La poeta chilena Gabriela Mistral es una referencia colosal de las letras hispanas. La poesía y la prosa de Mistral parten de la tierra, para elevarse hacia un misticismo personal.
Materias, la celebración de lo humano en Tala
La elección de “Materias” supone decantarse por lo vivo palpable, en un ejercicio contrario al sentido completo del texto.
La tierra y la importancia de sus frutos es lo que leemos en estos cinco poemas, en los que Mistral reivindica la importancia de elementos despreciados por vulgares, pero que han sido básicos en la cultura hispanoamericana. El duelo, la tristeza y la melancolía dejan paso a un optimismo ligado al pan, a la sal, al agua o al aire.
Los sentidos en «Materias»
Gabriela Mistral aparta momentáneamente el espíritu invisible de sus poemas para otorgar el protagonismo a los sentidos. En “Pan” hace referencia explícita al tacto, al gusto y al olfato, los poemas de agua explican la necesidad de agua viva, sin embargo, el sentimiento que evoca se obtiene a partir de la percepción del movimiento del agua a través de la vista y el oído. También en el último poema describe las consecuencias físicas del aire en su cuerpo.
Lo sensitivo, tanto en las percepciones como en la acción de la materia, protagoniza esta sección de “Tala”. En su asimilación con la cultura hispanoamericana, la exaltación de los sentidos a partir de las ofrendas de la propia tierra es lo que conecta estos poemas con el mensaje general de la obra de Mistral, a pesar de su particular lenguaje.
Las materias en el individuo
Uno de los sentidos líricos más bellos de estos poemas es la identificación de las materias con su propio pueblo.
En el poema “Pan”, se hace referencia a un pan “mitad quemado, mitad blanco”; en “Sal”, el condimento tiene un carácter femenino, invisible, primordial. El aire también posee una personalidad propia, cuyos movimientos son vivaces, pareciendo bailar en torno a la autora.
Los caracteres otorgados a las materias son, a su vez, reflejo de los caracteres propios del pueblo hispanoamericano al que representan.
Gabriela Mistral nos muestra una serie de cualidades particulares que funden lo inerte con el pueblo, que debería recrearse ante la presencia de estos elementos.
Las materias más allá de los cinco cantos
Los cinco poemas que forman esta sección son peculiares, sin embargo, no forman un espacio estanco. La presencia del agua, el aire o la sal se repite tanto en “Tala” como en la obra general de Gabriela Mistral.
Un ejemplo de su uso en otras composiciones lo tenemos en “Recado a Rafaela Ortega en Castilla”, también incluido en “Tala”. En esta breve carta destinada a la hermana de José Ortega y Gasset, Mistral hace un retrato cubista de la intelectual madrileña en el que intervienen algodones candeales, el efecto de una fuerza capaz de voltear el mundo, playas y lenguas sazonadas. En un solo texto, Gabriela Mistral incorpora todas las sustancias que forman sus “Materias”.
Acercamiento
Otro concepto básico en este conjunto de poemas es lo que podríamos denominar «acercamiento». en “El aire”, el elemento es desconocido al principio, hasta que se hace familiar mediante sus cualidades físicas; en “Cascada en sequedal” el agua no existe y la autora la invoca, comenzando a sentirla progresivamente.
En “Sal”, el verso “y parece que no la viera” denota una presencia muy tenue que se intensifica, hasta que la autora y la sal son un mismo efecto. También el pan en el primer poema comienza siendo irreconocible, hasta que su aroma permite que aparezca como un objeto familiar.
En los cinco poemas existe un presentimiento previo, que se acaba realizando mediante un acercamiento. El elemento protagonista no se presenta inmediato, se descubre gradualmente hasta que ocupa el significado completo del poema.
Leer a Gabriela Mistral
La lectura de los versos de Gabriela Mistral llevan al lector por caminos divergentes, pero a través de paisajes muy similares. Abra cualquiera de los poemarios de Mistral y comprobará que los cinco poemas escogidos son muy diferentes a cualquier otra sección de la autora chilena, sin embargo, toda su poesía está en ellos.
Tala, el luto de la poesía
«Tala» es una de las obras más emblemáticas de Gabriela Mistral. Publicado en Buenos Aires en 1938 por la editorial Sur, este libro de poesía refleja la madurez literaria de la autora y es una de las colecciones más personales y comprometidas de su carrera. La obra está dedicada a la lucha de los oprimidos, la naturaleza y la infancia.
«Tala» se caracteriza por un tono de denuncia social, un amor profundo por la humanidad y un sentimiento de responsabilidad por los más vulnerables. Este libro fue concebido con un fuerte sentido de solidaridad, y los beneficios de su venta fueron destinados a apoyar a los niños afectados por la Guerra Civil Española, lo que resalta el compromiso social de Mistral.
«Tala» es una obra que representa el compromiso de Gabriela Mistral con la humanidad, la naturaleza y los más vulnerables. Cada sección del libro refleja una faceta distinta de su personalidad: la poeta sensible y amante de la naturaleza, la madre a la que añora y la activista luchadora por la justicia social. Con un lenguaje claro y emotivo, Mistral logra transmitir un mensaje poderoso de amor, solidaridad y esperanza en medio del dolor. «Tala» es una muestra de la madurez y profundidad de su poesía, y un testimonio de su compromiso con la causa humana.
La estructura de «Tala» está dividida en 13 secciones que abordan diferentes cuestiones, cada sección tiene un propósito claro y refleja las preocupaciones más íntimas de la autora. Para aportar una visión general de la obra la analizamos a través de 3 temas, aunque esta división no se contempla en la propia obra de Mistral.
La naturaleza y el dolor humano
En «Tala», la naturaleza está presente como un espacio de refugio y consuelo. La autora utiliza imágenes de montañas, árboles, ríos y paisajes que simbolizan la conexión del ser humano con su entorno y la búsqueda de un lugar donde encontrar paz.
Sin embargo, también hay una percepción de pérdida, de tala literal y figurada, en la que la naturaleza sufre y con ella también el ser humano. En estos poemas Mistral muestra su sensibilidad ante la destrucción de la naturaleza, haciendo un paralelismo entre el dolor humano y la vulnerabilidad.
La maternidad y la infancia
La obra también se enfoca en la maternidad y la infancia, temas centrales en la vida y obra de Gabriela Mistral. La autora expresa su amor maternal y su preocupación por el bienestar de los niños. Los poemas dedicados a la infancia son tiernos y protectores, reflejando su vocación como educadora y su convicción de que la niñez representa la esperanza y el futuro de la humanidad. Mistral eleva la figura de la madre como un símbolo de sacrificio y entrega, retratando a Petronila Alcayaga Rojas, su propia madre, años después de su fallecimiento.
El compromiso social
Al igual que otras obras de Mistral, «Tala» está marcada por un fuerte compromiso social y político. La autora denuncia la injusticia, la opresión y la desigualdad. Sus poemas hablan del sufrimiento de los pueblos subyugados, la pobreza y el abuso de poder.
Su poesía se convierte en una herramienta para dar voz a los que no la tienen, y en una llamada a la acción y la solidaridad. Estos poemas reflejan su profundo sentido de la justicia y su deseo de un mundo más equitativo.
El propósito de Tala
En el apartado “Notas” de “Tala”, la autora expone su horror ante la Guerra Civil Española. Ella, como descendiente de vascos, hace un llamamiento a América Latina para acoger a quienes han sido obligados a exiliarse.
Hace también referencia aquí a la donación de los beneficios obtenidos por la publicación de “Tala” para los niños víctima de la Guerra Civil, en colaboración con Victoria Ocampo, entonces directora de la editorial Sur.
La causa primera de “Tala” es dar luz al conflicto español y, en lo posible, ayudar a los damnificados del bando republicano. Otros autores hispanoamericanos como Pablo Neruda (“España en el corazón” en 1938) y César Vallejo (“España, aparta de mí este cáliz” en 1939) también escribieron obras destinadas a ayudar a los exiliados, o directamente a los combatientes republicanos.
Dedicatorias
Son varias las dedicatorias que contiene “Tala”, muchas de ellas a personajes de la cultura española. En “Materias”, Mistral nombra a José María Quiroga Plá, a Enrique Díaz Canedo y a su mujer, Teresa. El primero, secretario de Unamuno, llegó a ser un poeta conocido encuadrado en la generación del 27.
Enrique Díaz Canedo fue un poeta postmodernista que se exilió a México junto a su esposa en 1938.
Un apunte para próximas lecturas
La prosa de Gabriela Mistral contiene mucho del misticismo de San Juan de la Cruz. Partiendo de dos teologías absolutamente dispares, la prosa de ambos se solaza en explicaciones similares. Sería interesante analizar el misticismo de Mistral desde la perspectiva de la prosa de San Juan de la Cruz.
Gabriela Mistral, biografía y obras escogidas
Gabriela Mistral, cuyo nombre real era Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, nació el 7 de abril de 1889 en Vicuña, Chile, y es una de las figuras literarias más importantes del siglo XX. Fue maestra, poeta, diplomática y la primera persona latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1945. Su obra se caracteriza por una intensa sensibilidad, reflejando temas como el amor, el dolor, la maternidad, la naturaleza y la lucha por la justicia social. Mistral obtuvo el reconocimiento internacional no solo por su talento literario, sino también por su compromiso con la educación y su trabajo en favor de los derechos de los más desfavorecidos.
La vida como inspiración
Desde joven, Mistral se enfrentó a muchas dificultades. Su padre, un modesto profesor de escuela, abandonó a su familia cuando ella tenía solo tres años. Esta experiencia marcó su infancia y es uno de los temas recurrentes en su poesía. A pesar de las adversidades, desde muy temprana edad desarrolló una pasión por la enseñanza y la escritura. Comenzó a trabajar como maestra rural y su experiencia como educadora modeló su visión del mundo, así como su compromiso con la mejora del sistema educativo en Chile y en otros países de América Latina.
A lo largo de su vida, Mistral se dedicó a promover la educación y el desarrollo cultural en latinoamérica. Trabajó en diferentes países, incluyendo México, donde colaboró con el proyecto de reforma educativa del gobierno posrevolucionario. También fue cónsul en países como Estados Unidos, Italia y Brasil, entre otros. Su trabajo diplomático le permitió recorrer el mundo y compartir su visión humanista, obteniendo la admiración de colegas y lectores.
Desarrollo poético
En 1914 Gabriela Mistral se hizo conocida al ganar “Los Juegos Florales de Santiago” con su obra «Sonetos de la muerte», inspirada por la pérdida de un amor. Este reconocimiento fue el primer paso para consolidarse como una de las grandes poetas de habla hispana. Su pseudónimo, Gabriela Mistral, fue una combinación de los nombres de dos de sus poetas favoritos: Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral.
Gabriela Mistral publicó varias obras a lo largo de su carrera. Su poesía se distingue por el uso del lenguaje sencillo pero cargado de emociones profundas, expresando sus ideas sobre la maternidad, el amor incondicional y el dolor. Su obra no sólo es valorada por su belleza estética, sino también por la fuerza de sus mensajes y la capacidad de conectar con los lectores.
Falleció el 10 de enero de 1957 en Nueva York, dejando un legado literario y humanitario que aún perdura.
Los siguientes son algunos de sus poemarios imprescindibles.
Desolación (1922)
Es el primer libro de poesía publicado por Gabriela Mistral, en 1922. Esta obra le otorgó reconocimiento internacional y contiene algunos de sus poemas más representativos. En «Desolación», Mistral explora el dolor, la pérdida y la soledad, temas que reflejan sus propias vivencias personales. Los poemas están llenos de un evidente sentimiento de angustia y tristeza, evocando la lucha interna de la poeta por encontrar sentido en un mundo marcado por el sufrimiento. El lenguaje es sobrio y directo, con una gran carga emocional que trasciende el tiempo y el espacio.
Ternura (1924)
Gabriela Mistral se enfoca en la infancia y la maternidad, dos temas centrales en su poesía general. En esta obra, la poeta crea canciones y arrullos para niños, presentando un tono más dulce y afectuoso en comparación con la desolación de su obra anterior. A través de «Ternura», Mistral celebra la inocencia y la belleza de la infancia, resaltando la importancia del amor materno como fuerza protectora y sanadora. Este libro refleja su gran vocación como educadora y su pasión por el bienestar de los niños.
Lagar (1954)
Es una de las últimas obras de Gabriela Mistral y es considerada una de sus colecciones más maduras. En este libro, la poeta aborda temas como la muerte, el exilio, la fe y la justicia social. «Lagar» se caracteriza por conservar un tono sombrío, que refleja las experiencias y el dolor acumulado a lo largo de su vida, incluyendo su preocupación por los problemas sociales y políticos de su época. En esta obra, Mistral demuestra su habilidad para expresar la complejidad de las emociones humanas, combinando su característico estilo sencillo con una gran profundidad filosófica.
«Lagar» es un testimonio de la madurez poética de Mistral y de su capacidad para conectar lo personal con lo universal.
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