Los siguientes poemas transforman una actividad tan pedestre como cavar en imágenes líricas, que derivan en conclusiones dispares.
“Digging” de Seamus Heaney
“Digging”, “Cavando” en castellano, es uno de los poemas más célebres del norirlandés Seamus Heaney. Está incluido en “Death of a naturalist”, “Muerte de un naturalista”, de 1966.
El principio, la poesía como arma
“Snug as a gun”, “ajustada como una pistola” es como describe Heaney la posición primera de la pluma sobre sus dedos. El influjo familiar transforma la pistola en pala.
A través de la pluma, el hecho de escribir supone para Heaney un acto de agresión. En principio, la poesía es una pistola que el poeta es capaz de ceñir entre sus dedos, en el verso final la herida no se produce en el otro, sino en la tierra que circunda al poeta. Convertida en pala, la pluma cava.
Memorias del pasado
Bajo su ventana aparece el recuerdo de un hombre veinte años antes, Heaney evoca a su padre cosechando patatas. La espalda encorvada, la rodilla sosteniendo el movimiento, la pala se mueve constantemente lanzando patatas que él recoge, ellos, en realidad.
Heaney abandona la inmediaciones de la casa familiar para trasladarse a una zona pantanosa. Su abuelo no cultiva patatas, su pala arranca terrones, Heaney vuelve a ser un muchacho. El abuelo engulle de inmediato la leche para volver a cavar.
Ambos recuerdos unidos
Las dos reminiscencias se unen a través de evocaciones sensitivas: el olor frío del moho se enlaza al ruido de la pala sobre la turba y la visión de las raíces seccionadas por los golpes secos de la pala. Heaney se mantiene en un plano objetivo, mientras el recuerdo comienza a evaporarse. El simbolismo de sus antepasados cavando es fuerte, pero las partes sensoriales del recuerdo predominan.
La dignidad del trabajo
Tanto el pueblo norirlandés como los galos originales provenían de la cultura celta, de hecho, a los pobladores de la actual Francia los griegos los llamaban keltói, término del que deriva “celta”. Sin embargo, el signo principal, lo que une a los familiares de Heaney con los galos invadidos por Julio César es la dignidad de su trabajo, contraria al sentido de Rimbaud.
Para Heaney, cavar es transformar. La pala adecúa el contexto a las necesidades de cada generación, la tierra provee lo que sus moradores necesitan. Son los hombres que tratan con la tierra los que conservan la dignidad espiritual del pueblo.
La frustración de Heaney proviene de su incapacidad para asentarse sobre la turba, bloquear la rodilla dominante y lanzar terrones por encima de su hombro. Nunca tendrá una relación directa con la naturaleza, ni siquiera será capaz de asimilar su contenido más vulgar, como relata en el poema “Muerte de un naturalista”.
La poesía como medio de transformación
La solución que Heaney se concede es la posibilidad de transformar la pluma que sostiene en una pala. La escritura poética ya no dispara, ahora se hunde en la tierra para continuar la labor de las dos generaciones anteriores. Esta solución es, también, la que Leopold Bloom le ofrece a Stephen Dedalus en el capítulo 16 de «Ulises».
La patata y el terreno pantanoso
Padre y abuelo cavan, sin embargo, lo hacen en circunstancias muy diferentes.
El cultivo de patata en Irlanda ha desempeñado un papel crucial en su historia económica, social y demográfica. Introducida en el siglo XVI desde América, la patata se convirtió rápidamente en el alimento básico de las clases trabajadoras, debido a su adaptación al clima irlandés y a su alto rendimiento en pequeñas parcelas. Sin embargo, esta dependencia tuvo consecuencias devastadoras durante la Gran Hambruna Irlandesa (1845-1852), causada por la enfermedad del tizón tardío, que destruyó cosechas enteras y provocó la muerte de, aproximadamente, un millón de personas y la emigración masiva de otro millón.
Este trágico evento marcó un punto de inflexión, evidenciando la fragilidad de un sistema agrícola basado en monocultivos. Aunque el sector agrícola se diversificó, la patata se mantiene como un símbolo cultural propio de Irlanda.
Respecto al trabajo del abuelo, Heaney habla de un suelo con las siguientes características.
My grandfather cut more turf in a day
Than any other man on Toner’s bog.
Mi abuelo cortó más turba en un día
que cualquier otro hombre en el pantano.
Las traducciones son propias. Habitualmente, el término turf hace referencia a un espacio plantado de césped, sin embargo, también se relaciona con concentraciones de turba. El segundo verso indica que estamos ante un terreno pantanoso, toner’s bog es una frase que describe un terreno esponjoso, húmedo y con vegetación en descomposición, propio de las zonas pantanosas irlandesas. El abuelo de Heaney remueve turba en una ciénaga en lugar de césped.
Las capas superficiales de estos terrenos parcialmente anegados contienen una altísima cantidad de sustratos, muy beneficiosos para diferentes tipos de cultivos. Lo que vemos es a un hombre roturando una tierra rica en nutrientes para cultivarla posteriormente.
El abuelo Heaney prepara la tierra, su hijo cosecha, su nieto solo dispone de una pluma.
Rimbaud*
Rimbaud*
Rimbaud*
Rimbaud*
Rimbaud*
Rimbaud*
Rimbaud*
Rimbaud*
La “Mala sangre” de Rimbaud
Con 19 años Arthur Rimbaud publica “Una temporada en el infierno” tras ser abandonado por Verlaine. Ambos poetas habían convivido juntos hasta que Rimbaud huyó de Londres, Rimbaud le siguió hasta Bruselas, pero al reencontrarse su ex-amante le disparó, hiriéndole en una muñeca.
La traumática convivencia inspiró a Rimbaud el poema en prosa “Una temporada en el infierno”, única obra publicada por el poeta francés en octubre de 1873.
El sentido general de “Mala sangre”
“Mala sangre” es la sección más larga del poema de Rimbaud, donde realiza un desgarrador viaje introspectivo cuestionando sus raíces, su herencia cultural y su propia identidad espiritual. Es un relato marcado por la ira y la rebeldía en el que el poeta se enfrenta a la carga de su pasado, a su sangre mala heredada de generaciones anteriores y símbolo de una opresión social y religiosa que rechaza.
Rimbaud critica las limitaciones impuestas por la moral cristiana y el conformismo burgués, viéndose a sí mismo como un ser condenado a la miseria espiritual, atrapado entre el deseo de liberarse y el peso de la culpa. El lenguaje es crudo, su estructura se basa en imágenes violentas y expresivas que reflejan su tormento interno y su resentimiento hacia una sociedad que considera decadente y asfixiante.
La sección también revela la ambición de Rimbaud por alcanzar una libertad total, tanto artística como personal. “Mala sangre” es una declaración de su ruptura con las normas establecidas y un grito de liberación, con el que el poeta se erige en un hombre condenado en busca de su propia redención.
Los ascendientes de Rimbaud
La familia que evoca Rimbaud son los francos, el pueblo del que deriva la estirpe francesa.
J’ai de mes ancêtres gaulois l’oeil bleu blanc, la cervelle étroite, et la maladresse dans la lutte. Je trouve mon habillement aussi barbare que le leur. Mais je ne beurre pas ma chevelure.
Les Gaulois étaient les écorcheurs de bêtes, les brûleurs d’herbes les plus ineptes de leur temps.
Tengo de mis antepasados galos los ojos blancos y azules, el entendimiento estrecho y la torpeza en el combate. Encuentro mi vestimenta tan bárbara como la de ellos. Pero no me engraso el pelo.
Los galos eran los más ineptos cuidadores de animales y quemadores de hierbas de su época.
Los primeros versos manifiestan el relativo aprecio de Rimbaud hacia su herencia cultural. A lo largo del poema, Rimbaud relata una lista de defectos y pecados que asegura haber heredado de los francos. Rimbaud ve en su herencia el origen de un pecado original, verdadero lastre de su conducta.
El poeta elude su responsabilidad trasladando sus yerros a la civilización a la que pertenece. Mediante este razonamiento, Rimbaud estaba destinado a escapar, a ser torpe en el cuerpo a cuerpo, a ser embustero, vil e idólatra. Ahora trata de redimirse en el infierno, del que saldrá libre de culpa.
El desprecio a los oficios
J’ai horreur de tous les métiers. Maîtres et ouvriers, tous paysans, ignobles. La main à plume vaut la main à charrue. – Quel siècle à mains! – Je n’aurai jamais ma main. Après, la domesticité mène trop loin. L’honnêteté de la mendicité me navre. Les criminels me dégoûtent comme des châtrés: moi, je suis intact, et ça m’est égal.
Me horrorizan todos los trabajos. Amos y obreros, todos campesinos, despreciables. La mano en la pluma es tan válida como la mano en el arado. – ¡Qué siglo de manos! – Nunca tendré mi mano. Además, la domesticidad lleva demasiado lejos. Odio la honestidad de la mendicidad. Los criminales me repugnan como los castrados: yo estoy intacto, y esto me es igual.
El noble trabajo de la cultura celta se convierte aquí en diversos horrores que llegan a repugnar a Rimbaud. Amos, obreros, son todos dignos de desprecio en un tiempo en el que la lucha entre clases era uno de los temas más importantes en el continente europeo. Para Rimbaud, cualquier persona relacionada con una labor profesional es digna de desprecio.
Trabajo manual, la mano que cava
Aparece la mano, la que mueve el arado (antes se dirigían a mano) y la que sostiene la pluma. Para Rimbaud, como para Heaney, el valor es el mismo.
El poeta francés habla del trabajo manual como el auténtico signo de su siglo. ¿Existe distinción?, no, indigna es la mano que lleva el arado y la que escribe.
Heaney y Rimbaud coinciden en la similitud entre las labores propias de la agricultura y la escritura, ambas equivalentes, a pesar de la aparente diferencia de fundamentos. Heaney glorifica ambos fines a partir de un lenguaje apegado a la tierra y al parentesco, Rimbaud rechaza cualquier elogio humillando su labor poética y la herencia recibida.
Una última mano
La última sección del poema de Rimbaud es “Adieu”, “Adiós”. Ante la llegada del otoño, el poeta se vuelve hacia sí mismo percibiendo una imagen pestilente, ve el sinsentido de su obra y, por un instante, demanda una mano amiga.
Enfin, je demanderai pardon pour m’être nourri de mensonge. Et allons.
Mais pas une main amie! et où puiser le secours?
Finalmente, yo pediré perdón por alimentarme de mentira. Y vámonos.
¡Pero ni una mano amiga! ¿Y dónde conseguir ayuda?
Rimbaud parece haberse redimido, sin embargo, los últimos versos expresan la verdadera condición de Rimbaud cerrando su personal épica, despreciando otras manos.
Que parlais-je de main amie! Un bel avantage, c’est que je puis rire des vieilles amours mensongères, et frapper de honte ces couples menteurs, – j’ai vu l’enfer des femmes là-bas; – et il me sera loisible de posséder la vérité dans une âme et un corps*.
¡Qué decía yo de mano amiga! Una gran ventaja es que podré reírme de los viejos amores engañosos, y avergonzar a esas parejas mentirosas, -he visto el infierno de las mujeres de ahí abajo; – y me será posible poseer la verdad en un alma y en un cuerpo*.
*en cursiva en el original.
Poesía
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Las manos que cavan sin dignidad
En 1963, tres años antes de que Heaney publicara “Death of a naturalist”, Paul Celan edita “Die niemandsrose”, “La rosa de nadie”. El poeta judío de origen rumano incluye en este poemario “Es war erde in ihnen”, “Había tierra en ellos”.
Las manos del poema de Celan no tienen descanso, se las ha despojado de objetivo y dignidad.
Sie gruben und hörten nichts mehr;
sie wurden nicht weise, erfanden kein Lied,
erdachten sich keinerlei Sprache.
Cavaron y no oyeron más;
no se volvieron sabios, no inventaron un canto,
no inventaron ninguna lengua.
Nada tienen que ver estas manos con la tradición.
Wohin gings, da’s nirgendhin ging?
¿Adónde vamos, si no vamos a ninguna parte?
Arthur Rimbaud, biografía
Arthur Rimbaud es uno de los poetas más revolucionarios de la literatura francesa, tuvo una vida breve pero intensa que marcó para siempre la poesía. Su obra, escrita en su mayoría durante la adolescencia, rompía con las estructuras tradicionales y anunciaba el advenimiento del simbolismo y de las vanguardias del siglo XX.
Juventud y primeros años
Jean Nicolas Arthur Rimbaud nació el 20 de octubre de 1854 en Charleville, Francia. Su padre, Frédéric Rimbaud, oficial del ejército, abandonó el hogar cuando Arthur tenía seis años dejando a su madre, Vitalie Cuif, al cargo de 5 hijos.
Desde muy joven Rimbaud demostró un talento excepcional para los estudios y especialmente para la literatura. Fue un alumno brillante en el Collège de Charleville donde sobresalió en lenguas clásicas y redacción, sin embargo, también mostraba un espíritu rebelde y una creciente incomodidad con las normas sociales y familiares.
Durante su adolescencia, su espíritu inquieto le llevó a huir varias veces de su hogar. En una de sus primeras fugas a París en 1871, con 16 años, Rimbaud comenzó a escribir algunos de sus poemas más emblemáticos, dejando entrever su talento y su rechazo por el orden establecido.
Encuentro con Verlaine y el escándalo de su relación
En 1871 Arthur Rimbaud envió una carta y varios de sus poemas a Paul Verlaine, un poeta ya conocido en los círculos literarios de París. Impresionado por la genialidad del joven, Verlaine le invitó a la capital francesa, donde Rimbaud se sumergió en la vida bohemia.
La relación entre Rimbaud y Verlaine fue intensa y tormentosa y estuvo marcada por el amor, los excesos y los conflictos. Vivieron juntos en París y luego en Londres, entregándose a una vida de caos y creatividad.
Sus peleas constantes y el carácter explosivo de ambos culminaron en un incidente violento en 1873, cuando Verlaine disparó contra Rimbaud durante una discusión en Bruselas. Aunque la herida no fue mortal, Verlaine fue encarcelado y la relación entre los dos poetas llegó a su fin.
“Una temporada en el infierno” y el fin de su carrera literaria
Tras su separación de Verlaine, Rimbaud regresó a la granja familiar en Charleville donde escribió “Une saison en enfer” (“Una temporada en el infierno”) en 1873. Esta obra, mayoritariamente escrita en prosa, es un viaje introspectivo que refleja su angustia, su rechazo hacia la sociedad y su lucha con la espiritualidad.
En 1874 Rimbaud escribió “Iluminaciones”, una colección de poemas, también en prosa, que muestra su genio visionario y su capacidad para crear imágenes potentes y surrealistas. Sin embargo, a la edad de 20 años Rimbaud tomó una decisión sorprendente, abandonando por completo la escritura.
Los años de exilio
Rimbaud llevó una vida errante que le alejó definitivamente del mundo literario. Recorrió Europa, trabajó como comerciante y se estableció en África Oriental. Durante varios años Rimbaud trabajó en Adén (Yemen) y Harar (Etiopía), dedicado al comercio de café, especias y armas.
A pesar de los esfuerzos de algunos intelectuales franceses por contactar con él y traerlo de vuelta a Europa, Rimbaud rechazó cualquier asociación con su pasado como poeta. Su vida en África fue solitaria y estuvo marcada por las dificultades económicas y por varias enfermedades.
Los últimos años y su legado
A principios de 1891 Rimbaud comenzó a experimentar fuertes dolores en la pierna derecha, lo que le obligó a regresar a Francia. Fue diagnosticado con cáncer de huesos y, a pesar de la amputación de su pierna, su salud continuó deteriorándose. Falleció el 10 de noviembre de 1891 en Marsella, a la edad de 37 años.
A pesar de su breve vida y de haber abandonado la escritura a una edad temprana, el legado de Arthur Rimbaud es inmenso. Sus obras influyeron en generaciones posteriores, incluyendo a los simbolistas franceses y a los surrealistas del siglo XX. Su audaz experimentación con el lenguaje, sus imágenes visionarias y su espíritu inconformista le convierten en uno de los mayores poetas de todos los tiempos.
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