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“El canon occidental” de Harold Bloom es una crítica a las obras más notables de la historia de la literatura y, a la vez, un directorio de libros en su mayoría imprescindibles para la cultura occidental. Ensalzado y rechazado, el listado de Bloom sigue siendo una referencia tanto para los defensores de la norma literaria, como para sus reformadores.

“El canon occidental” de Harold Bloom

Harold Bloom es el crítico de las listas por excelencia, sin embargo, en “El canon occidental” el profesor Bloom también nos da varias lecciones resplandecientes sobre algunas de las obras más importantes de nuestra cultura.

Un breve apunte previo

«El Canon Occidental» es la obra más representativa de Harold Bloom, en sus páginas defiende que ciertas obras literarias tienen un valor trascendental y merecen ser consideradas el núcleo intelectual de la civilización occidental. Para Bloom, autores como Shakespeare, Dante, Cervantes y Tolstói no solo representan lo mejor de la tradición literaria, además, han definido nuestra comprensión de la naturaleza humana y la cultura.
El objetivo principal de «El Canon Occidental» es argumentar en favor de la excelencia literaria, resistiéndose a la inclusión de textos que, según Bloom, responden a criterios políticos o sociales en lugar de a su mérito artístico.
Para Bloom, leer la gran literatura es una experiencia profundamente personal, el encuentro entre el lector y el texto permite explorar la complejidad humana en su máxima expresión. En este sentido, «El Canon Occidental» es un alegato apasionado por la autonomía de la literatura y una celebración de su poder transformador.

Análisis y listado canónico

El libro se divide en tres partes, la primera de ellas consiste en varios prefacios en los que Bloom justifica el canon y hace una valoración acerca del estado actual de la crítica literaria. En la segunda sección, la más importante, compara a 26 autoras y autores occidentales, defendiendo su importancia capital para el canon. La tercera parte se articula a partir de varios listados en los que, cronológicamente, Bloom expone el canon completo.
En realidad, el listado que conocemos como el canon de Bloom es una mínima parte de la obra, cuyo interés principal reside en las secciones anteriores.

El canon*
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Shakespeare, centro del canon

Harold Bloom divide la historia de la literatura occidental en cuatro etapas, la edad teocrática, la edad aristocrática, la edad democrática y la edad caótica. La segunda de ellas comienza con Dante y finaliza con la publicación de “Fausto. Segunda parte” de Goethe en 1832.
Entre el primer Renacimiento y el último Romanticismo nace el genio que articula el canon literario occidental completo, William Shakespeare.

Las tres condiciones para incorporarse al canon

En el capítulo que analiza en profundidad la obra e influencia de Shakespeare, Bloom establece las tres condiciones que dotan a un escritor o escritora de importancia canónica: “agudeza cognitiva, energía lingüística y poder de invención”. Según Bloom, Shakespeare prodiga las tres virtudes anteriores como ninguna otra figura literaria.
Solo Dante sería capaz de compararse realmente con Shakespeare, siendo el primero el poeta de la élite y el segundo el poeta popular. En este sentido, Bloom identifica una sustancia multicultural perdurable en las obras de Shakespeare, que provoca una identificación universal con sus personajes.

Falstaff, el personaje canónico del canon shakesperiano

Bloom ve en Falstaff al personaje más sobresaliente de Shakespeare. Para la creación y el desarrollo de Falstaff son necesarias las tres virtudes canónicas en grado sumo, pero además, Bloom nos anuncia que el compinche del príncipe Hal nace a partir de Alison, la comadre de Bath, y toma de ella la capacidad para escucharse.
Los personajes más notables de Shakespeare hablan consigo mismos. Desde Hamlet hasta Edmundo, el personaje shakesperiano monologa incansable y se escucha, el efecto es la mutabilidad de su carácter, dando lugar a la literatura psicológica y, en realidad, a la literatura moderna occidental.
Falstaff es un arquetipo, pero su inteligencia cambia en función de las circunstancias acaecidas en las dos partes de “Enrique IV” y en “Las alegres comadres de Windsor”. La psicología de la mutabilidad y la evolución de los personajes permiten propagar las posibilidades de la literatura universal a partir del efecto de Shakespeare.
Para un análisis más profundo sobre Falstaff, Harold Bloom publica cinco textos independientes sobre personajes shakesperianos entre los que se incluye “Falstaff, lo mío es la vida” (2019).

Edmundo y la evolución de la personalidad en Shakespeare

“El rey Lear” es para Bloom la obra central de Shakespeare. En esta tragedia, el hijo bastardo de Gloucester, Edmundo, es un malvado capaz de manipular hasta la muerte a Gonerilda y Regania.
A partir de la acción de Edmundo, Bloom nos presenta al personaje “libre artista de sí mismo”, aquel que crea su carácter mediante su propio pensamiento. Edmundo es cruel y miserable, su capacidad para forzar a las hijas de Lear no tiene fin y, debido a su ambición, tanto él como Gonerilda y Regania mueren. La evolución a partir de la libertad que se concede el personaje y su propio pensamiento es lo que resulta decisivo en Shakespeare, según el análisis de Bloom.
El estudio sobre las obras de Shakespeare es más profundo, pero las ideas expuestas hasta ahora nos permiten vislumbrar tanto el sentido de Shakespeare como referencia principal del canon, como la capacidad analítica de Harold Bloom.

El lugar de Cervantes y “Don Quijote de La Mancha” en el canon

El capítulo sobre Shakespeare es homologable al resto, debido a que Bloom repasa su obra y la canoniza, pero es a la vez seminal, al comparar posteriormente a cada autor o autora con el escritor inglés. En el capítulo de Cervantes y “Don Quijote de La Mancha” podemos comprobar la función del análisis intertextual en la obra de Bloom.

“Homo ludens” como origen de los caracteres quijotescos

La primera referencia que expone Bloom en este capítulo es la teoría de Johan Huizinga en “Homo ludens”. El historiador neerlandés propone considerar la importancia del juego en la evolución humana, Harold Bloom nos muestra la relación entre los personajes del “Quijote” en sentido lúdico.
El juego parte de la confrontación del idealismo del Quijote y el realismo de su escudero, de la acción entre tesis y antítesis se origina una síntesis impredecible, que proviene del juego constante entre ambos personajes.

La comparación con Shakespeare

Los personajes de Shakespeare, como veíamos en Falstaff o Edmundo, cambian a partir de sus monólogos, llegando a aislarse en un plano mental solipsista. Cervantes nos propone lo contrario, un juego continuo en el que el otro es fundamental para la evolución del personaje.
Bloom no establece un proceso superior al otro, expone que ambos funcionan y provocan el hecho crucial propio de la literatura moderna, la mutabilidad del personaje. Shakespeare lo consigue a partir del diálogo interno, Cervantes lo hace mediante el diálogo a varias voces.

Ginés de Pasamonte, el criminal canónico

Si Falstaff es el canon del personaje en Shakespeare, Ginés de Pasamonte es la personificación del genio cervantino.
En la primera parte, Ginés de Pasamonte aparece encadenado con otros criminales, al ser preguntado, dice estar escribiendo un relato sobre su vida. El galeote, finalmente, es liberado por Quijote, pero tanto él como sus compañeros de cadenas se revelan ante su libertador apedreándole.
En el capítulo 25, Ginés reaparece como Maese Pedro, un titiritero que puede evocar el pasado y el presente a partir de las percepciones de su mono. En esta segunda aparición, Quijote destroza su teatro de títeres pensando que la liberación de Melisendra es un hecho real.
La idea de Bloom es que este personaje rompe la relación lúdica entre Don Quijote y su propia realidad. En ambas situaciones, Quijote es fascinado por un ensueño que Ginés se encarga de disipar, dando por finalizado el juego al que sí se prestan otros personajes, en su mayoría obligados por la terquedad del protagonista.

Los paralelismos de Ginés con los subgéneros españoles

Una de las ideas más interesantes de Bloom en este capítulo es la identificación de Ginés de Pasamonte con dos de las escuelas literarias predominantes en España en el momento en el que Cervantes escribía su “Quijote”, la picaresca y el teatro barroco.
En el primer encuentro, el propio Ginés dice estar escribiendo un libro que, en sus palabras, “es tan bueno […], que mal año para Lazarillo de Tormes”. Lo que quiere decir Cervantes, desde la perspectiva de Bloom, es que este tipo de novelas no tenía calidad en comparación con otros géneros. Se trataría de una crítica hacia la literatura picaresca, señalando que se compone de una sucesión de anécdotas sin ningún interés literario.
La segunda referencia es una personificación del teatro barroco, representado de manera eminente por Lope de Vega. Quijote desbarata el teatrillo de un Maese Pedro que, en este caso, sería un escritor de obras menores al por mayor. Existe un subtexto interesante, Cervantes veía en Lope de Vega a un impostor cuyas obras no podían compararse con las suyas, sin embargo, en aquel tiempo Lope de Vega era un autor celebérrimo, mientras las comedias de Cervantes apenas encontraban espacio escénico.

Unamuno en el análisis de Bloom

Sin ser decisivo para la perspectiva de Bloom, el crítico estadounidense se acompaña de Unamuno durante varios pasajes.
“Vida de Don Quijote y Sancho”, publicado en 1905 y escrito el año anterior, es uno de los ensayos literarios más interesantes del filósofo vasco, de este texto extrae Bloom varias ideas y, además, añade reflexiones literales del español que permiten consolidar su estudio.

Sobre la revisión de textos clásicos y la escuela del resentimiento

Cualquier lectura de un texto está mediada por una serie de prejuicios y por las circunstancias que influyen en el lector, lo que Bloom defiende es una crítica lo más objetiva posible, aún dando por hecho que siempre van a existir arbitrariedades propias del punto de vista del intérprete.
Bloom expone que cualquiera puede acercarse a una obra canónica, pero son personas adecuadamente formadas quienes deben conservar y renovar el canon. Las perspectivas subjetivas no tienen cabida en la ordenación cualitativa de la literatura, Bloom identifica este tipo de subjetividades con el marxismo, el psicoanálisis y ciertos círculos parisinos encabezados, probablemente, por Paul-Michel Foucault. A los grupos anteriores, Bloom añade de manera velada pero constante el feminismo de las olas tercera y cuarta como amenaza para el canon.
Lo que Bloom llama «escuela del resentimiento» es, en realidad, toda ideología que trate de añadir o despojar al canon de su materia en base a criterios no exclusivamente literarios.

La lista canónica de Harold Bloom

Los apéndices de “El canon occidental” incluyen las obras que forman el canon completo. La lista íntegra es un absurdo, baste leer las casi seis páginas de referencias estadounidenses solo durante el período caótico, o las ausencias de Garcilaso y Gracián. Sin embargo, no podemos obviar que la interpretación de Bloom es imprescindible para profundizar en multitud de obras clásicas, en cuanto al canon extendido, la suya es una lista muy deficiente, pero es sin duda la mejor que tenemos.

 

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Harold Bloom, biografía y obras escogidas

Harold Bloom, nacido el 11 de julio de 1930 en Nueva York, fue uno de los críticos literarios más influyentes del siglo XX y principios del XXI. Conocido por su aguda inteligencia y erudición impresionante, Bloom dejó una marca indeleble en el campo de la crítica literaria. Fue un defensor apasionado del canon literario occidental y un académico con una voz inconfundible, que desafiaba las corrientes críticas de su tiempo. Su trabajo se centró en destacar la relevancia y la influencia perdurable de los clásicos, luchando por conservar la calidad literaria como criterio básico, en un momento en que muchas voces clamaban, y claman, por un cambio radical en los estudios culturales y literarios.

Orígenes

Bloom nació en el seno de una familia judía inmigrante en el barrio del Bronx. Sus padres, originarios de Europa del Este, hablaban yiddish en casa, lo que le conectó con la rica tradición cultural y literaria judía desde una edad temprana. Bloom se convirtió en un lector voraz desde muy pequeño, mostrando un interés temprano por la poesía y la literatura. Fue autodidacta en su juventud, y su amor por los clásicos se desarrolló a través de la lectura intensa de las obras de William Shakespeare, John Milton y Samuel Johnson eminentemente.

Trayectoria académica

Estudió en la Universidad de Cornell y obtuvo su doctorado en la Universidad de Yale, donde ejerció como profesor de literatura inglesa. Durante su tiempo en Yale, Bloom no solo desarrolló una prolífica carrera académica, también se convirtió en un crítico cultural que no temía expresar opiniones impopulares.
A menudo, Bloom se opuso a las tendencias académicas emergentes, particularmente al estructuralismo, al marxismo literario y a la teoría deconstructivista. Bloom consideraba limitantes estas corrientes, cuya aplicación impedía la apreciación real de la experiencia literaria.

Aportaciones teóricas

Uno de los conceptos centrales del pensamiento de Bloom es la “angustia de la influencia», una teoría que exploró a lo largo de su carrera. Según Bloom, cada escritor está inevitablemente influenciado por sus predecesores, la lucha se basa en liberarse de esa influencia para encontrar una voz propia. Este conflicto de creatividad y originalidad se presenta como una carga que debe ser superada, es en esa lucha donde se revela la grandeza de un autor.
A lo largo de su carrera, Bloom no solo se dedicó al análisis de la literatura inglesa general, también se convirtió en un defensor de William Shakespeare, a quien consideraba el mayor escritor de la civilización occidental. Argumentaba que Shakespeare creó personajes inmortales y fue responsable de dar forma a nuestra comprensión del ser humano y de la naturaleza de la conciencia. Sus libros sobre Shakespeare son algunos de los más influyentes dentro de su vasta bibliografía.
En los años 90, Bloom alcanzó fama mundial con «El canon occidental», donde defendió una selección de obras literarias que, según él, constituían el núcleo esencial de la civilización. A través de esta obra, el crítico reclamó la atención hacia la necesidad de preservar la tradición literaria, frente a lo que él veía como una politización excesiva de los estudios literarios. La controversia que rodeó esta obra cimentó su reputación como una figura polarizante e indispensable del mundo académico.
A lo largo de su carrera, Harold Bloom escribió más de 40 libros, en su mayoría obras críticas, así como textos que abordan la religión y la literatura comparada. Murió el 14 de octubre de 2019 en New Haven, Connecticut.

La importancia de la mirada de Bloom

Harold Bloom fue, sin lugar a dudas, uno de los críticos literarios más importantes del cambio de siglo. Sus teorías sobre la influencia intergeneracional y su defensa del canon literario occidental han sido sus mayores aportes a la cultura actual. Sus obras, en definitiva, han dejado una huella profunda en la manera en la que escogemos, entendemos y valoramos los grandes textos de la tradición literaria.
Algunas de sus principales obras literarias son las siguientes.

La angustia de la influencia (1973)

Este texto expone in extenso la teoría de la angustia de la influencia. Argumenta que la creación literaria no ocurre en el vacío, sino que cada autor debe enfrentarse a la influencia de los escritores anteriores. Los grandes literatos, según Bloom, son aquellos que logran superar esta influencia y crear algo original. Este concepto se convirtió en una pieza clave del pensamiento crítico de Bloom.

Shakespeare: La invención de lo humano (1998)

Bloom defiende que Shakespeare inventó la noción moderna de lo que significa ser humano. Analiza profundamente los personajes shakesperianos, argumentando que los protagonistas de obras como «Hamlet», «Otelo» y «Macbeth» exhiben una complejidad psicológica que antes no existía en la literatura. Esta obra es una de las contribuciones más destacadas de Bloom al estudio del dramaturgo inglés y subraya la importancia de Shakespeare en la construcción de la conciencia humana moderna.

Genios. Un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares (2002)

Bloom se adentra en el análisis de cien mentes creativas que él considera fundamentales para la cultura. La lista incluye escritores, poetas y pensadores que abarcan siglos de historia, desde Homero hasta Samuel Beckett. «Genios» es una celebración de la creatividad y una defensa incansable del poder transformador del arte y la literatura.

Poemas y poetas: El canon de la poesía (2004)

Se trata de una selección de los poetas y poemas que Bloom considera fundamentales para la tradición literaria. Bloom muestra su profunda admiración por la capacidad de la poesía para glosar la esencia de la experiencia humana en occidente.
En “Cuentos y cuentistas” (2004), el escritor neoyorquino también nos ofrece su selección de cuentos canónicos.

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