Entre 1976 y 1981 se emitió en La 2 de Televisión Española “A fondo”, un programa presentado por Joaquín Soler Serrano que consistía en hacer preguntas a un invitado, nada más. Jorge Luis Borges concedió dos entrevistas, en la primera habló del símbolo en su escritura y de sus fuentes, este testimonio es de gran valor para afrontar su pensamiento y sus relatos en particular.
Las plataformas de vídeo y las depauperadas redes sociales nos enseñan que todavía hoy tiene cabida el formato de la entrevista. Existen creadores de contenido que conversan, en ocasiones durante horas, con personas de mayor o menor relevancia, quizá la televisión debería recuperar el formato.
“A fondo” y las claves de Borges en 1976
“A fondo” fue un formato de entrevistas en profundidad, donde las conversaciones tenían un carácter pausado y reflexivo.
Emitido entre 1976 y 1981, el programa se hizo célebre por la elección de sus invitados y el enfoque respetuoso y detallado con el que Soler Serrano abordaba cada conversación. A lo largo de los años, “A fondo” contó con la participación de personalidades como Severo Ochoa, Gabriel García Márquez, Salvador Dalí, Victoria Kent, Antoni Tàpies, Indro Montanelli y muchos otros. Estas entrevistas permitían a los espectadores acercarse a la obra y pensamiento de estos intelectuales de manera cercana, revelando aspectos personales y profesionales que en otros contextos no se exploraban.
La relevancia de “A fondo” ha perdurado con el tiempo, y sus entrevistas se consideran documentos históricos de gran valor.
En este caso, hacemos referencia a la primera de las dos conversaciones que tuvieron Borges y Soler, emitida el 8 de septiembre de 1976. Con motivo de la concesión del Premio Cervantes (1979, ex aequo con Gerardo Diego) se produce una segunda entrevista, el 26 de mayo de 1980.
Línk a la entrevista:
Primer acercamiento a la literatura de Borges
La conversación alcanza todos los aspectos del personaje. Más allá de algunas expresiones censurables, como el velado elogio a la, por entonces, recientemente instaurada Junta Militar de Videla, encontramos un Borges que, desde el primer momento, nos deja un amplio rastro de su pensamiento.
La entrevista comienza con una alabanza y la posibilidad de que el escritor sea un hombre “frío”, Borges desecha esta acusación refiriéndose de inmediato al símbolo. Lo simbólico y lo oculto de las señales borgianas es lo que establece una barrera entre el escritor y el lector, de ahí que sea posible catalogar a Borges de autor poco amable con el lector y, en definitiva, frío a la hora de mostrar las intenciones últimas de sus textos.
De qué habla Borges cuando escribe, sus referencias
Para desentrañar algunos de estos símbolos (confiesa que, en ocasiones, escribe solo para sí mismo, por tanto, sería imposible comprender el contenido completo) es imprescindible comprender de dónde viene la portentosa imaginación de Jorge Luis Borges.
La herencia familiar
Borges hace referencia en varias ocasiones al origen familiar de algunos de sus mitos literarios. La rama paterna cuenta con una amplia tradición marcial, Borges explica que proviene de conquistadores y, a su vez, de descendientes de españoles que tomaron parte en las Guerras de Independencia Argentina.
La literatura de Borges está atravesada por lo militar, pensemos en el sueño de Isidoro Acevedo, o en todos los coroneles y generales que se dan cita en cañoneos a lo largo de sus páginas.
La vida personal de Borges también denota costumbres castrenses, en este caso relacionadas con la lectura. Inducido por su padre, Borges cuenta que desde siempre supo que su vida iba a estar dedicada a la literatura. Como quien se alista en un ejército, Borges comienza a trabajar en una biblioteca de barrio, Manuel Cané de Boedo, y termina siendo el responsable de la Biblioteca Nacional de la República Argentina (Biblioteca Nacional Mariano Moreno), convertido además en uno de los máximos exponentes de la literatura de su tiempo.
De su madre le vienen los modos de pastores protestantes, esa es la razón por la que dice tener “la Biblia en la sangre”. La Biblia en Borges no se debe entender como una referencia exclusivamente católica, sino como un concepto absoluto, que integra tanto el simbolismo primitivo judío, como las diferentes iglesias cristianas.
Los textos bíblicos son una constante en los relatos de Borges, reinterpretados y llevados a todos los confines del mundo en diferentes épocas.
La literatura que hace a Borges
En la entrevista con Soler Serrano, Borges indica una serie de referencias que, en su mayoría, no son casuales, al contrario, constituyen la base de su intelecto literario.
Literatura británica en Borges
Citar a los autores británicos presentes en Borges sería un trabajo titánico. En los primeros minutos de la entrevista habla de Kipling y Stevenson, dos autores poco ingleses pero muy británicos. Habla también de la novela policial de Chesterton (“Historias del padre Brown”), y conocemos con seguridad la influencia que ejercieron otros como Shelley, Keats o Hume, a este último le nombra brevemente.
Sin embargo, son Kipling y Stevenson a los que el autor referencia de inmediato. Se trata de dos creadores de mundos propios, que parten de lugares con mucho arraigo desbordados a partir de la imaginación del autor. Borges y su Buenos Aires de cuchilleros y malevos sería el equivalente al Raj de Kipling, mientras las historias que se desarrollan en lejanas tierras (siempre con un pie en la metrópolis) tendrían su reflejo en el autor escocés.
Los mitos hebraicos y cristianos
Como se apuntó, los textos bíblicos suponen un punto de apoyo constante para muchos de los cuentos de Borges, ya se trate de un impulso seminal o de una referencia puntual. Borges habla en la entrevista de su abuela materna, cuya memoria le permite recitar largos pasajes de la Biblia, apuntando incluso números de versículos.
Más allá de los propios textos, la Cábala también es una constante en Borges a través de multitud de números, incluyendo el propio concepto de infinito.
Literatura oriental
Al igual que sucede con las referencias británicas, sería imposible reseñar toda la literatura asiática que cabe en la obra borgiana. Borges habla de “Las mil y una noches” en varias ocasiones a lo largo de la entrevista, este texto, y otros como los Upanishads hinduístas (también con una fuerte carga cabalística), aparecen constantemente en sus relatos.
Borges se acuerda, a petición del entrevistador, de la China de Yang Zhu y Lao Tse, y habla de la capacidad del taoísmo para la síntesis.
Literatura clásica occidental
La cultura clásica occidental aparece en la mayoría de los relatos de Borges. Grecia y Roma son dos de los principales proveedores de símbolos en los relatos de Borges, por ejemplo, en el caso del laberinto, uno de los pilares de su obra.
Literatura gauchesca
El jinete nómada, el brillo del cuchillo y la planicie de La Pampa son protagonistas en los relatos más arraigados en el entorno del autor. Más allá de lo que ve y conoce a través de los sentidos, las referencias gauchas de Borges provienen en su mayor parte de la literatura gauchesca, con referencias imprescindibles como el “Martín Fierro”, que recuerda en la entrevista junto a otros referentes de la literatura nómada argentina.
Clásicos españoles
Más o menos obligado por causa de la propia entrevista, Borges se detiene un momento en los clásicos españoles, especialmente en Quevedo y Cervantes. Tenemos a Cervantes en varios de sus poemas y en relatos como la “Parábola de Cervantes y El Quijote” o “Un problema”. Tenemos también en Borges decenas de lecturas de Quevedo.
Más allá de personalizar (lo hemos hecho porque nombra Borges a estos dos escritores en la entrevista y por el significado de ambos), se puede decir que toda la literatura española está en Borges, desde las glosas hasta las vanguardias españolas, en las que estuvo personalmente involucrado el escritor.
Mitología escandinava
Siempre me ha dado la sensación de que la influencia escandinava se fue acentuando en Borges hasta exacerbarse de manera artificial, quizá para preparar el discurso que nunca dio. En cualquier caso, la literatura noreuropea es importante en su obra.
Borges comenta la influencia de Snorri Suturluson y el “Edda menor”, pero su influencia va más allá, incluyendo también parte de la literatura inglesa más primitiva (Borges estudia durante años inglés antiguo) con mitos como “Beowulf”, “La batalla de Maldon” y otros textos atribuidos a la costumbre anglosajona, pero de origen escandinavo.
Alemania
Comenta Borges que empezó a estudiar alemán con un manual y textos de Heinrich Heine, y en poco tiempo fue capaz de leer en el original de “El mundo como voluntad y representación” de Schopenhauer.
Las lecturas alemanas de Borges se perciben más claramente en la forma que en el contenido. Lo que aportan son algunos de los mecanismos internos de sus relatos, con el ritmo y la condición insobornable de la racionalidad más absoluta.
Faulkner, Whitman y Poe
Del norte del continente americano toma Borges algunos relatos que complementan su universo. Aunque no le nombra en la entrevista, Faulkner aparece continuamente en Borges, a veces de manera directa como sucede en varios de sus ensayos. Pensando en “Mientras agonizo” como un mosaico de relatos más o menos independientes, o en “Absalón, Absalón” como en una historia en la que el lector debe desentrañar numerosos niveles interpelativos y argumentales, no es de extrañar que el bonaerense admirase al autor norteamericano.
En la entrevista habla de Walt Whitman, el poeta de esa democracia que Borges rechaza, y de Poe, como fundador de la novela policíaca contemporánea. Ambos son referenciados con frecuencia en la obra de Borges.
“La muerte y la brújula”, algunos símbolos
“La muerte y la brújula”, relato escrito en 1942 e incluido en “Ficciones” en 1944, incluye muchas de las referencias anteriores. Como ya me he extendido suficiente en el apartado anterior, solo voy a apuntar algunos aspectos básicos relativos a la primera parte del texto y algunos, aún más evidentes, del resto del relato.
Una historia policíaca
El entorno de Poe aparece de inmediato y directamente, cuando el narrador define a Lönnrot como “puro razonador, un Auguste Dupin”.
En cuatro puntos seguidos Borges no solo sitúa al lector, además relata la trama completa por adelantado. En este primer párrafo, largo, ya se suceden nombres anglosajones, escandinavos y judíos, mientras se despliega el aroma de la novela negra.
Nombres y culturas
Los nombres de las víctimas, reales y supuestas, son de origen judío, hispano, anglosajón y escandinavo, además, el nombre del comisario Treviranus es latino. Para Borges es habitual, y evidentemente simbólico, nombrar a sus personajes apelando a culturas, zonas geográficas, tiempos, etc. El nombre en Borges es vital.
Los números
Los números y la cábala son temas latentes en todo el relato. Quizá el artilugio más curioso es la transformación del triángulo en rombo en base al comienzo y final de los días judíos, cuya referencia es el atardecer y no la medianoche. Esta cuestión convierte los avisos en cuatros y no en treses.
Más allá de este dato, vital para el relato, existen otras referencias numéricas como el propio tetragrámaton, también relacionado con las pistas del asesino.
Vuelta a Grecia
No sigo la cronología del texto, dando por hecho que se ha leído. Al final aparece el laberinto, crucial en otros textos de Borges. Aquí se nombra como una última fantasía una vez solucionado el caso, en lugar de ser un elemento fundamental para el relato.
La referencia real es a una paradoja de Zenón, en la que el filósofo griego afirma que el espacio está dividido en tantos infinitos que es físicamente imposible avanzar. El laberinto recto, por tanto, no necesita meandros para confundir a quien se adentra, además, debido a la multitud de subdivisiones del propio laberinto, el asesino podría cometer infinitos crímenes.
La Biblia hebrea
El principio del relato está ambientado en un congreso talmúdico. Como sabemos más tarde, el origen de los crímenes es un intento de robo de los zafiros que pertenecen al tetrarca de Galilea, sin embargo, es el doctor Marcelo Yarmolinsky quien resulta asesinado.
El relato del primer asesinato contiene numerosas referencias a la cultura hebrea, desde la descripción de la víctima, un judío jasídico probablemente de origen askenazí, hasta la curiosa bibliografía que incluye Borges entre sus pertenencias. Entre estos libros se nombra expresamente la cábala, el tetragrámaton y el Pentateuco (la única referencia en el texto al número cinco), que compone la Torá judía.
El tetragrámaton, latinizado JHVH, es una parte importante en el desarrollo del crimen.
Además de los anteriores signos, el relato esconde otros como la referencia a los arrabales bonaerenses en el asesinato de Daniel Simón Azevedo, la segunda víctima. También aparece el carácter celta-anglosajón en el irlandés Finnegan.
Una última curiosidad. En el sobre que recibe Treviranus hay un mapa “arrancado notoriamente de un Baedeker”, el mapa explica la imposibilidad de un cuarto asesinato. Las Baedeker fueron guías de viaje impresas por la familia de apellido homónimo, no solo incluían planos detallados de las principales ciudades europeas, además fueron las primeras en puntuar, del 0 al 3, lugares de interés. Estas guías les sirvieron a los nazis para bombardear el Reino Unido en base al criterio de los Baedeker.
Jorge Luis Borges, biografía y obra seleccionada
Jorge Luis Borges (1899-1986) fue un escritor, poeta y ensayista argentino, considerado uno de los autores más influyentes del siglo XX. Nació en Buenos Aires, en una familia de clase alta con una rica herencia cultural, lo que desde joven le permitió estar en contacto con grandes obras literarias. Durante su infancia vivió en Europa, donde estudió y perfeccionó su dominio del inglés, francés y alemán, idiomas que influyeron notablemente en su obra.
El Borges literato
Borges comenzó su carrera como poeta, pero destacó por sus cuentos y ensayos, donde conjuga temas como el infinito, los laberintos, el tiempo y la identidad.
En 1938, un accidente que casi le cuesta la vida marcó un punto de inflexión en su obra, al mismo tiempo que comenzaba a perder la vista. Su ceguera no le impidió seguir dictando algunas de sus obras más reconocidas, manteniéndose activo tanto en la literatura como en el ámbito académico, ejerciendo como director de la Biblioteca Nacional de Argentina y como profesor de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires.
Borges falleció en Ginebra en 1986, dejando un legado literario que sigue inspirando a escritores y lectores de todo el mundo.
Su obra incluye poesía, ensayo y cuentos, entre los que destacamos los siguientes textos:
Historia universal de la infamia (1935)
Obra compuesta por relatos basados en figuras históricas y literarias, pero reimaginados con elementos ficticios. El libro recoge historias de criminales en las que Borges mezcla la realidad con la ficción, jugando con la narrativa y la verdad histórica. Estas biografías breves, cargadas de ironía y humor, representan una experimentación temprana del autor con el género del relato breve.
Ficciones (1944)
Ficciones es una de las colecciones más célebres de Borges, compuesta por cuentos que exploran conceptos como los laberintos, el infinito y la naturaleza de la realidad. Entre los relatos más conocidos están “El jardín de los senderos que se bifurcan”, “La muerte y la brújula” y “La biblioteca de Babel”. El libro es una obra maestra del cuento literario, Borges despliega su estilo único basado en la narración de lo complejo con una precisión matemática.
El Aleph (1949)
En «El Aleph”, Borges presenta una serie de relatos que exploran temas como el tiempo, el espacio y la infinitud. El cuento que da título al libro narra la historia de un hombre que descubre un punto en el espacio que contiene todo el universo visible, un símbolo del conocimiento absoluto.
Luna de enfrente (1925)
“Luna de enfrente” es una de las primeras obras poéticas de Borges. El autor explora temas como la vida cotidiana en Buenos Aires, la nostalgia y la identidad. Este poemario muestra un Borges joven y profundamente arraigado en su ciudad natal.
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