El capítulo 6 de “Ulises” nos lleva al cortejo fúnebre en memoria de Paddy Dignam y a su posterior entierro.
Resumen del capítulo 5, “Lotófagos”
El episodio anterior narra la trayectoria de Leopold Bloom tras dejar su casa. Bloom pasea por Dublín, reflexionando sobre diversos temas mientras realiza actividades cotidianas. Compra jabón en una farmacia, envía una carta secreta a su amante, Martha Clifford, y se detiene en una iglesia católica para asistir a misa, aunque permanece distante. A lo largo del capítulo, sus pensamientos se desvían hacia temas como la mortalidad, el amor y el deseo.
Joyce emplea multitud de asociaciones libres y un flujo de conciencia que revela las complejidades de la mente de un Bloom que se distrae con las trivialidades del día, en busca de pequeños placeres sensoriales como el jabón perfumado custodiado en su bolsillo durante su viaje al Hades.
El capítulo profundiza en la humanidad de Bloom, explorando su soledad y sus deseos no satisfechos. A pesar de su aparente banalidad, «Lotófagos» nos acerca a una visión íntima del protagonista en su recorrido por Dublín.
El descenso de Odiseo al Hades
El canto 11 de “La odisea” narra la visita de Odiseo al inframundo en busca de consejo para regresar a Ítaca. Este es uno de los momentos más emblemáticos de la obra, ya que Odiseo tiene contacto directo con la muerte y el destino.
Odiseo, siguiendo las instrucciones de Circe, realiza un rito para convocar a las almas de los muertos: cava un hoyo, vierte libaciones y sacrifica varios animales, permitiendo que las sombras se acerquen al beber la sangre del sacrificio. A través de este ritual, puede comunicarse con los espíritus.
El primero en aparecer es Elpénor, miembro de su tripulación que murió accidentalmente al caer del techo de Circe. El espíritu ruega a Odiseo que entierre su cuerpo y le ofrezca los ritos funerarios apropiados, muestra de la importancia que tenían para los griegos los rituales para el descanso eterno. Antígona y su lucha por dar entierro a su hermano Polinices es otro de los relatos clásicos que trata este tema.
Odiseo consulta a continuación al adivino Tiresias, quien le advierte sobre los peligros a los que se enfrentará durante su regreso. Tiresias también profetiza que Odiseo llegará a Ítaca, pero deberá enfrentarse a nuevos desafíos.
Odiseo se encuentra con las almas de varios personajes incluyendo a su madre, Anticlea. También conversa con héroes como Aquiles, que lamenta la vida después de la muerte, y Agamenón, quien le narra su propio asesinato.
En el contexto homérico, este episodio ofrece una reflexión sobre la mortalidad y el destino, mostrando la preocupación de los griegos por la memoria, la gloria y el descanso eterno.
La de Bloom es una visita con menos épica, pero también provoca en el protagonista una serie de reflexiones cruciales.
Los tres ejes del Hades de Bloom
Es posible estructurar el capítulo a partir de tres ejes principales: evocación, muerte y paisajes de Dublín. En torno a estos temas, Bloom atraviesa el ineludible trámite que supone el entierro de Paddy Dignam.
La evocación a través del flujo de conciencia
Formalmente, el capítulo 6 de “Ulises” no supone una ruptura, Leopold Bloom mantiene activa una corriente de pensamiento estimulada o interrumpida por un intermitente contacto con la realidad, como ya ha sucedido en capítulos anteriores.
Los pasajeros del coche
Junto a Bloom viajan Simon Dedalus, padre de Stephen, el señor Power y Martin Cunningham. La primera parte del capítulo se basa en la conversación que sostienen estos cuatro personajes.
Mr. Power, hombre conservador y tradicional, representa los valores más rígidos y moralistas del grupo. Martin Cunningham, en contraste, es más empático y tolerante. Su intervención equilibra las tensiones del grupo, mostrando algo de humanidad en medio de comentarios triviales y reflexiones vulgares sobre la vida y la muerte.
Ambos reaparecen en el episodio «Sirenas», en el hotel Ormond. Martin Cunningham mantiene su tono conciliador, mientras Power defiende los valores tradicionales propios de la sociedad dublinesa. En «Circe», el episodio onírico que transcurre en el burdel de Bella Cohen, son de nuevo evocados de manera simbólica.
Simon Dedalus mantiene un carácter cómico, pero a medida que avanza el relato, se convierte en un hombre cínico y resentido. Durante el trayecto al entierro de Paddy Dignam, se muestra constantemente crítico con mayor o menor agudeza. Su humor sarcástico y sus comentarios mordaces dejan ver tensiones familiares no resueltas, a causa tanto del comportamiento de su hijo, como de la muerte de su mujer.
Dedalus expone su opinión acerca de la necesidad de atravesar Irishtown por Brunswick street.
-That’s a fine old custom, he said. I am glad to see it has not died out.
-Es una buena y vieja costumbre, dijo. Me alegra ver que no se ha olvidado.
La traducción es propia. En realidad se trata de una expresión de amargura, por tener que atravesar una zona popular dublinesa con el cortejo fúnebre. Esta primera intervención de Simon es muy significativa.
En esta zona repudiada por Simon se encuentran brevemente a Stephen, en realidad es Bloom quien le ve. El padre de la criatura hace un breve discurso sobre el disgusto que le provoca la presencia de su hijo en esa zona de la ciudad, obra sin duda de Mulligan, su “fidus achates”, locución latina que se refiere a alguien con quien se tiene una relación estrecha y que proviene de la relación de Eneas con Acates.
Los prejuicios que vuelca Simon sobre el barrio que atraviesan y sobre Mulligan nos permiten conocer de inmediato el carácter de este personaje, uno de los secundarios más interesantes de la novela.
Evocación, por Leopold Bloom
Desde que dejan atrás a Stephen, Bloom se concentra en sus propios pensamientos. Es muy importante en este capítulo entender cómo funciona la mente de Bloom y las asociaciones que es capaz de generar inconscientemente entre la realidad, sus recuerdos familiares y la muerte.
Familia
Su pensamiento alterna a cuatro personas, Molly, su mujer; Rudy, su hijo; Milly, su hija y Rudolf, su padre. Leopold tuvo un hijo que falleció pocos días después de su nacimiento, la visión del hijo de Dedalus es lo que le evoca, por primera vez en este capítulo, la imagen de su hijo.
A pesar de la opinión negativa que Simon le devuelve sobre la paternidad, Leopold ve a Paddy en Eton, desarrollando sus mismos atributos. Bloom sería un padre orgulloso, sin embargo, la fortuna le ha arrebatado esa posibilidad. En la primera evocación, Bloom también piensa brevemente en su hija Milly, similar a Molly pero sin el mismo carisma. En cualquier caso, ella sí fue capaz de crecer sana, solo afectada por el sarampión.
A su pensamiento llega su mujer tras cruzarse con Boylan, su amante. Es Power quien, directamente, le pregunta acerca de la gira de recitales de Molly. Al principio del capítulo, el pensamiento de Bloom ya ha recurrido a su mujer, dormida al salir este de casa, ahora en plena actividad según sus suposiciones. Antes de llegar al cementerio, la conversación de los cuatro caballeros y la conciencia de Bloom vuelven a cruzar familia y muerte. El señor Power señala la casa donde murió un tal Childs, asesinado por su hermano aunque, al parecer, su culpabilidad no se demostró. La leyenda cuenta que el presunto asesino se presentó en casa en el momento en el que su propio hermano yacía junto a su esposa. Este caso popular de infidelidad con resultado de muerte le devuelve fugazmente a su mujer, y los perjuicios que podría tener una visita de improviso a su propio hogar.
Respecto al padre, su muerte sobrevuela todo el capítulo a partir de los pensamientos de Bloom. Los pasajeros del carruaje hablan sobre el suicidio en tono inculpatorio, sin embargo, Bloom se mantiene al margen. Es Power quien plantea el tema, Cunningham trata de hacer una señal, pero la conversación entre Dedalus y Power mantiene su acusación hacia quien fallece por propia mano. Esta discusión le devuelve a Bloom al día en que su padre se suicidó, plagado de detalles que incluyen la visión del padre muerto, la decisión del juez que decretó que había sido una muerte accidental o la carta que dejó a su hijo Leopold.
Al llegar al cementerio, Cunningham le hace ver a Power su desacierto.
El dolor por Rudy
La presencia más recurrente, y la más dolorosa para Bloom, es la de su hijo fallecido, Rudy. Además de la evocación que provoca la visión fugaz de Stephen, Rudy reaparece en la mente de su padre en varias ocasiones.
El cortejo se cruza de camino al cementerio con un ataúd de niño, justo antes de la discusión acerca de los suicidas. El traslado del cuerpo de un niño crea en Leopold un flujo de pensamiento doloroso que, sin embargo, es capaz de reprimir.
Como colofón, la visión de un viejo judío y un comentario antisemita de Simon hacen que el pasaje estalle de risa excepto, por supuesto, Leopold. Para aligerar la situación, Bloom cuenta la historia del judío Reuben J., cuyo hijo intentó suicidarse tirándose desde una barca, pero fue rescatado. Los comentarios de mofa hacia Reuben y su hijo provocan aún más hilaridad.
A lo largo del “Ulises” se calibran multitud de precios, en este caso la vida de Reuben vale un florín de plata, un precio exagerado para Simon, en contraposición al penique por semana que le cuesta a Bloom la tumba de su hijo.
La acumulación de estas visiones y recuerdos hace que Bloom tenga presente a su hijo fallecido durante todo el trayecto, recuerdo que se une al de sus familiares más próximos por diferentes causas.
Un último apunte, en el maremágnum alucinatorio que supone el capítulo 15, aparece brevemente Reuben J. con el cadáver de su hijo al hombro.
La muerte
El tema principal de este capítulo es la muerte en su múltiples facetas, desde sus aspectos más crudos, como la muerte de un hijo, hasta las reacciones más jocosas durante un funeral.
Para Bloom, el recuerdo de sus familiares próximos, muertos y vivos, está muy cercano a la muerte, pero hay otros aspectos de interés en relación al Hades en este capítulo.
Un principio luctuoso
El capítulo se impregna de fatalidad desde el principio, el primer monólogo de pensamiento de Bloom transcurre en los siguientes términos.
Our windingsheet. Never know who will touch you dead. Wash and shampoo. I believe they clip the nails and the hair. Keep a bit in an envelope. Grows all the same after. Unclean job.
Nuestra mortaja. Nunca sabes quién te tocará muerto. Lavar y champú. Creo que te cortan las uñas y el pelo. Guardan un poco en un sobre. Crece igual después. Trabajo repugnante.
El cortejo fúnebre se pone en marcha mientras Bloom piensa en los aspectos más prosaicos del sepelio. A partir de esta reflexión, pasan ante nosotros todo tipo de materias orgánicas en descomposición, desde manadas de ganado despiezado camino de Liverpool, hasta una barcaza cargada de mantillo.
Pensar el oficio de la muerte
En muchas ocasiones, Leopold Bloom se muestra extremadamente práctico, las soluciones que propone en este capítulo lo acreditan.
Cunningham rememora la caída de un ataúd en plena calle, Power asegura que el cadáver llegó a rodar. Esta macabra anécdota es posterior a la idea de Bloom de crear una línea ferroviaria para conectar el cementerio con las afueras, donde se amortajarían los cuerpos. Son también destacables otras ideas de Bloom como enterrar a los muertos de pie, o sentados, para ahorrar espacio, un dispositivo de eyección de cadáveres para reutilizar los ataúdes, o respiraderos de lona y teléfonos para personas que son enterradas por error.
Además de la ingeniería de la defunción, Bloom también nos permite asentar aspectos de su personalidad que ya hemos conocido en capítulos anteriores. Al llegar al cementerio pregunta si Dignam estaba asegurado, se acuerda de apuntar a M’Coy en el registro de condolencias (ambos se encuentran en el capítulo anterior) y se interesa por el número de huérfanos que deja el difunto, cinco.
La tumba en Hamlet
Los paralelismos de este capítulo con pasajes concretos de “Hamlet” son evidentes. La primera escena del quinto acto nos deja uno de los diálogos más sobresalientes de la obra shakesperiana, en ella escuchamos a dos sepultureros discutiendo, en principio, sobre la adecuación de enterrar en sagrado a una suicida, Ofelia. Al final de la escena, uno de ellos asegura que el sepulturero es el que hace las casas más duraderas, porque sus construcciones duran hasta el Día del Juicio.
The Irishman’s house is his coffin.
La casa de un irlandés es su ataúd.
Esto piensa Bloom al final del capítulo, donde las referencias en este sentido se repiten.
Nice country residence. Newly plastered and painted. Ideal spot to have a quiet smoke and read the Church Times.
Buena casa de campo. Recientemente reformada y pintada. Lugar ideal para fumar tranquilamente y leer el Church Times.
Who lives there? Are laid the remains of Robert Emery.
¿Quién vive ahí? Yacen los restos de Robert Emery.
En realidad, numerosos detalles del capítulo recuerdan la prodigiosa conversación entre los enterradores daneses, la idea de la tumba-casa de Bloom es solo una de las referencias más llamativas.
La torre del silencio
Son también curiosas las referencias a otras culturas y su relación con la muerte. Al plantearse el pésame a la viuda, Bloom piensa en la posibilidad de desearle una pronta reunión con el finado, posibilidad descartada por ser solo aplicable a viudas hindúes. El sati era un rito por el que una viuda hindú se arrojaba a la pira funeraria del marido.
Where is that Parsee tower of silence? Eaten by birds.
¿Dónde está esa torre del silencio parsi? Comido por pájaros.
La Torre del Silencio, conocida como Dakhma en la tradición persa zoroastriana, es una estructura circular construida sobre una colina, donde los cadáveres son colocados para ser expuestos a los elementos y a los buitres. Según el zoroastrismo, los cuerpos de los muertos son impuros y no debían contaminar los elementos sagrados de la tierra, el agua o el fuego, por eso siguen este método funerario. En la torre, los cuerpos se descomponen naturalmente y los huesos, tras ser limpiados por las aves, se almacenaban en un pozo central. Este ritual es al que alude Bloom.
Metempsicosis
Poco antes del entierro, Leopold y Molly Bloom han tenido una breve conversación acerca del término metempsicosis. En una de las digresiones de este capítulo, el protagonista crea una imagen racional de la metempsicosis a partir de la descomposición de un cadáver que volvería a transformarse en materia orgánica y, por tanto, en vida, llegando a asegurar que la vida sería poco menos que infinita.
La vista de la barcaza de turba de camino al cementerio parece empujar desde el subconsciente un pensamiento acerca del proceso orgánico posterior a la muerte que, según Bloom, podría concedernos la vida eterna.
Respecto a la materia orgánica, durante el paso del coche los ocupantes ven llegar al Royal Canal materia descompuesta, mientras su mejor ganado se traslada a Liverpool para ser convertido en roast-beef inglés.
El viudo Dedalus
La entereza de Bloom ha sido puesta a prueba durante el trayecto, los recuerdos de su hijo y de su padre le han provocado intensos recuerdos. Su rictus se ha mantenido invariable, a pesar de la presión de los recuerdos.
Lo contrario le sucede al padre de Stephen Dedalus, que se desmorona al pensar en su mujer. Simon Dedalus llora al salir de la misa de réquiem oficiada por el padre Coffey, plenamente desarrollada en el pensamiento de Bloom, al igual que la misa oficiada por el padre Conmee a la que ha asistido esa misma mañana. Respecto al nombre del cura, Joyce lo hace rimar con el vocablo coffin, ataúd. En algunas ediciones en castellano, el nombre se mantiene haciéndolo rimar con palabras similares como café, o bien se cambia el nombre al cura para obtener una pronunciación similar a la de la palabra ataúd (Esaúd, por ejemplo).
Daniel O’Connell
La ración de nacionalismo irlandés en el Hades viene del recuerdo de Daniel O’Connell, curiosamente es esta conversación la que emociona a Dedalus.
Daniel O’Connell (1775-1847) fue un destacado político y líder irlandés que luchó por los derechos civiles y la emancipación católica en Irlanda. En un tiempo en que los católicos irlandeses se enfrentaban al dominio británico, O’Connell abogó por la igualdad religiosa y política, logrando la Ley de Emancipación Católica en 1829. Esta legislación permitió a los católicos ocupar cargos públicos.
O’Connell fundó también la Asociación Católica, que movilizó de manera pacífica a millones de irlandeses mediante campañas masivas y contribuciones económicas populares, basadas en un penique por suscripción. Fue defensor de la no violencia y el estado de derecho, su tumba monumental en el cementerio de Glasnevin es un homenaje a su impacto histórico para el país.
También se recuerda a Charles Stewart Parnell (1846-1891), destacado político irlandés que lideró el movimiento por la autonomía irlandesa (Home Rule) en el Parlamento británico y presidió la Liga Nacional de la Tierra por los derechos de los campesinos irlandeses. Su carrera política terminó abruptamente, debido a un escándalo personal relacionado con su relación con Katharine O’Shea, lo que dividió a sus seguidores.
A cambio, también tenemos una curiosa introducción sobre la reina Victoria, viuda durante 39 años, a la que se acusa de vana y de ni siquiera otorgar el título de rey a su marido, al que trataba de mero consorte. La frase in the end she put a few violets in her bonnet (al final se puso varias violetas en el gorro) da a entender que, según Bloom, tuvo amantes posteriores a la muerte de Albert.
Dublín y los dublineses
Uno de los temas que Joyce se esfuerza en destacar a lo largo de la novela es el carácter estrecho de Dublín, creando un ambiente que provoca habladurías acerca de cada uno de los ciudadanos dublineses.
Las señas geográficas de Dublín y las vidas semipúblicas de los dublineses son dos aspectos importantes en este capítulo.
Los nombres de Dublín
La travesía es una excusa para incluir decenas de topónimos, desde Bernard’s Place, hasta el cementerio de Glasnevin.
El trayecto parte del corazón de la ciudad, mencionando puntos icónicos como Irishtown, Blessington Street o el río Liffey. Este último es más que un punto de referencia, simboliza el flujo incesante de la vida frente a la rigidez de la muerte, un contraste central en el capítulo.
Otros lugares de Dublín no forman parte de la travesía pero aparecen en el diálogo, subrayando la extensión de la ciudad y su geografía como un reflejo de las diversas experiencias de sus habitantes. Joyce usa estos topónimos no solo para construir una cartografía detallada de Dublín, sino para entrelazar los espacios con las emociones y pensamientos de sus personajes. La ciudad se convierte en un espacio vivo y dinámico donde la vida y la muerte coexisten, con Glasnevin como destino inevitable.
En «Hades», los topónimos son portadores de significados emocionales, históricos y culturales. A través de ellos, Joyce transforma Dublín en un espacio que contextualiza la acción y actúa como guía de los estados internos de los personajes, haciendo del recorrido un viaje tanto geográfico como existencial. Dicho esto, para comprender estos significados es imprescindible conocer en profundidad el callejero dublinés que, en realidad, no ha cambiado tanto desde que Joyce lo recorriera.
Y los dublineses
Existe una conversación latente que, lejos de ser superficial, supone una de las bases fundamentales del relato, se trata del irlandés en su individualidad.
Resulta que Powell tiene una amante a la que conoció en el Jury’s o en el Moira (un nombre adecuado para este capítulo), aunque no es nada sexual. El caso Childs, reseñado anteriormente, sirve también para analizar en profundidad la vida privada de otros conciudadanos en base a sospechas.
Curiosamente, Bloom también es objeto de estas habladurías en una conversación que mantienen John Henry Menton y Ned Lambert, otros dos asistentes al entierro. Sobre el matrimonio de Bloom, comentan lo siguiente.
In God’s name, John Henry Menton said, what did she marry a coon like that for? She had plenty of game in her then.
Por el amor de Dios, dijo Henry Menton, ¿para qué se casaría con un tipo como ese? Ella tenía muchas posibilidades.
Existe una disposición general en pensar que Molly Bloom podía haber aspirado a un matrimonio más provechoso. En esta conversación, Lambert también nombra Wisdom Hely, imprenta en la que anteriormente trabajaba Bloom, y que será anunciada en el capítulo 8 mediante un curioso cartel móvil.
El hombre en el Macintosh
Y, por supuesto, el asistente número 13, el hombre del macintosh. Aquí más información.
Capítulo 7, “Eolo”
El siguiente capítulo, “Eolo”, nos lleva a la oficina del Freeman’s Journal.
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