afectuoso, este leve arrumaco provoca que Duffy rechace la amistad de Miss Sinico, que pasa los siguientes meses ahogada en alcohol.
Una noche, Duffy se topa en el periódico con una noticia inesperada, su antigua acompañante ha sido arrollada por un tren en la estación de Sidney de Dublín, en lo que parece un suicidio. Desde Magazine Hill, Duffy lamenta lo sucedido.
Hay quien piensa que Macintosh es en realidad Duffy, rondando la tumba de la señora Sinico.
Charles Stewart Parnell, héroe del nacionalismo irlandés enterrado en Glasnevin, también es uno de los nombres habituales cuando se especula acerca de la identidad de Macintosh. Una deidad sin rostro vagando por el cementerio, que en realidad sigue durante todo el día a Bloom como si fuera un guarda angelical, es otra alternativa que se suele barajar. Al igual que Stephen Dedalus, cuyo abrigo habría prestado a un tercero, provocando que la gabardina apareciera de repente en su camino, o siempre cercana a su ubicación.
Un desdoblamiento exactamente igual a Bloom, la figura del lector o un periodista/detective que sigue a Bloom durante todo el día son otras de las personalidades que se han atribuido al desconocido.

James Joyce, Rudolf Virag, Lipoti Virag, Leopold Bloom

El hombre del Macintosh es, en realidad, el destilado de Lipoti Virag, Rudolf Virag y Leopold Bloom, y lo es a la vez, uno y trino, e influenciado por Joyce, que no lo crea del todo.
Macintosh es Joyce cuando vaga por el cementerio de Glasnevin observando el entierro, es también el alma de Rudolf, condenado a errar por suicida. También es Joyce y Rudolf cuando aparece por la trampilla y Bloom parece reconocerle, llamándole perro de cristiano -porque su madre es parte del linaje de Cristo-. Además, Joyce es de ascendencia católica y sabemos que el padre de Bloom se ha convertido (cap. 17).
Cuando Macintosh cena cordero es Rudolf, pero es Joyce quien le ha proporcionado la salsa Bovril.
En las alucinaciones de Bloom aparece su abuelo envuelto en el macintosh. Lipoti Virag completa la trinidad, que desemboca en Leopold Bloom como penúltimo descendiente.
La confirmación a esta teoría está en Dedalus y en Shakespeare. El capítulo nueve nos deja varias pistas que vale la pena anotar, a pesar de la frase de Russell:

All the rest is the speculation of schoolboys for schoolboys.

El resto es la especulación de escolares para escolares.

A continuación, la voz narrativa invoca la Trinidad.

Formless spiritual. Father, Word and Holy Breath. Allfather, the heavenly man.

Espíritu informe. Padre, Palabra* y Sagrado Aliento. Padre universal, el hombre celestial.

*Palabra como epíteto de Hijo, es decir, de Cristo.
Es también interesante el extracto que invoca el señor Best ante Stephen:

Il se promène, lisant au livre de lui-même.

Él se pasea, leyendo el libro de sí mismo.

Se trata de un poema en prosa de Mallarmé que analiza la relación entre Hamlet y Fortimbrás, único beneficiado de la tragedia. La frase completa es la siguiente.

Le héros ; […] il se promène, pas plus, lisant au livre de lui-même, haut et vivant signe ; nie du regard les autres.

El héroe; […] se pasea, nada más, leyendo el libro de sí mismo, alto y viviente signo; se niega a mirar a los otros.

Eso sería Shakespeare, un personaje de su propio libro. De la misma manera, Joyce es un personaje desdoblado en los ascendientes de Macintosh -hijo de la posadera de Jericó-, refiriéndose a sí mismo constantemente. Y, de nuevo, “Comienza la obra…”, el actor avanza en las tinieblas: Creador, Verbo, Espíritu.

El tweed y el chubasquero

El 21 de septiembre de 1921, con la novela todavía inacabada, Joyce escribió a su amigo, el también escritor Carlo Linati, para hacerle llegar una aclaración estructural del “Ulises” que hoy conocemos como el “esquema Linati”. Las indicaciones incluían una carta en la que Joyce aclara lo siguiente:

It is the epic of two races (Israel-Ireland)

Es la epopeya de dos razas (Israel-Irlanda)

La tela impermeable que cubre a Macintosh es la divisa de los Virag. Bloom también dispone de un impermeable que obvia en “Calipso”, el cuarto capítulo. El chubasquero aparece siempre ligado a los personajes hebreos.
Lo que Joyce contrapone al hilo artificial de la tela impermeable es el tweed. La lana trenzada da nombre a la familia de Molly Bloom, de soltera Marion Tweedy. El tweed, aunque de origen escocés, es el paño que viste al tipo de ciudadanía británica (en la actualidad británica e irlandesa) que representa la familia de Molly.
Curiosamente, el único momento en el que Leopold Bloom viste una chaqueta de tweed, desembarazándose por un instante del acecho de Macintosh, es en el recuerdo de Molly, al final de la narración.

the sun shines for you he said the day we were lying among the rhododendrons on Howth head in the grey tweed suit and his straw hat the day I got him to propose to me yes

el sol brilla para ti dijo el día que estábamos tendidos bajo los rododendros en la zona de Howth con el traje de tweed gris y su sombrero de paja el día que hice que se me declarara sí

Macintosh, por tanto, no tiene ninguna relación con la rama Tweedy, es descendiente directo del linaje de Cristo en unión con la tribu original de Abraham. De hecho, el verdadero creador de Macintosh es Oliver St. John Gogarty, trasunto encarnado de Mulligan, cuyo poema sobre Cristo incluye la siguiente estrofa:

Then give up your cabin and ask them for bread
And they’ll give you a stone habitation instead
With fine grounds to walk in and raincoat to wear
And the Sheep will be naked before you’ll go bare.

Entonces renuncia a tu cabaña y pídeles pan,
y ellos te darán a cambio una vivienda de piedra,
con hermosos terrenos para pasear y un impermeable para vestir,
y las ovejas estarán desnudas antes de que tú te quedes sin ropa.

Ahí está el comedor de pan, un hombre enfundado en un impermeable cuya madre -judía, empleada de la maison Cohen- no es capaz de aclarar a su hijo la identidad de su propio padre.

Una última apreciación. Es lamentable el hurto por parte de Joyce de una conversación completa, por breve que esta hubiera sido, del escritor con su personaje -padre-hijo- similar a la de Miguel de Unamuno y Augusto en “Niebla”.

 

 

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