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“Hojas de hierba” es tan inabarcable como el pensamiento de Walt Whitman. El poema completo mantiene un sentido transcendental, mostrándonos una multitud de imágenes cuyo análisis podría ser inagotable.
“Hijos de Adán”, serie añadida a partir de la tercera edición, nos permite explorar algunos de los principales argumentos de Whitman, también presentes en el resto del poema.

Hojas de hierba y la teoría trasdencentalista

«Hojas de hierba» celebra la vida, la naturaleza y la experiencia humana. Publicado por primera vez en 1855, Whitman concibió «Hojas de hierba» como una obra que evolucionaría a lo largo de su vida, abarcando múltiples ediciones.
Este poema se convirtió en la manifestación del espíritu estadounidense, quedando estrechamente ligado al trascendentalismo, una corriente filosófica que impactó profundamente en Whitman y en otros autores de su época.

Trascendentalismo, principios

El trascendentalismo fue un movimiento filosófico y literario que surgió en Nueva Inglaterra en la década de 1830, liderado por Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau. Inspirado en el romanticismo europeo y en la filosofía oriental, el trascendentalismo postulaba que la humanidad podía alcanzar una verdad espiritual superior mediante la conexión directa con la naturaleza y la introspección. Rechazaba el racionalismo estricto y el materialismo, promoviendo en cambio una visión idealista que resaltaba el poder del individuo y su conexión con un espíritu universal.
El trascendentalismo defendía que cada ser humano llevaba consigo una chispa divina, y que la verdadera comprensión del mundo no se lograba mediante la observación empírica, sino a través de la experiencia subjetiva y la intuición. La naturaleza, en este sentido, no es solo un entorno físico, es además una manifestación visible de la divinidad, donde se podía encontrar inspiración y verdad.

La conexión de Hojas de hierba con el trascendentalismo

El poema de Whitman encarna a la perfección el espíritu trascendentalista. Sus versos celebran la individualidad, la democracia y la unidad de todas las formas de vida, en un entorno de profunda conexión espiritual con la naturaleza.
Whitman no percibe separación entre lo humano y lo divino, la vida es una expresión unificada de la naturaleza y la divinidad. Esta visión promueve la idea de una conexión inherente entre el individuo y el universo.
El poeta norteamericano manifiesta su creencia en la santidad de cada ser humano y en la sacralidad del presente. El poema celebra cada aspecto de la existencia, viendo a cada individuo como parte integral de un todo mayor. El tono inclusivo y popular de la obra refleja los ideales trascendentalistas sobre la igualdad y el potencial divino de cada ser, para Whitman, caminar por la hierba, observar las estrellas o compartir un momento de silencio son experiencias cargadas de una espiritualidad profunda, más allá de la comprensión racional.
Whitman utiliza un lenguaje sensorial y metafórico que corresponde a la naturaleza como reflejo de la verdad espiritual. El poema incorpora imágenes que evocan los ciclos naturales, la vida y la muerte, o la eterna conexión entre el ser humano y el entorno natural. La hierba en particular, se convierte en un símbolo de la unidad de la existencia, algo simple y cotidiano que refleja la esencia del universo y la continuidad permanente.

Hijos de Adán*
Hijos de Adán*
Hijos de Adán*
Hijos de Adán*
Hijos de Adán*
Hijos de Adán*
Hijos de Adán*
Hijos de Adán*

La inclusión de Hijos de Adán en la tercera edición

Whitman reescribe y completa “Hojas de hierba” a lo largo de su vida, la comparación de las ediciones sucesivas permite conocer en profundidad la evolución del poema y del razonamiento de Whitman. La primera edición se publica cuando el autor tiene 36 años, el resultado final evidencia la madurez de su pensamiento tras varias décadas de trabajo.

Significado de Hijos de Adán

Los doce poemas que integran “Hjos de Adán” se publican en el año 1860, cinco años después de la primera entrega de “Hojas de hierba”. Esta incorporación presenta una visión positiva y natural de la sexualidad, en contraste con la moral estricta y represiva de la época.
Whitman utiliza un lenguaje directo y descriptivo para ilustrar la conexión física y celebrar la experiencia del amor y el deseo humano. Whitman considera en su lírica que la sexualidad es un aspecto esencial de la existencia, sin sentir vergüenza ni culpa.
Estos poemas subrayan la naturaleza universal del deseo físico y la importancia de la conexión íntima entre los seres humanos. Este grupo de poemas permitió incorporar el sexo expresado sin tabúes a la temática lírica.

La sexualidad de Whitman como hecho fundacional

Las relaciones sentimentales y sexuales de Walt Whitman han sido objeto de considerable análisis entre académicos y lectores. Aunque Whitman nunca habló abiertamente sobre su orientación sexual, su obra sugiere una visión amplia de la sexualidad humana, posiblemente aplicable a su propia experiencia.
En «Hijos de Adán» y especialmente en «Cálamo», Whitman celebra el cuerpo, el deseo y la intimidad física, abordando todo tipo de relaciones. Los poemas de Whitman muestran una creencia firme en la libertad sexual como una parte esencial del ser humano. La cuestión de la orientación del poeta va más allá de la reseña biográfica, debido a que Whitman fue capaz de fundar un nuevo lenguaje en torno al sexo y a las relaciones homosexuales.

El yo y el nosotros en Hijos de Adán

Uno de los aspectos formales más importantes en la poesía de Whitman es el uso de los pronombres y su sentido de comunidad. Whitman construye un ideal de integridad a partir de la unión compleja de pronombres, en un lenguaje en el que siempre habla del nosotros, a pesar de la multiplicidad de interpelaciones.
Cuando Whitman habla al lector, cuando nos interpela con el pronombre tú, o cuando habla de ellos, en realidad está hablándonos a nosotros, un colectivo que también incluye al autor, a la naturaleza y a la existencia completa.
En “Hijos de Adán”, el uso de pronombres y términos con sentido pronominal también denota esta idea. Aunque hable de “sus cuerpos” (“Hacia el jardín del mundo”), se refiere a todos los cuerpos. Aunque proclame “El sexo todo lo contiene” (“Una mujer me espera”), el sexo es a su vez contenido en un cuerpo y en todos a la vez.

Yo y vosotros

En “Una hora de locura y de placer”, el autor manifiesta dos voces, yo y vosotros. La primera referencia viene dada en primera persona, se trata de un queja, un desgarro ante una limitación y la insignificancia de su ser individual, sin embargo, el mensaje se vuelve hacia la generalidad que constituyen los novios, las novias, el vosotros.
El poema tiene un contexto caótico, propio de una naturaleza salvaje que le impide al poema crear una imagen estática si quiera momentánea. Locura y placer se superponen, revueltos en un temporal.
La primera persona retorna de inmediato cuando el poeta acepta someterse, para volver a cambiar en una transposición de vosotros y tú hasta el final. Las últimas exhortaciones son una oda a la sexualidad como algo fugaz, así lo dice textualmente en el último verso, pero capaz de dar sentido a una existencia que no es individual, sino común.

El yo como demiurgo

“Desde los ríos acorralados y dolientes” nos ofrece otro yo diferente, una personalidad individual expresada como demiurgo. Walt Whitman contiene en sí mismo toda la existencia, desde ríos hasta sensaciones que siente y percibe universales, como el hambre o los impulsos musculares.
El poema se transforma en un canto, un himno para ti, que compartes todo lo que Whitman siente. Las imágenes comunes son propias de una naturaleza sexualizada que, exhuberante, se mueve al ritmo que marca Whitman.
El contrapunto al poder universal de Whitman es la oferta de huir, lector y autor, dos cuerpos libres que vuelan como dos halcones en busca de poseerse. Whitman renuncia a su poder creador para abandonarse a una persona, porque sabe que él todo lo contiene.
Al final, convierte el poema en un saludo al sexo y a su resultado.

El sexo como aflicción

La celebración del sexo en “Hijos de Adán” se interrumpe en varias ocasiones. La percepción de la experiencia sexual no puede estar completa para Whitman si no expresa otra faceta, la insatisfacción que, probablemente, sintió durante gran parte de su vida.
“O hymen! O hymenee!” y “I am he that aches with love” son dos composiciones breves que marcan un cambio de dirección brusco en el relato.

O hymen! O hymenee! why do you tantalize me thus?
O why sting me for a swift moment only?
Why can you not continue? O why do you now cease?
Is it because if you continued beyond the swift moment you would
soon certainly kill me?

¡Oh himen!, ¡oh himeneo!, ¿por qué me atormentas así?
Oh, ¿por qué me aguijoneas durante un rápido momento?
¿Por qué no continuas? Oh, ¿por qué cesas ahora?
¿Es porque si continúas más allá del rápido momento, seguramente me matarías de inmediato?

I am he that aches with amorous love;
Does the earth gravitate? does not all matter, aching, attract all matter?
So the body of me to all I meet or know

Yo soy aquel que sufre con tierno amor
¿Gravita la Tierra?, ¿acaso la materia, sufriendo, no atrae a toda la materia?
Así hace mi cuerpo hacia todo lo que conozco o sé.

Las traducciones son propias. Estos dos poemas muestran el aspecto contrario a la sexualidad vivida con libertad y gozo. En “Oh hymen!” el sufrimiento es individual, el sujeto sufre en soledad debido al acoso de Himeneo, el Dios de las ceremonias matrimoniales. La idea mítica de la alianza tradicional le tortura sin piedad, algo aceptado porque, de cesar el castigo, las consecuencias serían devastadoras.
El siguiente poema retorna a la concepción del yo universal, capaz de contenerlo todo. El sufrimiento se traslada a la materia completa, cuya atracción física básica la provoca el sufrimiento.
Ambos poemas son odas a los aspectos dolientes del amor. “Hojas de hierba” es una composición lírica excepcionalmente optimista, un manifiesto invulnerable, sin embargo, algunas secciones incorporan avisos que nos permiten mirar en los rincones agónicos del universo de Whitman. Como el sirviente que susurra Hominem te esse memento!, ciertos versos nos recuerdan que la existencia plena crea anversos y reversos.

Tiempos y espacios

Como demiurgo, el poeta no solo rige en lo material, también crea y colapsa el tiempo. En “Cara al oeste”, el Dios sintiente descansa a contemplar su obra, la creación que proviene del desenfreno expresado en el resto de poemas.
Presentado como un niño viejo, su vista alcanza todo espacio para escudriñar todas las almas de lo existente. También el espacio adquiere cualidades trascendentales, desde su posición abarca el Indostán, y sigue trazando direcciones solo pensables para un Dios.
Ni tiempo ni espacio acotan a Whitman, la trascendencia de “Hojas de hierba” se plantea desde una circunstancia en la que las dimensiones son todas y el tiempo es único. En “Dioses”, poema también contenido en “Hijos de Adán”, clama al tiempo y al espacio para que sean sus Dioses.

La calma

El último poema, “As Adam”, llama a la calma tras la tempestad anterior.

As Adam early in the morning,
Walking forth from the bower refresh’d with sleep,
Behold me where I pass, hear my voice, approach,
Touch me, touch the palm of your hand to my body as I pass,
Be not afraid of my body

Como Adán pronto por la mañana,
Caminando recto hacia el enramado refrescado por el sueño
Obsérvame por donde paso, escucha mi voz, aproxímate,
Tócame, toca con la palma de tu mano mi cuerpo cuando paso,
No tengas miedo de mi cuerpo.

La traducción es propia. Aquí ya no es un Dios capaz de controlar la existencia y provocar cósmicos tumultos, ahora es un hombre que pasea por un espacio en calma, sin necesidades ni obligaciones. Es de verdad, existe y te invita a tocarle si, como Santo Tomás, no crees que se haya hecho hombre.
Así finaliza un ciclo poético furibundo, dedicado al deseo en su aspecto físico, tan violento como solo puede evocar el creador absoluto.

“Cálamo”, amor y hermandad entre hombres

La sección siguiente, “Cálamo”, es una serie de 39 poemas, breves en su mayoría, que abordan el amor desde una perspectiva íntima. Para la hermenéutica tradicional, a la que me sumo, se trata de una declaración más o menos velada del amor homosexual entre hombres, pero Whitman también habla de amistad, afecto y una conexión trascendental que va más allá del sexo o del amor.

 

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Walt Whitman, biografía

Walt Whitman nació el 31 de mayo de 1819 en West Hills, Long Island, Estados Unidos, fue el segundo de nueve hijos de una familia de clase trabajadora. A los cuatro años su familia se mudó a Brooklyn, donde creció en un ambiente de escasos recursos económicos. Desde muy joven, Whitman desarrolló una inagotable pasión por la lectura y la escritura pese a que su educación formal terminó a los once años, a esa edad comenzó a trabajar como aprendiz de imprenta, lo que le permitió entrar en contacto con el mundo editorial y la literatura.

Primeros trabajos

Durante su adolescencia y juventud, Whitman trabajó como maestro y periodista en varias publicaciones. A medida que crecía su interés por la escritura, comenzó a publicar poesía y relatos cortos, aunque sus primeros trabajos no alcanzaron reconocimiento. Su trabajo como periodista también moldeó su perspectiva política y social, inclinándose hacia el Movimiento Abolicionista y los derechos civiles.

Hojas de hierba, primera edición

En 1855, Whitman publicó la primera edición de «Hojas de hierba», un poemario que revolucionaría la poesía estadounidense, esta obra fue autofinanciada y contenía doce poemas. En «Hojas de hierba», Whitman introdujo una nueva forma de escribir poesía, rompiendo con las métricas y estructuras tradicionales y adoptando el verso libre.
La primera edición de «Hojas de hierba» no tuvo una gran acogida inicial, pero llamó la atención de escritores influyentes, incluido Ralph Waldo Emerson, que elogió la obra de Whitman y le envió una carta de alabanza.

Guerra Civil

La Guerra Civil estadounidense (1861-1865) fue un evento crucial en la vida de Whitman. Durante la guerra se trasladó a Washington D.C., donde trabajó como voluntario en los hospitales militares cuidando a los soldados heridos. Esta experiencia tuvo un profundo impacto en su poesía, sus vivencias durante la guerra se reflejan en los poemas de «Cálamo» y otras secciones de «Hojas de hierba». Estos poemas muestran un lado más sombrío y reflexivo de Whitman, destacando su empatía y compromiso con el sufrimiento humano.
Whitman también trabajó en el Departamento del Interior y en la Oficina del Fiscal General, aunque perdió su empleo debido a la controversia generada por el contenido de «Hojas de hierba», considerado obsceno. Pese a las críticas, Whitman mantuvo su convicción sobre la importancia de la libertad de expresión y la celebración de la humanidad en todas sus formas.

Años finales

Whitman sufrió un derrame cerebral en 1873, posteriormente se mudó a Camden, Nueva Jersey, donde fue atendido por uno de sus hermanos. A pesar de sus problemas de salud, continuó escribiendo y revisando «Hojas de hierba» hasta el final de su vida. Whitman murió el 26 de marzo de 1892, a la edad de 72 años.
El legado de Walt Whitman es inmenso. Su obra no solo cambió el curso de la poesía estadounidense, también abrió nuevos caminos para la literatura moderna. “Hojas de hierba” es una obra que bien podría justificar el origen y la supervivencia del cosmos o, al menos, de la parte que compartimos con Whitman.

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