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Friedrich Hölderlin incorporó el clasicismo al primer Romanticismo alemán. Sus obras guardan la esencia de Píndaro y Safo, añadiendo el carácter propio del espíritu alemán del cambio de siglo.
En esta ocasión, vamos a revisar algunos de sus poemas correspondientes al año 1800 e inmediatamente posteriores, para comprobar el cambio decisivo que supuso esta época para Hölderlin.

Hölderlin, 1800-1803, un cambio crucial

El año 1800 marcó un momento determinante en la vida de Friedrich Hölderlin, pues supuso el principio de una profunda crisis emocional y mental que le afectaría de manera irreversible.
A principios de 1800 Hölderlin ya había perdido contacto con Susette Gontard, su gran amor y musa, debido a la naturaleza imposible de su relación. Hölderlin no solo sufría por la pérdida de Susette, sino también por la dificultad de conseguir estabilidad financiera y profesional como escritor. La incertidumbre y la presión de una vida sin seguridad económica intensificaron sus problemas emocionales y mentales, alcanzando un estado dramático a mediados de 1803.

Aislamiento y huida de Homburg

Tras dejar la casa de los Gontard en 1798, Hölderlin se traslada a Homburg, sin embargo, en esta ciudad se siente aislado. En Homburg comienza la escritura de “Empédocles” y trata de fundar una revista literaria, sin embargo, ambos proyectos fracasan.
La pérdida de Susette, la frustración profesional y el aislamiento social hicieron que Hölderlin comenzara a mostrar signos de una creciente inestabilidad mental que le lleva a dejar la ciudad.

La invitación de Christian Landauer a principios de 1800

A principios de 1800 llega a Stuttgart, donde disfrutará de un intenso período creativo. Friedrich Hölderlin desarrolló una relación significativa con Christian Landauer, un ciudadano de Stuttgart con el que vivió hasta finales de año. En un momento en el que Hölderlin estaba perdiendo gradualmente el contacto con la realidad, Landauer le proporcionó apoyo económico y emocional, ayudándole a sobrellevar los efectos devastadores de la pérdida de Susette Gontard.
Landauer también trató de involucrar a Hölderlin en diferentes actividades que pudieran mantenerlo conectado con el mundo literario y evitar que se hundiera por completo en su aislamiento. Además, le ofreció un trabajo como preceptor de sus propios hijos, sin embargo, a medida que los problemas mentales de Hölderlin se hacían más severos, la relación entre ambos se volvió más complicada.
A pesar de los esfuerzos de Landauer, Hölderlin optó por instalarse en Hauptwil, Suiza, a finales del año 1800.
Esta etapa quedará reflejada en una composición lírica, “An Landauer”, en la que el poeta elogia a su amigo y a su familia.

Años posteriores hasta 1803

La decadencia de Hölderlin y el deterioro de su estado mental se precipitaron en esta época. En Suiza estuvo apenas unos meses, volvió a vivir con su madre en Nürtingen y trató, a continuación, de dar algunas conferencias en la universidad de Jena, pero le fue imposible.
En 1802 pudo disfrutar brevemente de un puesto en el consulado alemán en Burdeos. Durante esta etapa siguió trabajando, pero su estado mental se agravó en junio de 1803, debido a la muerte de Susette.
Desde que abandona Homburg hasta el verano de 1803, Hölderlin huye constantemente precipitando su neurosis, sin embargo, durante estos tres años escribe algunas de sus mejores composiciones poéticas.

Una impresión de la obra de Hölderlin entre 1800 y 1803

A pesar de lo tempestuoso de su vida personal, entre principios de 1800 y mediados de 1803 Hölderlin nos dejó algunas de sus obras más memorables.

  • «Hiperion, o el eremita en Grecia»: La segunda versión, publicada en 1804, la escribe en gran parte antes de 1800, pero es revisada durante este periodo.
  • «La muerte de Empédocles»: Drama en verso sobre el filósofo griego Empédocles, escrito entre 1800 y 1802.
  • Himnos y elegías: Durante tres años, Hölderlin escribió varios de sus composiciones poéticas más importantes, incluyendo «Der Archipelagus» (1800), «Patmos» (1802) «Friedensfeier» (1801) y «Der Ister» (1803).
  • Odas: También escribió varias odas, muchas de las cuales reflejan su amor por la cultura griega y la búsqueda de la armonía entre el ser humano y la naturaleza. La más importante de esta época es «Brot und Wein» (1801).
  • Traducciones de Píndaro y Sófocles: Además de escribir obras propias, también trabajó en traducciones de poetas griegos como Píndaro y Sófocles. Sus traducciones de «Antígona» y «Edipo Rey» destacan por su intento de transmitir la intensidad emocional de los textos originales.

Abarcar la obra de Hölderlin durante estas fechas es complejo, la siguiente selección de odas, elegías e himnos nos permiten aproximarnos a su poesía durante el período 1800-1803.

4 poemas*
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“Archipiélago”

El poema comienza con un saludo. Hölderlin suele comenzar sus poemas con invocaciones, habitualmente a la naturaleza, en esta ocasión saluda a las islas griegas y las dota de un ambiente primaveral.
Tras una breve expedición por algunas de las localizaciones griegas clásicas, llegamos a Atenas. La ubicación se asocia a un tiempo, la invasión persa durante las Guerras Médicas. Fueron los territorios Jonios los primeros en sucumbir a Ciro, y precisamente este es el primer territorio saludado por Hölderlin.
Los temas griegos son muy habituales en Hölderlin, sin embargo, al contrario que otros poetas clasicistas como Konstantin Kavafis, el poeta alemán suele acotar su lírica a los grandes centros de poder helénico.

El enemigo del numen y el nostos

Los persas son identificados como los “enemigos del numen”. Los argivos consiguen derrotar a los enemigos de sus Dioses en Maratón y Salamina y la naturaleza se restablece. La identificación entre el pueblo y sus dioses es fundamental en la poesía de Hölderlin, como lo era para Homero o Sófocles.
El nostos griego devuelve a los guerreros a su hogar. En Atenas son saludados por sus esposas y por su propia tierra. La naturaleza revive a su paso, la polis vuelve a estar viva tras la batalla.
También comparte Hölderlin el topos del regreso con muchos de los principales escritores clásicos.

Recuerdo y panteísmo

Uno de los temas principales en la poesía de Hölderlin en esta época es el recuerdo y el pasado. Los gloriosos hoplitas ya no existen, solo queda el recuerdo que atesora la naturaleza en la primavera que saluda al principio del poema.
El florecimiento posterior al invierno esconde la gloria de las batallas griegas. Con esta alegoría, Hölderlin explica su concepto de panteísmo, una tesis que será básica en su poesía y que desarrolla en su juventud, de hecho, es muy probable que el aroma panteísta de la teoría ontológica de Hegel provenga de la visión de la naturaleza de Hölderlin.

Profecía

Hay una frase al final del poema que deviene definitiva para el propio poeta: “Si el tiempo que se lo lleva todo en su marcha imperiosa, sacude cruelmente mi cabeza”.

“La paz”

Este poema es un canto a la convivencia que, sin embargo, comienza asociando a la guerra un poder purificador.
Se trata de un poema de imágenes en el que Hölderlin repite símbolos poderosos. El poeta percibe la embestida de un ejército como una ola, aportando numerosas descripciones de una naturaleza espléndida en la segunda parte del poema.

La guerra omnipresente

Hölderlin anuncia un estado de guerra permanente que alcanza todo. En este poema no se hace referencia a la guerra como la plantea Atenea, basada en la estrategia y circunscrita a un espacio y tiempo, Hölderlin habla de la guerra de Ares, en la que el objetivo es la destrucción per se.
En otra imagen extremadamente evocadora, el poeta habla de los conquistadores romanos que se tumbaban bajo los laureles, en el tiempo de Hölderlin el conflicto castiga incluso a los pastores.

El espíritu hegeliano

Si Hölderlin está en Hegel, Hegel también está en los poemas de su compatriota. Hölderlin niega la posibilidad de expiar la culpa de la guerra identificando a los culpables, admitiendo que los padres del conflicto actuaron movidos por el espíritu, el célebre Geist en el original.
Será el concepto de espíritu el que tome Hegel para explicar los grandes conflictos históricos, así como las causas primeras del ser.

La paz como estado natural

El final del poema deviene en un estado natural, en el que la naturaleza permanece en calma y vuelve a brotar con normalidad una vez extinguida la batalla. La naturaleza se extiende hasta los dominios de Helios, que domina sobre un orbe ordenado y en reposo.

“Ister”

El nombre hace referencia a la denominación griega del río Danubio, protagonista de este poema.
La invocación en este caso es al amanecer, la luz es lo que nos va a permitir ver todo lo que genera el Danubio a su paso.

Civilizaciones y naturaleza

El cauce contrapone contrarios a su paso: civilización y naturaleza, cultura griega y germánica.
Al igual que en el poema anterior, Hölderlin invoca imágenes muy poderosas apoyadas principalmente en la naturaleza, pero incorpora además referencias a las civilizaciones que se han desarrollado en la ribera del Danubio. Hércules encarna la civilización griega y el progreso humano a partir de la corriente.
El mundo helénico y el germánico también se dan cita al paso del Danubio, un río que marca la frontera norte griega y que se adentra en Austria y el tercio sur de Alemania.

El Neckar, entre el Rin y el Danubio

Hölderlin diferencia el carácter del Danubio, compartido por varias civilizaciones, y el Rin, propiamente alemán. Sin embargo, ambos son familiares para el poeta, ya que su lugar de origen se ubica al paso del Neckar.
Stuttgart, Tubinga, Nürtingen y Lauffen am Neckar, lugar de nacimiento del poeta, son ciudades ubicadas a orillas del Neckar, en todas ellas pasó Hölderlin parte de su vida. Este río es afluente del Rin, pero su origen se ubica muy próximo a las fuentes del Danubio, en la Selva Negra alemana.
Los últimos 36 años de su vida Hölderlin los pasó en casa del carpintero Zimmer, en la conocida como «Torre Neckar», a orillas del río. El caudal es una imagen que se repite constantemente en la poesía de Hölderlin, debido a la presencia que tuvieron este tipo de paisajes en su vida.

“Pan y vino”

Este poema nos aporta un punto de vista diferente, el poema empieza con una descripción prosaica que se eleva a la luna y al cielo estrellado, prescindiendo del ruego propio de los preludios de Hölderlin.

El avance de los poetas

Hölderlin establece que todos tenemos un fuego que nos impele a avanzar, de nuevo el espíritu primitivo de Hegel, pero al parecer, los que son capaces de llegar más lejos son los poetas, que acaban cayendo presa de la noche.

De nuevo Grecia

Otra vez la lírica de Hölderlin se traslada al Istmo, al Parnaso, al Citerón, en busca de los Dioses. Lo que el poeta romántico nos muestra a continuación es la resonancia del Olimpo, el legado teológico que fue el sustento de la civilización griega.
El poema relata la relación desigual entre Dioses y hombres, sin embargo, entre estos últimos existe una raza que sirve de vínculo, los poetas.

Poesía como hermenéutica

Este poema es un homenaje a los poetas. Los hombres, al parecer, no pueden conocer la gloria aunque los propios Dioses se la ofrezcan, sin embargo, algunos son capaces de interpretar los más maravillosos cantos desde el sufrimiento. Son estos cantos los que sirven para honrar a los Dioses.
Para dar ejemplo, Hölderlin anuncia que los Dioses no han muerto, pero ya no habitan las mansiones clásicas. Los dioses se han desplazado y esa es la razón por la que no tenemos contacto con el Olimpo.

Los poetas y Dioniso

Nietzsche nos enseñó que la poesía y el teatro provienen de Baco, Hölderlin precede esta teoría al nombrar a los poetas “sacerdotes del Dios de las viñas”. Los Dioses nos han abandonado, pero nos han dejado a un Dioniso que habla a través de sus intérpretes líricos.

Pan, vino y poesía

El título del poema se revela al final de estos versos. El pan y el vino son el eco de los héroes de antaño, que existen todavía a través de estos símbolos.
En lo más corriente podemos rememorar las grandes gestas de Dioses y héroes. La inmortalidad está en la naturaleza, como sucedía en “Archipiélago”, beber y comer como lo hicieron ellos es el signo de un legado que permanece, al igual que establece la doctrina católica con la sangre y la carne de Cristo.
Es labor del poeta glosar lo que queda de celestial a nuestro alrededor, común o glorioso, de esto depende que se conviertan, como dice el poeta, en el fruto de las Hespérides.

Leer a Hölderlin

La poesía de Friedrich Hölderlin es la cumbre de la lírica romántica alemana. Sus símbolos son ecos de aquellos que glorificaron a los atletas y a los dioses olímpicos, y desvelan el sentido de una vida hendida por el padecimiento. Lea a Hölderlin para comprobarlo.

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Friedrich Hölderlin, biografía y obras escogidas

Friedrich Hölderlin nació el 20 de marzo de 1770 en Lauffen am Neckar, en el actual estado de Baden-Württemberg, Alemania. Fue uno de los poetas más importantes del Romanticismo alemán, influyendo en gran medida en la literatura alemana y europea. Su vida estuvo marcada por la tragedia, la búsqueda de la libertad y una sensibilidad profunda que reflejó en su obra.

Infancia y estudios

Hölderlin creció en un hogar marcado por la religión luterana. Su padre falleció cuando él tenía solo dos años y su madre se volvió a casar, pero también perdió a su segundo esposo cuando Friedrich tenía nueve años. La figura de su madre, severa y religiosa, tuvo una gran influencia en su vida, mientras que el joven Hölderlin desarrolló una inclinación por la poesía y la filosofía desde una edad temprana.
Ingresó en el seminario de Tübingen en 1788, donde compartió estudios con dos de los grandes intelectuales alemanes de la época, Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Friedrich Wilhelm Joseph Schelling. La atmósfera intelectual en el seminario favoreció su interés por la filosofía y la literatura clásica, sin embargo, Hölderlin nunca se sintió cómodo con la rigidez del entorno académico y religioso, y abandonó el camino del sacerdocio para dedicarse a la literatura y la poesía.

Encuentro con Susette

En 1793 Hölderlin comenzó a trabajar como tutor para varias familias adineradas, una actividad habitual que otros contemporáneos, como Hegel, también llevaron a cabo. En 1794 conoció a Susette Gontard, quien se convertiría en su gran amor y musa, a la que dedicó poemas bajo el nombre de «Diotima». Sin embargo, debido a la naturaleza extramatrimonial de su relación, Hölderlin tuvo que dejar su trabajo y se vio obligado a vivir alejado de Susette, lo que le sumió en una profunda tristeza.
En los años siguientes, Hölderlin intentó ganarse la vida como escritor, pero se enfrentó a grandes dificultades financieras y a problemas de salud mental. A partir de 1807, después de un colapso nervioso, fue internado en una institución psiquiátrica.

Zimmer y la obra de Hölderlin

En 1808 fue trasladado a la casa de Ernst Zimmer, un carpintero de Tübingen que cuidó de él durante los últimos 36 años de su vida. Aunque durante este período escribió algunos poemas, su estado mental se fue deteriorando y pasó la mayor parte de su vida aislado. Friedrich Hölderlin falleció el 7 de junio de 1843.
La obra de Friedrich Hölderlin, aunque poco reconocida en vida, se ha convertido en una de las cumbres del Romanticismo alemán. Sus escritos exploran la búsqueda de la belleza, la libertad y la reconciliación del ser humano con la naturaleza y lo divino.
Algunas de sus obras principales son las siguientes.

«Hiperión o el eremita de Grecia» (1797-1799)

Novela epistolar que refleja las ideas y preocupaciones políticas y filosóficas de Hölderlin. Ambientada en la Grecia del siglo XVIII, la novela narra la historia de Hiperión, un joven idealista que lucha por la libertad de su patria, en un contexto de opresión extranjera. A través de cartas dirigidas a su amigo Belarmino y a su amada Diotima, Hiperión describe su búsqueda de un sentido trascendental a la existencia y su amor por la naturaleza y la belleza clásica.
Esta obra muestra la profunda influencia del clasicismo y la filosofía griega en Hölderlin, así como su deseo de unir el ideal clásico con el espíritu de la libertad moderna.

«La muerte de Empédocles» (1800-1805)

Es una tragedia inacabada que Hölderlin comenzó a escribir en 1800 y que reescribió varias veces hasta 1805. La obra se centra en la figura del filósofo y político griego Empédocles, quien se enfrenta al rechazo de su pueblo y decide entregarse voluntariamente a la muerte lanzándose al monte Etna.
La tragedia expresa la visión de Hölderlin sobre el conflicto entre el individuo y la comunidad, así como la imposibilidad de conciliar sus ideales con la realidad humana. Empédocles se convierte en una figura trágica que encarna la lucha entre la aspiración divina y la condición mortal, lo que refleja las tensiones personales y filosóficas que atormentaban a Hölderlin.

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