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Aquí tenemos el “Ulises”, monumental, inaccesible. Como el laberinto cretense de Dédalo, se trata de un texto en el que perderse, un libro que, una vez se conoce el hilo, se puede abrir por cualquier capítulo buscando minotauros, sacrificios y las huellas del nostos primigenio.
Para empezar, lo he abierto por “Néstor”, segundo capítulo, que nos da algunas claves de la obra magna de la novela contemporánea.
Creo que es obligatorio, cuando uno se refiere a “Ulises”, exhortar a leerlo completo. Adelante, no se desanime, existen ediciones anotadas como la de Donald Gifford, muy útiles. Para el siguiente análisis he utilizado la edición de 2022 de Galaxia Gutenberg, que celebra el centenario de la primera publicación en París (1922), con ilustraciones de Eduardo Arroyo y texto de José Salas Subirat, primer traductor (autodidacta) en castellano del “Ulises”.

Ulises, un acercamiento y capítulo primero, “Telémaco”

«Ulises» es una novela modernista que sigue las vidas de sus personajes principales durante un solo día, el 16 de junio de 1904, en Dublín. La estructura de la obra está inspirada en “La Odisea” de Homero y cada capítulo refleja, de alguna manera, los episodios del viaje del propio Ulises. Sin embargo, en lugar de una epopeya clásica, Joyce presenta un relato basado en detalles cotidianos, pensamientos íntimos y asociaciones libres, utilizando técnicas narrativas innovadoras como el monólogo interior o los excursos.
Leopold Bloom, un publicista judío, es uno de los protagonistas de la novela. A lo largo del día, Bloom realiza diversas actividades comunes como asistir a un funeral o visitar una biblioteca, sin embargo, la novela explora sus pensamientos y reflexiones más personales de manera muy particular.
Stephen Dedalus, el joven intelectual que protagoniza la obra de Joyce “Retrato del artista adolescente”, es otro personaje clave. Dedalus está luchando con los conceptos de religión y muerte, convertido en un alma errante en busca de sentido. A lo largo de la novela, su camino se cruza con el de Bloom. Molly Bloom, la esposa de Leopold, tiene un papel crucial en el desenlace de la novela. Su famoso monólogo final revela su vida interior y sus deseos, cerrando la obra con un tono poético y visceral que contrasta con las otras partes de la narración.

“Telémaco”, primer capítulo

Como planteaba al principio, el laberinto se puede afrontar desde cualquiera de sus entradas, pero adentrarse a través del capítulo segundo es más sencillo si se dispone de una visión general del capítulo anterior.
Comienza con una perorata de Buck Mulligan, un irlandés charlatán e intelectual cuya presencia se diluye rápidamente. Buck Mulligan consagra al principio del libro una bacinilla con crema de afeitar ante Stephen Dedalus, a continuación, ambos se refieren a Haines, un inglés que los acompaña temporalmente en la torre Martello en la que ambos residen.
De inmediato se plantean dos temas que serán fundamentales a lo largo de todo el libro, el nacionalismo, Haines es inglés y los otros dos personajes son irlandeses (es muy importante saber que Irlanda no se independizó del Reino Unido hasta 1922, excluyendo el Ulster) y la religión. La religión católica, predominante en Irlanda, se encarna en las primeras palabras de Mulligan y en la discusión que tiene con Dedalus, al recriminarle que este no se arrodillara en el lecho de muerte de su madre debido a su pertinaz ateísmo. A su vez, Dedalus le reprocha que aquella noche Mulligan dijera que su madre murió “bestialmente” (beastly dead en el original).
El principio del “Ulises” permite percibir cómo van a ser las relaciones entre los personajes, establecidas y sustentadas principalmente por el lenguaje, lo cual provoca que sean aún más complejas, con grandes filias y fobias que se suceden continuamente.
Los excursos también están presentes desde el primer capítulo, por ejemplo en la pesadilla que relata Dedalus relativa a su madre y sus reproches desde ultratumba. Tras esta salida del desarrollo general, los personajes vuelven a una escena corriente que incluye un desayuno y la reunión de ambos con Haines. La aparición de la vieja lechera se mezcla con las payasadas de Mulligan, hasta que los tres abandonan la torre Martello. A continuación, Dedalus y Haines caminan, el protagonista relata algunos de sus pensamientos que serán cruciales para profundizar en su personalidad, expone, por ejemplo, que es preso de dos amos, uno inglés y otro italiano (de nuevo, nacionalismo y religión).
A lo largo del primer capítulo vemos cómo evoluciona Dedalus en base al interlocutor. Su ánimo, su inteligencia y su participación es radicalmente contraria en función de la persona con la que conversa.
Al final del primer capítulo, Haines y Mulligan se quedan a medio camino, mientras Dedalus continúa hacia el colegio en el que trabaja como profesor.

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El Néstor de la Ilíada

Cada capítulo de “Ulises” es una referencia a un pasaje de la Ilíada, el segundo episodio está dedicado a Néstor.
Néstor, el mítico rey de Pilos, es uno de los personajes más longevos de la Ilíada. Hijo de Neleo y Cloris, Néstor fue famoso por su prudencia, por su elocuencia y por su capacidad para aconsejar a los guerreros aqueos, sin embargo, en ocasiones sus consejos resultaron confusos o contrarios al fin que perseguían.
Según el mito, participó en numerosas aventuras, como la caza del jabalí de Calidón y la expedición de los argonautas. Durante la Guerra de Troya no participó directamente en el combate debido a su edad, pero ofrecía sus valiosos consejos a los héroes aqueos.
En la Ilíada, Néstor es una figura de autoridad moral. Homero lo describe como un «orador dulce como la miel» por su capacidad de hablar con persuasión y equilibrio.
Además de la Ilíada, Néstor aparece en otras obras literarias griegas, como la Odisea, donde sigue siendo una figura respetada incluso después de la caída de Troya.
Un análisis más profundo denota que los consejos de Néstor pueden desencadenar fatalidades, o como en el caso de la Odisea, pueden ser solo palabrería que no conduce a ningún fin. Esta incapacidad para realizar análisis acertados, en ocasiones solo basados en prejuicios, y lo nocivo de sus consejos, es lo que enlaza al rey mítico Néstor con Garrett Deasy, el director del colegio en el que trabaja Stephen Dedalus.

Breve argumento del “Néstor” de Joyce

Vamos a solventar esta sección exponiendo el texto en tres partes, en la primera, Dedalus da una clase en un colegio irlandés; en la parte central, Dedalus dialoga con Sargent, un alumno de la escuela; y en la tercera parte, Mr. Deasy paga su salario a Dedalus.

La parte relacional en “Néstor”

La variación brusca y la adaptación del carácter de los personajes es fundamental en esta novela, el segundo capítulo nos permite comprobar cómo se llevan a cabo estas mutaciones inmediatas en un entorno muy específico, el colegio, y en muy poco tiempo.
La primera relación es la de Dedalus con el conjunto de la clase. El grupo lo forman los alumnos (probablemente no más de 20), Dedalus está preguntando la lección, que versa sobre la batalla de Ásculo. Algunos alumnos conocen las respuestas, otros no. Dedalus no varía su actitud, seria pero no excesivamente punitiva ante los alumnos más ignorantes, manteniendo su humor incluso cuando uno de los alumnos hace un juego absurdo de palabras (Pirro por pier, muelle en inglés) y el resto de los alumnos estallan en risas.
Los alumnos le piden un cuento, Dedalus les concede una lectura, poniendo fin a las preguntas en voz alta. En lugar de un cuento, leen el Lícidas de John Milton, un poema basado en una de las églogas de “Las Bucólicas” de Virgilio.
La única variación de carácter de Dedalus se produce al finalizar esta lectura, el profesor les plantea una adivinanza que él mismo resuelve con una absurda respuesta, manteniendo el buen humor. Finalmente, los niños son llamados al patio para jugar al hockey, acabando la primera parte. A lo largo de esta sección, el carácter de Dedalus se mantiene inalterable, solo avivado por la adivinanza y por los excursos en forma de monólogo interior que analizamos en la siguiente sección.
Una vez que los niños han salido del aula, Talbot, uno de ellos, se queda para resolver un problema de álgebra. Dedalus tampoco se muestra dominante, aunque mantiene la seriedad a lo largo de la conversación. En este caso, los excursos interiores son diferentes, se basan en el rechazo que le crea el alumno y en la aparición de su «yo» infantil.

Stephen Dedalus y Néstor

Dedalus acude al despacho de Deasy, mientras el propio director pone orden en el patio. La actitud de Dedalus cambia, como lo hace en el primer capítulo, en función de su interlocutor. En la tercera parte del capítulo ya no es el profesor severo y paciente, ahora es un trabajador adocenado, servil y dispuesto a asimilar todas las chifladuras del Néstor que le habla.
Los temas que Dedalus soporta son los siguientes:

  • El pago de su sueldo
  • Consejos sobre el ahorro
  • Lo inglés sobre lo irlandés
  • Aceptación de una carta para su publicación
  • Judíos en el Reino Unido

Hay una primera referencia a una serie de conchas vacías que apuntan al apóstol Santiago, el apóstol peregrino. Al aparecer el dinero, Dedalus pierde su confianza y pasa a ser un subordinado de Deasy. Mediante el pago de su sueldo el director le domestica, cuando Dedalus recibe el último soberano (equivalente a una libra esterlina), sabe que está a su merced.
Envalentonado, Deasey propugna el orgullo del inglés que ahorra sobre el irlandés católico que gasta su sueldo la tarde que lo recibe. Dedalus, beligerante en otros pasajes, acepta los consejos y los oráculos del director con humildad.
El mismo espíritu servil muestra ante la carta que le da su jefe para su publicación, mediante las amistades de Dedalus. El texto habla sobre la curación de la fiebre aftosa, una chifladura que enlaza con un primer envite contra los judíos, que Dedalus también soporta con paciencia.
El capítulo acaba con una última burla hacia el pueblo judío y su inexistente relación, según Deasy, con el pueblo irlandés. La existencia de Bloom atestigua lo contrario.

Los excursos en el segundo capítulo de “Ulises”

Las salidas del argumento general y la acción son comunes en el “Ulises” de Joyce, y gran parte de su dificultad reside en esta forma textual. En el capítulo que estamos analizando, el más corto de la novela, hay más de 20 reflexiones laterales que se salen de la acción principal, aunque muchas veces están motivadas por esta.
Ya sea en forma de reflexión o verbalizados, los excursos suponen una de las partes más interesantes del “Ulises”. Algunos son evidentes, como el que hace referencia a la cara manchada de uno de los alumnos por haber comido higos secos y la satisfacción de sus padres porque uno de sus hermanos mayores fuera militar en la Marina. Otros son mucho más complejos, como el que habla de Pirro y Julio César, dos hombres con un final célebre que, según la reflexión de Dedalus, podían haber sido víctimas del destino de cualquier otra forma, o quizá no. En este excurso se plantea la posibilidad de las posibilidades, ¿existen las contingencias que nunca han sido, pero que eran posibles?, ¿podía haber vivido Julio César largos años tras sus conquistas en paz con el Senado?, ¿la única posibilidad fue la sucedida?
En la segunda parte hay una reflexión sobre Sargent, cuya madre fallecida es la única razón por la que el mundo no se lo habría llevado por delante como a una sabandija.
En este capítulo los excursos provienen del propio Dedalus, aunque en ocasiones la voz se mezcla con la de un narrador omnisciente, presente de manera más evidente en otros capítulos.

La respuesta silenciosa a Deasy

El diálogo con Deasy contiene excursos que contrastan con el diálogo real entre ambos personajes. Este es un recurso muy recurrente ya desde el capítulo anterior, una acción en la que un personaje se muestra dócil, mientras su monólogo interior es evidentemente violento.
Algunos de los excursos son breves, pero muy explícitos (“contestar algo”, ante una de las imbecilidades del director), otros más largos, e igual de evidentes (“A Mulligan, nueve libras, tres pares de calcetines, un par de botas, corbatas. A Curran, diez guineas. A McCann, una guinea. A Fred Ryan, dos chelines. A Temple, dos almuerzos. A Russell, una guinea, a Cousins, diez chelines, a Bob Reynolds, media guinea, a Kohler, tres guineas, a la señora McKernan, cinco semanas de pensión”).
El lector del “Ulises” debe tener una doble memoria interpretativa, una centrada en la acción, otra en los márgenes de la conversación. Con la atención debida, y evitando en lo posible la cacofonía, podemos valorar la complejidad real entre las relaciones manifiestas y lo que realmente sucede en la cabeza del personaje.
En otra reflexión, mientras el director teclea las últimas líneas de su artículo, Dedalus ha visto los cuadros de caballos que cuelgan en el despacho de Deasy y se acuerda de un tal Cranly, personaje presente en “Retrato del artista adolescente”, se trata de uno de sus amigos durante los años de universidad. El recuerdo evoca un día en el hipódromo, el ambiente, uno de los caballos. Además del recuerdo, este párrafo anticipa “Cíclopes”, capítulo 12 de «Ulises». Por cierto, la hermenéutica nos dice que a cada capítulo le corresponde también a un animal, a «Néstor» se le atribuye el caballo.
Son más los añadidos de interés en este capítulo, una impresión general de los judíos, por ejemplo, negociando en las escaleras de la Bolsa de París, que contrastan con el orgullo inglés del que no ha necesitado nada en préstamo. También la frase “La historia es una pesadilla de la que trato de despertar” que pronuncia Dedalus y las equivalencias entre soberanos, coronas, chelines y peniques, ahí está Google para más información.
Quien quiera saber más acerca de Stephen Dedalus y sus cambios de forma, que siga a “Proteo”, capítulo 3.

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El «Néstor» de Joyce
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James Joyce, biografía y obras escogidas

James Augustine Aloysius Joyce nació el 2 de febrero de 1882 en Dublín, Irlanda, y es considerado uno de los escritores más influyentes del siglo XX por su uso innovador del lenguaje y debido a su capacidad para romper con las convenciones narrativas de la época. Joyce fue el mayor de diez hijos en una familia que sufrió una marcada decadencia económica, lo que influyó en su visión crítica de la sociedad irlandesa. Asistió a la Universidad de Dublín, donde destacó como estudiante brillante, pero también como un crítico mordaz del nacionalismo irlandés y la religión católica, que dominaron la vida de su país durante principios del siglo XX.

Exilio y publicaciones

En 1904, Joyce abandonó Irlanda con Nora Barnacle, quien se convertiría en su esposa y musa. Se establecieron en varias ciudades europeas: Trieste, París y Zúrich. Aunque vivió fuera de Irlanda gran parte de su vida, Dublín fue siempre una presencia dominante en su escritura. Las tensiones entre su vida en el exilio y sus raíces irlandesas, junto con su deseo de explorar los límites del lenguaje, marcaron su carrera literaria.
La publicación de su obra más famosa, “Ulises” (1922), fue un hito en la literatura moderna, pero también generó controversia por su estilo experimental y sus temas explícitos. Joyce fue pionero en el uso del monólogo interior, el flujo de conciencia y las técnicas narrativas complejas, transformando la manera en que las novelas podían narrar la realidad. Su salud se deterioró en sus últimos años y murió el 13 de enero de 1941 en Zúrich, Suiza, dejando un legado imperecedero en la literatura mundial.
La obra de James Joyce revolucionó la literatura del siglo XX, transformando tanto la forma como el contenido narrativo. Desde el realismo incisivo de “Dublineses” hasta la radical experimentación de “Finnegans Wake”, cada uno de sus trabajos marcó un paso importante en la evolución de la narrativa moderna.
Estas son algunas de sus principales obras, excluyendo “Ulises”.

Dublineses (1914)

“Dublineses” es una colección de 15 relatos cortos que ofrece un retrato detallado y crudo de la vida en Dublín a principios del siglo XX. Joyce explora las vidas de personas comunes en la ciudad, centrándose en temas como el estancamiento, la parálisis social y el fracaso moral, que él consideraba características inherentes a la sociedad irlandesa de su tiempo.
Algunos cuentos, como «Araby» o «Los muertos», se han convertido en clásicos de la narrativa corta. «Los muertos» es ampliamente reconocida como una de las mejores obras cortas en lengua inglesa, abordando la identidad irlandesa y las emociones humanas universales a través del protagonista, Gabriel Conroy. “Dublineses” fue el primer intento de Joyce por capturar la esencia de Dublín, un tema recurrente en su obra, y supone la mejor puerta de entrada a la obra de Joyce.

Retrato del artista adolescente (1916)

Esta novela semiautobiográfica sigue la vida de Stephen Dedalus, también personaje de “Ulises” y alter ego de Joyce, desde su infancia hasta su juventud. “Retrato del artista adolescente” explora el despertar intelectual y artístico de Stephen mientras lucha con las expectativas familiares, religiosas y sociales impuestas por su entorno.
La novela es notable por su estilo narrativo progresivo, que refleja los cambios en la perspectiva de Stephen a lo largo de su vida. Joyce utiliza un lenguaje simbólico y el flujo de conciencia para capturar los pensamientos y emociones del protagonista en cada etapa de su desarrollo. Esta obra preparó el terreno para las innovaciones estilísticas de “Ulises” y consolidó a Joyce como una figura clave en la literatura modernista.

Finnegans Wake (1939)

Considerada una de las obras más enigmáticas y desafiantes de la literatura moderna, “Finnegans Wake” es un libro que escapa a la categorización convencional. Escrita durante 17 años, la novela es un experimento radical con el lenguaje, donde Joyce lleva al extremo sus técnicas de flujo de conciencia y la combinación de múltiples idiomas, referencias culturales, juegos de palabras y neologismos.
La trama de “Finnegans Wake” es deliberadamente oscura y fragmentada, pero en términos generales, la historia sigue a la familia Earwicker, centrada en HCE (Humphrey Chimpden Earwicker). La novela está impregnada de mitos, folklore y referencias literarias que se entrelazan en una estructura circular.
“Finnegans Wake” es una obra que exige una lectura profunda y repetida, ya que desafía la comprensión tradicional de la narrativa y el lenguaje.

Exiliados (1918)

“Exiliados” es la única obra teatral escrita por Joyce, y aunque ha sido eclipsada por sus novelas, ofrece una interesante ventana a sus preocupaciones temáticas. El drama, a la manera de Ibsen aunque alejado de su genio, se centra en las relaciones entre cuatro personajes principales: Richard Rowan, un escritor que regresa a Irlanda después de estar exiliado, su pareja Bertha, su amigo íntimo Robert Hand y Beatrice Justice, una mujer con la que Richard tiene una conexión emocional.
La obra explora temas como el amor, los celos, la traición y la libertad personal, todo ello en el contexto de las complejidades de las relaciones humanas. Joyce emplea diálogos sutiles y psicológicamente cargados para examinar los deseos y las luchas internas de sus personajes. “Exiliados” no fue un éxito en su tiempo, pero contiene muchos de los elementos introspectivos y emocionales que Joyce desarrolló con más profundidad en su ficción.

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