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Finalizado el primer Festival de las Ideas de Madrid, es lícito concluir que ha conseguido sus objetivos.
La enésima idea de Alberto Anaut (La Fábrica o PHotoEspaña, entre otras muchas referencias) se ha hecho realidad en 2024 y Madrid tiene un festival cultural sobre el que habrá que seguir trabajando, pero que ha dejado buenas impresiones.
El evento incluyó una conversación en el Círculo de Bellas Artes entre Remedios Zafra y Javier Gomá, dos analistas contemporáneos encontrados en la queja. Más allá del homo dolens, Javier Gomá recuperó en varias ocasiones el amplio concepto de ejemplaridad que se ha encargado de definir desde que en 2003 publicara “Imitación y experiencia”, texto que obtuvo el Premio Nacional de Ensayo 2004.
Desconozco si La Fábrica, el Círculo de Bellas Artes y demás colaboradores se plantean subsiguientes ediciones, si hubiere, no duden en acudir. Sean puntuales, lleguen a los eventos con antelación y eviten acceder a las sedes una vez comenzado el evento, háganlo por los demás.

“Tetralogía de la ejemplaridad”, una obra íntegra

La “Tetralogía de la ejemplaridad” de Javier Gomá es una serie de ensayos filosóficos donde el autor explora un concepto clave: la ejemplaridad como fundamento de la vida ética y social. La tetralogía está compuesta por los siguientes cuatro títulos.

“Imitación y experiencia” (2003)

Este primer volumen plantea cómo las personas adquieren conocimiento y ética a través de la imitación. Gomá sostiene que la imitación es un motor fundamental para la experiencia humana, ya que los individuos aprenden a comportarse y a ser virtuosos observando a quienes les rodean. La imitación no es vista como una simple copia, sino como un proceso de aprendizaje que facilita la formación del carácter y el sentido de la moralidad. En este contexto, la ejemplaridad es crucial porque el ser humano se forja imitando ejemplos virtuosos que, a su vez, sirven como guías para la vida.

“Aquiles en el gineceo” (2007)

En este segundo libro, Gomá toma como punto de partida el mito de Aquiles para abordar la tensión entre lo heroico y lo cotidiano. Aquiles, escondido en el gineceo vestido como una mujer, es un símbolo de alguien que, aunque dotado para la grandeza, se enfrenta a la contradicción entre su destino heroico y la vida común. Gomá utiliza este mito para desarrollar una teoría en la que los individuos pueden trascender lo cotidiano y, aunque no todos pueden ser héroes, cualquiera puede ser un ejemplo a seguir en la vida cotidiana. La ejemplaridad, por tanto, no se reserva solo para los grandes personajes históricos, se hace accesible para cualquier persona en su vida diaria.

“Ejemplaridad pública” (2009)

Este tercer volumen aborda cómo la ejemplaridad puede jugar un papel fundamental en la sociedad, no solo en el ámbito personal. Gomá argumenta que la ejemplaridad debe proyectarse en el espacio público y convertirse en una guía para la convivencia y la justicia social. La ejemplaridad pública tiene una función civilizadora y cohesiva: ayuda a crear una cultura de respeto y virtudes compartidas. Las figuras públicas, desde líderes políticos hasta figuras sociales, deben ser ejemplos de conducta ética y responsabilidad. El libro también subraya la importancia de la moral como un elemento esencial para el funcionamiento de la vida pública y política.

“Necesario pero imposible” (2013)

Este último libro explora la relación entre la mortalidad humana y la búsqueda de sentido. Gomá reflexiona sobre el enfrentamiento con la muerte, la imposible inmortalidad y la necesidad de buscar sentido a una vida finita. El autor conecta esta reflexión con la ejemplaridad al sugerir que, aunque la perfección ética es inalcanzable, los seres humanos deben esforzarse por acercarse a ese ideal, encarnado en El Galileo. La muerte, en lugar de ser un obstáculo, se convierte en una motivación para la ejemplaridad en vida.

En conjunto, la “Tetralogía de la ejemplaridad” de Javier Gomá propone una ética basada en la imitación de la ejemplaridad y en la posibilidad de que todos los individuos se conviertan en referentes, tanto en su vida privada como pública.

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“La vulgaridad, un respeto”, un mantra asentado

Ante la imposibilidad de analizar el sentido completo de los cuatro textos, destaco una parte mínima pero fundamental que se ha convertido en un icono del pensamiento de Gomá, la vulgaridad. En “Ejemplaridad pública”, Gomá enlaza la ejemplaridad personal con la visión compartida de los que ocupan puestos públicos, en este contexto, Gomá determina el concepto de vulgaridad no retirando la pátina peyorativa, sino aceptándola.

La masa orteguiana y la masa revolucionaria como origen

Históricamente, Gomá ubica la aparición física del hombre-masa en 1793, año en el que la Convención obliga a los hombres solteros de entre 18 y 25 a alistarse en una milicia popular cuya finalidad sería la defensa de la Revolución. Esta masa primigenia se imita a diversa escala en sociedades complejas, que acaban homogeneizando la vida cotidiana de todo ciudadano inmerso en una democracia liberal.
Uno de los análisis más importantes de la masa social lo lleva a cabo José Ortega y Gasset, autor al que Gomá referencia de manera constante en este capítulo. En “La rebelión de las masas” (1930), Ortega y Gasset abomina acerca del hombre-masa y sus consecuencias, abogando por la vuelta (que cree cercana) de sociedades claramente jerarquizadas en las que la aristocracia queda a salvo de la vulgaridad.
La respuesta de Gomá no se basa en negar el concepto de masa y su inherente vulgaridad, sino en aceptar esta como una condición básica para el desarrollo y funcionamiento de las democracias asentadas, por tanto, la vulgaridad sería imprescindible en una sociedad avanzada.

“La hija fea de la libertad y de la igualdad”

Así define Gomá el origen ontológico de la vulgaridad. Una vez que sociedades democráticas asientan la igualdad entre los ciudadanos, que además son libres, la siguiente fase es la expansión descontrolada de la vulgaridad.
Tanto el espacio público en el que mostramos nuestras semejanzas, como el espacio privado reservado a la exaltación de las diferencias, son ámbitos adecuados para que la vulgaridad se emancipe, a diferencia de épocas anteriores en las que lo vulgar se reservaba a determinadas circunstancias. Pensemos en la “Fiesta del vino de San Martín”, de Pieter Brueghel “El Viejo”, como la vulgaridad permitida durante un breve período de tiempo.
La vulgaridad no es el precio a pagar por ser libres e iguales, se trata de una consecuencia saludable de la que podemos disfrutar tanto individualmente como en compañía. (Son numerosas las referencias de Gomá en sus ponencias públicas en las que hace gala del hecho de que, incluso él, se permite ser vulgar en ciertos círculos).

Un ejemplo para la ejemplaridad

Javier Gomá protege la vulgaridad como condición propia de la democracia y reclama una condición igual para la ejemplaridad. Al igual que la vulgaridad se prolonga a todos los ámbitos de la vida pública y privada, la ejemplaridad también debería hacerlo.
Por tanto, no la actividad vulgar sino su aceptación general sirve como modelo a la ejemplaridad, que en una sociedad avanzada debería tener la misma popularidad.
Ortega nos dice que el hombre-masa es consentido, está saturado de derechos y que, además, se ha autoexculpado de deberes, el ascenso de la ejemplaridad serviría como contrapeso, en caso de que lo que apunta Ortega y Gasset sea cierto.

“Tonio Kröger”, de Thomas Mann. Aceptar la vulgaridad

“Tonio Kröger”, de Thomas Mann, narra la vida de un joven escritor que se siente dividido entre su herencia burguesa y su inclinación artística. Desde niño se siente aislado debido a su sensibilidad y creatividad, lo que le separa de sus amigos más convencionales, como Hans e Ingeborg, a quienes ama en silencio. A lo largo de la obra, Tonio lucha con la tensión entre el deseo de pertenecer a la sociedad y su compromiso con el arte.
Esta novela breve, característica de Mann, le permite a Gomá ejemplificar con un ejemplo literario la figura de un personaje llamado a superar la vulgaridad, pero que es capaz de aceptarla y disfrutar de sus placeres.
En un momento central del relato, Kröger le confiesa a Lisaweta Ivanovna que ama la vida, lo inofensivo, lo simple, «un anhelo por los deleites de lo ordinario». Esta vuelta y aceptación de lo común es un pequeño engranaje en la máquina total de la “Tetralogía de la ejemplaridad”, pero es capital para su funcionamiento.

Vulgaridad y renuncia

La conclusión es aproximadamente estoica. Muchas personas están en condiciones de ser originales, imprevisibles, de ser aceptadas en la esfera de la exclusividad, sin embargo, nos dice Gomá, lo adecuado es seguir el ejemplo de la vulgaridad y ser capaces de disfrutar del día a día, a pesar de lo que significa la renuncia.
Desde luego, no se trata de la huída que recomienda Schopenhauer, Gomá no nos exige una retirada lejana, ni abandonarnos a las necesidades de los demás, lo que propugna este capítulo es la necesidad de estar presente y apreciar lo que acontece en nuestro día a día, manteniendo otras apetencias individualistas en segundo plano.
Para comenzar a ejercer este Derecho, escuchen la sexta sinfonía de Beethoven (“Pastoral”) e imaginen su vida como una égloga en la que a la tormenta le sigue un canto de agradecimiento.

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Javier Gomá: Ejemplaridad y vulgaridad
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Javier Gomá, biografía y obras escogidas

Javier Gomá Lanzón, nacido en Bilbao en 1965, es una de las figuras más destacadas de la filosofía contemporánea española. Su trayectoria incluye una relevante carrera en la gestión cultural y el ámbito de la divulgación filosófica. Como ensayista, Gomá ha logrado hacer accesible el pensamiento profundo al público general, acercando la filosofía a la vida cotidiana y a las preocupaciones más humanas.
Es Doctor en Filosofía, licenciado en Filología Clásica (1988) y en Derecho (1992). A lo largo de su carrera, Gomá ha mostrado un marcado interés por el diálogo entre las humanidades, la ética y las inquietudes existenciales del ser humano.
Además de su labor intelectual, Gomá ha ocupado posiciones de responsabilidad en el mundo de la cultura. En 2003 fue nombrado director de la Fundación Juan March, una de las instituciones culturales más importantes de España, donde ha promovido el acceso a la cultura y el arte a través de conferencias, exposiciones y actividades de divulgación. Gomá ha liderado numerosos proyectos innovadores destinados a acercar el arte y el pensamiento filosófico a una audiencia más amplia. Esta labor institucional ha sido fundamental en su carrera, consolidando su perfil como un intelectual comprometido con la educación y la cultura.

Un pensamiento gradual

La entrada de Gomá en el panorama filosófico se ha desarrollado en diversas etapas a medida que sus intereses han evolucionado. Sus primeras publicaciones ya mostraban una preocupación por temas éticos y morales, pero fue con la aparición de su “Tetralogía de la ejemplaridad” cuando alcanzó el reconocimiento más amplio.
Esta tetralogía, compuesta por los libros “Imitación y experiencia” (2003), “Aquiles en el gineceo” (2007), “Ejemplaridad pública” (2009) y “Necesario pero imposible” (2013), es un conjunto de ensayos filosóficos que exploran la noción de ejemplaridad como un principio ético para la vida contemporánea. Una vez completada la visión ontológica de ejemplaridad, Gomá ha analizado otros temas incluyendo el paso del tiempo, la dignidad como valor común o el aparente enfado de las sociedades contemporáneas.
Javier Gomá ha contribuido de manera decisiva a renovar la filosofía en España alejándola del academicismo, para ofrecer una reflexión más cercana a la vida común. Además de sus obras filosóficas, ha participado activamente en medios de comunicación colaborando en programas de radio, televisión y prensa escrita. Su capacidad para hacer accesibles conceptos complejos le ha convertido en una figura clave en la divulgación filosófica contemporánea.

Entre sus obras principales, excluyendo las que forman la “Tetralogía de la ejemplaridad”, destacamos las siguientes:

«Dignidad» (2019)

En «Dignidad», Javier Gomá aborda la noción de dignidad como un valor inherente a cada ser humano, pero con un enfoque dinámico y realizativo. La dignidad no es solo un atributo estático, sino que se manifiesta a través de nuestras acciones cotidianas. Para Gomá, vivir dignamente implica ser consciente de la propia dignidad y actuar de manera coherente con ella, lo que nos lleva a la ejemplaridad. La dignidad, así entendida, se convierte en un principio ético que guía nuestra vida y afecta a los demás, en un ciclo de respeto y reconocimiento mutuo.

«Universal Concreto» (2023)

Universal Concreto explora la relación entre lo universal y lo particular, planteando que la vida concreta de cada individuo no solo es relevante para sí mismo, sino también para el universo. Gomá sugiere que en las experiencias cotidianas de los seres humanos se manifiestan principios universales, por lo que cada vida tiene un valor trascendental. La obra reflexiona sobre cómo lo cotidiano y lo personal pueden ser la encarnación de lo universal, conectando a cada individuo con algo más amplio que su propia existencia y revelando la importancia filosófica de lo concreto.

«Filosofía Mundana» (2016)

En Filosofía Mundana, Gomá lleva la filosofía al terreno de lo cotidiano mediante microensayos que abordan temas comunes como el amor, el trabajo y la muerte. Su objetivo es mostrar cómo las experiencias diarias, a menudo consideradas triviales, pueden ser objeto de reflexión filosófica. El texto se nutre de microensayos publicados previamente.

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