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La publicación de “Ulises” fue una odisea, baste este manido juego de palabras para introducir el tema.

El origen de Ulises y su escritura

James Joyce comenzó a trabajar en “Ulises” en 1914 y no consideró que la novela estuviera completada hasta finales de 1921, después de siete años de constante revisión y reescritura. Durante este periodo, el escritor irlandés se enfrentó a importantes dificultades financieras, problemas de salud y una vida inestable, pero también fue una época de gran intensidad creativa, que le encumbró como uno de los grandes genios literarios de Europa.

Los comienzos del Ulises

James Joyce comenzó a escribir “Ulises” inmediatamente después de haber terminado “Retrato del artista adolescente”. El germen de “Ulises” era un relato breve que había sido concebido originalmente para formar parte de “Dublineses”, titulado «Ulises en el hogar», sin embargo, Joyce se dio cuenta de que el proyecto tenía potencial para sostener un texto mucho más amplio. El siguiente paso fue proyectar una novela basada en la estructura de “La Odisea” de Homero, transportada a Dublín durante el 16 de junio de 1904, día en que el autor conoció a su esposa, Nora Barnacle.
La época en la que comenzó a escribir “Ulises” fue especialmente difícil para Joyce. Al estallar la Primera Guerra Mundial Joyce vivía en Trieste, Italia, donde trabajaba como profesor de inglés. La guerra alteró su vida profundamente, forzándole a dejar Italia para trasladarse a Zúrich, Suiza, junto a Nora y sus dos hijos, Giorgio y Lucia. La familia vivía en unas circunstancias muy precarias, Joyce dependía constantemente de amigos y mecenas, especialmente de la ayuda que le ofrecía Harriet Shaw Weaver.

Ulises tras la Guerra Mundial

La redacción de “Ulises” no fue lineal debido a diversas circunstancias adversas. Mientras residía en Zúrich, Joyce escribió varias partes fundamentales de la obra, pero las dificultades personales se acrecentaban, la vista de Joyce comenzó a deteriorarse y le obligó a someterse a múltiples cirugías oculares. La pérdida progresiva de la visión no solo le causaba un dolor físico constante, además, hacía cada vez más complejo el proceso de escritura, que dependía con frecuencia de la ayuda de Nora o de amigos que actuaban como amanuenses.

Traslado a París, un factor decisivo para el futuro de Ulises

En 1920, la familia Joyce se trasladó a París, un cambio que resultó crucial para la culminación del proyecto. Fue en París donde Joyce encontró un círculo de escritores y admiradores que se convirtieron en su principal apoyo.
Durante sus años en París, Joyce se centró completamente en la redacción de “Ulises”, dedicando jornadas enteras a perfeccionar cada palabra, cada frase. El proceso de escritura no era metódico, Joyce trabajaba en distintos episodios a la vez, dejando partes sin terminar para luego volver a ellas, añadiendo capas constantemente. Su objetivo era crear una obra que integrase todos los matices de la experiencia humana, para conseguirlo, experimentó con una gran variedad de estilos y técnicas literarias, lo que implicaba una demanda creativa y técnica enorme.

Las correcciones de Ulises

Si el proceso de escritura de “Ulises” fue complejo, la corrección fue igualmente intrincada. La obsesiva revisión que Joyce llevó a cabo durante la fase de corrección se debía a su deseo de alcanzar una perfección estilística sin precedentes. El resultado fue un texto que creció exponencialmente en complejidad y riqueza, pero también en dificultad para quienes trabajaron en su publicación.
El proceso de corrección de “Ulises” de James Joyce fue tan extenso y complejo como la propia escritura del libro. A lo largo de los siete años que duró la creación de la obra, entre 1914 y 1921, Joyce llevó a cabo constantes revisiones y reescrituras, incluso mientras el texto ya estaba en proceso de ser impreso.

Variaciones durante la impresión

La imprenta de Maurice Darantiere, en Dijon, Francia, se hizo cargo de la primera edición de “Ulises”. Esta imprenta se enfrentó a un desafío monumental al trabajar con James Joyce, los impresores tuvieron que resolver una cantidad abrumadora de correcciones y nuevas instrucciones que llegaban de forma continua, lo que complicaba enormemente el proceso de impresión. Joyce enviaba anotaciones adicionales con tal frecuencia, que las pruebas de impresión a menudo debían rehacerse.
A pesar de las dificultades, la imprenta de Darantiere logró imprimir “Ulises” con un nivel de calidad que cumplía con las exigencias de Joyce. Su labor fue fundamental para que una de las obras más influyentes de la literatura moderna llegara a publicarse.

Sylvia Beach*
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Quién es Sylvia Beach

Sylvia Beach, nacida Nancy Woodbridge Beach el 14 de marzo de 1887 en Baltimore, Estados Unidos, creció en un ambiente intelectual debido a los intereses de su padre, un pastor presbiteriano que también desempeñaba labores como profesor de teología. Debido al trabajo del señor Woodbridge, la familia se mudó en varias ocasiones, lo que permitió que Sylvia tuviera una educación diversa e internacional, viviendo entre Estados Unidos y Europa, particularmente en Francia y Suiza.
En 1916 Sylvia Beach se mudó definitivamente a París, una ciudad que le fascinaba y donde encontraría su lugar en el seno del movimiento literario que se desarrollaba en aquel momento. En París se rodeó de un círculo de escritores y artistas, en su mayoría estadounidenses, que buscaban desafiar los cánones literarios de la época, muchos de ellos formaron parte de lo que hoy conocemos como la Generación Perdida.

La Shakespeare & Co. de Sylvia Beach

En 1919 Sylvia Beach fundó la librería Shakespeare & Company, una librería anglófona ubicada inicialmente en la rue Dupuytren, que posteriormente se trasladó a la rue de l’Odéon. Shakespeare & Company se convirtió en un refugio para los escritores y lectores angloparlantes de la ciudad, así como en un punto de encuentro clave para los intelectuales expatriados en París. Beach proporcionó a los escritores no solo un espacio para compartir sus ideas, sino también apoyo financiero, lo que contribuyó al desarrollo de muchas de las figuras literarias más destacadas de su tiempo.
Sylvia Beach mantuvo su compromiso con la literatura sirviendo de apoyo a escritores independientes, que la convirtieron en una de las personalidades más queridas y recordadas del París literario de principios del siglo XX.

Sylvia Beach y la publicación de Ulises

“Ulises” atravesó numerosos problemas para encontrar una editorial dispuesta a asumir los riesgos de su publicación. El contenido fue considerado escandaloso y ofensivo para los estándares de la época, especialmente por su lenguaje directo y sus descripciones sexuales, derivando en una fuerte censura. En Reino Unido y Estados Unidos, fragmentos de la novela fueron juzgados como obscenos y las ediciones que llegaban a manos de las autoridades eran destruidas. Esta situación hacía prácticamente imposible que cualquier editor convencional se atreviera a publicar la obra.
Joyce, que ya había encontrado dificultades similares para la publicación de “Dublineses”, se enfrentó al rechazo de múltiples editores que consideraban que el contenido de “Ulises” podría generar problemas legales. En Estados Unidos, revistas literarias como The Little Review, fundada por Margaret Anderson, se atrevieron a publicar fragmentos de la novela, pero recibieron de inmediato demandas por obscenidad que derivaron en multas y la prohibición de la difusión de los textos.

La intervención de Sylvia Beach

Este contexto de censura y rechazo provocó que Sylvia Beach emergiera como una figura crucial para la publicación de “Ulises”. Beach conocía a James Joyce desde su llegada a París y se había convertido en una gran admiradora de su obra. En 1920, el escritor irlandés compartió con la librera las dificultades que estaba teniendo para encontrar un editor dispuesto a publicar “Ulises”, Sylvia Beach asumió entonces la tarea de editar y publicar la novela.
Con pocos recursos y sin experiencia previa en la edición de libros, Beach se comprometió a financiar y gestionar la publicación de la obra. En 1921 se propuso iniciar el proyecto desde su pequeña librería, con la determinación de editar una obra que redefiniría la literatura moderna.

El comienzo de la publicación de Ulises

En su apartamento sobre la Shakespeare & Company, en la rue de l’Odéon 12, Sylvia Beach llevó a cabo gran parte del trabajo de organización y coordinación para la impresión de “Ulises”. Su vivienda particular se convirtió prácticamente en una oficina editorial donde revisaba pruebas, gestionaba correspondencia y recibía a Joyce, este último encargo no siempre resultaba sencillo.
Desde su piso, Beach trabajó incansablemente para supervisar las correcciones y enviar las pruebas a Dijon. También gestionó los pedidos por suscripción, enviando cartas a los suscriptores para asegurar los fondos necesarios para financiar la impresión.
El primer piso del número 12 de l´Odéon no solo fue el hogar de Beach, además, se convirtió un centro operativo que permitió que Joyce pudiera publicar su obra magna.

Publicación de la versión final de Ulises

El 2 de febrero de 1922, coincidiendo con el cuadragésimo cumpleaños de Joyce, Sylvia Beach logró publicar la primera edición de “Ulises” con una tirada inicial de mil copias.
El compromiso de Sylvia Beach con la obra de Joyce le llevó a arriesgar su reputación y su estabilidad financiera, en un momento en que la censura y los tabúes pesaban sobre las decisiones editoriales.
La publicación de “Ulises” no solo catapultó a Joyce a la fama literaria, además, situó a la Shakespeare & Company en el centro de la escena literaria parisina. La librería de Sylvia Beach se convirtió en un símbolo de la resistencia contra la censura y en un espacio donde los autores podían compartir sus ideas sin miedo.

 

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Shakespeare & Co.
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El final de Shakespeare & Company

Shakespeare & Company, la librería original fundada por Sylvia Beach en 1919, tuvo su fin en 1941, durante la ocupación alemana de París en la Segunda Guerra Mundial. Es posible que Sylvia Beach se negara a venderle un ejemplar de “Finnegans Wake” a un oficial nazi, lo que provocó la confiscación de sus libros, el cierre definitivo del local y su internamiento, durante 6 meses, en el campo de concentración de Vittel, al noreste de Francia, junto a otras mujeres extranjeras.
La librería nunca reabrió sus puertas tras el fin del conflicto. Sin Shakespeare & Company, Beach continuó colaborando con la cultura parisina, pero sin abordar grandes proyectos editoriales ni financieros. En 1956 publicó sus memorias, “Shakespeare and Company”, un relato imprescindible para comprender la vida y las motivaciones de Beach.
Sylvia Beach falleció el 5 de octubre de 1962 en París, a los 75 años.

Tras la publicación de Ulises

La publicación de “Ulises” tiene un epílogo. Beach arriesgó mucho por Joyce, invirtió sus recursos, su tiempo y su trabajo para llevar la obra a los lectores. La publicación de “Ulises” la convirtió en una de las figuras más importantes de la literatura moderna, y Joyce no siempre le expresó agradecimiento por su esfuerzo.
Después de la publicación, Joyce se convirtió en un autor de gran renombre. El escritor irlandés era una persona complicada y exigente, además, su vida era cada vez más costosa. Sylvia Beach se mantuvo disponible para el escritor durante un tiempo, pero las crecientes exigencias comenzaron a afectar a la relación.
Joyce decidió buscar otros acuerdos editoriales más lucrativos. En 1932, los derechos de “Ulises” fueron transferidos a Random House para su publicación en Estados Unidos. Aunque fue un paso natural para aumentar la audiencia de la novela, el hecho de que Joyce tomara esta decisión sin seguir publicando con Beach, o sin garantizarle un beneficio económico significativo, decepcionó a su primera editora.
A pesar de perder la exclusividad como editora de la obra, Sylvia Beach nunca se mostró abiertamente hostil hacia Joyce y siempre guardó un profundo respeto por él. Incluso en sus memorias, Beach expresa su admiración explícita hacia Joyce.

La Shakespeare & Company de los Whitman

La Shakespeare & Company que conocemos hoy en día, ubicada en la calle de la Bûcherie 37 en París, tiene una historia que la conecta con la librería original de Sylvia Beach.
Fue fundada en 1951 por George Whitman, un librero estadounidense que quería mantener vivo el espíritu bohemio y literario que había caracterizado la librería original. Whitman, un hombre apasionado por los libros, abrió la librería bajo el nombre de «Le Mistral» antes de renombrarla a Shakespeare & Company en 1964 en honor a Sylvia Beach, fallecida dos años antes.
George Whitman convirtió la librería en un lugar de referencia para la literatura parisina. Inspirado por la misión de Beach, Whitman creó un espacio que ofrecía un refugio para autores sin hogar ni recursos. Los «tumbleweeds», como Whitman los llamaba, eran escritores y artistas que podían dormir entre las estanterías a cambio de trabajar algunas horas en la librería.
Desde su fundación, ha sido un centro cultural para los escritores angloparlantes en París y un punto de encuentro para creativos de todo el mundo. La librería fue testigo de la evolución del movimiento de la Generación Beat, entre sus visitantes asiduos se contaban Allen Ginsberg, William S. Burroughs y Anaïs Nin.

La librería hoy

Desde 2003, la hija de George Whitman, Sylvia Whitman, se encarga de la librería. Sylvia, cuyo nombre es un homenaje a Sylvia Beach, ha sido capaz de preservar la esencia y el espíritu de la Shakespeare & Company, manteniendo la tradición de ofrecer alojamiento a escritores y aumentando las actividades culturales de la librería, que ahora incluyen lecturas, talleres y festivales literarios.

¿Sigue siendo Shakespeare & Co. un referente imprescindible en París?

Hollywood y los touroperadores mantienen viva la llama de la Shakespeare & Company. No se trata de una librería al uso, sería imposible que lo fuera debido a su popularidad y a la disposición del espacio. Los bibliófilos más exquisitos posiblemente se sientan decepcionados, al igual que quienes deseen compartir imágenes del interior en sus perfiles sociales, no está permitido hacer fotografías.
La Shakespeare & Co. actual ni es la original, ni custodia los restos de Joyce (ha sido esta una leyenda corriente durante años), ni ofrece literatura especializada, pero vale la pena parar si se encuentra paseando por la rive gauche. Tiene usted la oportunidad de encontrar algunas publicaciones interesantes acerca de La Generación Perdida, especialmente sobre Joyce, ubicadas habitualmente en las estanterías de la entrada.
También suele disponer de algunas ediciones francesas de Shakespeare interesantes, se encuentran en una de las galerías laterales, tras la sección de poesía.
En el segundo piso, puede inmortalizar alguno de sus pensamientos en el muro del descansillo, utilizando, eso sí, un papel que quedará entre su escritura y la pared. También en el piso superior, entre los anaqueles repletos de librachos, puede admirar una de las mejores perspectivas de Notre-Dame.
Junto al local original hay un anexo, también perteneciente a los Whitman, con primeras ediciones de libros contemporáneos y números antiguos de revistas literarias, algunas de cierto interés.

Otras citas en París

A unos 10 minutos andando desde Shakespeare & Co. puede llegar a la antigua librería de Sylvia Beach, ahora una tienda de ropa. Si desea visitar una librería poco convencional en la capital francesa, a 20 minutos encontrará Le Phénix, especializada en literatura china, en el 72 Bd de Sébastopol.
Si se harta de literatura, el Bab-Ilo, en la zona norte de Montmartre, dispone de una excelente oferta de jazz con unos horarios desastrosos.

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