Los pasajes de “La divina comedia” nos hablan de la Florencia previa al Quattrocento, de facciones güelfas, de gibelinos, de gremios, pero en sus versos está disperso el espíritu europeo completo. El séptimo círculo del Infierno expone varios de los recursos esenciales de esta obra clásica.
Infierno, Purgatorio y Paraíso en Dante
Dante Alighieri narra un viaje espiritual dividido en tres reinos: Infierno, Purgatorio y Paraíso, de su sucesión depende la redención del alma.
El Infierno es un abismo dividido en nueve círculos, donde los condenados sufren castigos eternos según sus pecados. Dante, guiado por el poeta Virgilio, desciende observando cada contrapaso, comprobando las consecuencias de la elección del mal y la ausencia de Dios.
El Purgatorio es una montaña con siete terrazas, correspondientes a los siete pecados capitales. Aquí las almas expían sus faltas para purificarse y ser dignas del Paraíso. La penitencia y el deseo de salvación son centrales para alcanzar la Gracia Divina.
El Paraíso es un espacio celestial dividido en nueve esferas culminado en el Empíreo, donde reside Dios. Dante es guiado por Beatriz, su amor real e idealizado, de su mano llega a experimentar la visión divina. Este reino representa la recompensa eterna para las almas virtuosas y la unión perfecta con el Creador.
La jerarquía en el Infierno dantesco
El Infierno tiene una estructura de cono invertido que desciende hacia el centro de la Tierra, donde reside Lucifer. Se divide en nueve círculos, cada uno reservado para un tipo específico de pecado, con castigos que, normalmente, reflejan simbólicamente la naturaleza del pecado cometido.
Primeros círculos
El primer círculo es el Limbo, donde se encuentran las almas de los no bautizados y los virtuosos paganos, quienes no sufren castigos físicos pero están privados de la visión de Dios. En el segundo círculo se castiga la lujuria, donde los pecadores son arrastrados eternamente por un viento violento, reflejando la pasión descontrolada que los dominó en vida. El tercer círculo es para los glotones, quienes yacen en un lodazal bajo una lluvia eterna y sucia.
Círculos centrales
En el cuarto círculo están los avaros y los pródigos, condenados a empujar pesos en direcciones opuestas en una lucha inútil. El quinto círculo alberga a los iracundos, sumidos en el río Estigia, donde pelean entre sí o se ahogan en su furia reprimida. En el sexto círculo, dentro de la ciudad de Dite, se castiga a los herejes en tumbas ardientes. A partir del séptimo círculo, reservado para los violentos, el Infierno se vuelve más profundo y se divide en tres giros: el primero para los violentos contra el prójimo, sumergidos en un río de sangre hirviente; el segundo para los violentos contra sí mismos (suicidas), transformados en árboles marchitos; el tercero para los violentos contra Dios, la naturaleza y el arte, que sufren bajo una lluvia de fuego. El octavo círculo está reservado para los fraudulentos, dividido en diez fosas donde se castiga a estafadores, hipócritas, falsificadores y otros.
El último círculo
El noveno círculo es una llanura helada donde se encuentran los traidores, inmovilizados en el hielo según la gravedad de su traición, desde los traidores a sus familias hasta los que traicionaron a sus benefactores o a Dios. En el centro del círculo, Lucifer devora eternamente a Judas, Bruto y Casio, como condena por máxima traición.
Canto XIII, séptimo círculo del Infierno, segundo giro
La segunda estancia del séptimo círculo nos permite acercarnos a varias cuestiones esenciales de “La divina comedia”. Este pasaje nos cuenta el destino de aquellos que han fallecido por mano propia, pero además de desvelar el castigo reservado a los suicidas, conocemos también el horror reservado a quienes han derrochado su fortuna violentamente.
El retorno de Neso
El decimotercer canto comienza con el retorno de Neso. Es importante visualizar el Infierno no como una pasarela descendente que circunda el interior de un cono, como recorremos el Guggenheim neoyorquino, sino como una estructura horadada por recovecos y cámaras laterales. En una de las estancias aguardan los centauros.
El canto anterior narra la llegada de Virgilio y Dante a la séptima fosa, guardada por los centauros. En el primer giro se castiga a quienes han ejercido violencia hacia el prójimo, hundidos en un río de sangre hirviendo que Dante identifica con el Flegetonte griego. Quirón, protector de Aquiles, le encomienda al centauro Neso la protección de los dos protagonistas, para que puedan cruzar la sangre estancada y llegar al siguiente tormento. La visión del retorno de Neso es lo que da comienzo al canto número trece.
Referencias como el Flegetonte o los centauros son una muestra de las numerosas imágenes clásicas que Dante toma de la mitología griega y romana.
Corneto y Cécina
Al ser abandonados por Neso, Virgilio y Dante llegan a un bosque que el autor percibe más tupido que Corneto y Cécina, dos lugares que Dante conoce. Las referencias topográficas toscanas (y de regiones cercanas) son muy comunes en el texto.
Corneto es el antiguo nombre de la actual Tarquinia, ahora parte del Lacio, pero en tiempo de Dante perteneciente a los dominios toscanos. Se trataba de una zona agreste, hoy mayoritariamente agrícola, con frondosas espesuras que se extendían hacia el norte de la costa.
El río Cécina atraviesa La Toscana hasta el Mediterráneo, a lo largo de su rivera se ubicaba un monte rústico, célebre por su espesura. Dante utiliza estas dos imágenes reales para dar a entender que los numerosos suicidios cometidos a lo largo de la historia han germinado posteriormente en esta zona del Infierno.
El hogar de las arpías
Otra de las evocaciones griegas en este anillo dantesco son las arpías, híbridos con cuerpo de ave y rostro de mujer. En la mitología griega eran la personificación de las tormentas y el viento, y se les consideraba seres aterradores que castigaban a quienes ofendían a los dioses.
En los relatos mitológicos, las arpías eran conocidas por robar comida y llevarse las almas de los difuntos al inframundo, su figura simbolizaba la naturaleza impredecible y vengativa de los elementos. En la literatura posterior, las arpías han sido criaturas maliciosas y repulsivas, asociadas con el castigo divino.
Las arpías anidan en las ramas de los suicidas, sin embargo, el castigo real que estos reciben proviene de sus picotazos pues, como sabemos posteriormente, los árboles sienten dolor cuando las aves mitológicas arrancan sus hojas.
Recursos poéticos en “La divina comedia”
Las versiones actuales de “La comedia” son, en muchos casos, relatos en prosa, sin embargo, el texto original es un largo poema de 14.000 versos distribuidos en 100 cantos. Como composición lírica, “La divina comedia” no solo se estructura en estrofas, además incluye giros propios del lenguaje poético.
Al comienzo leemos una reflexión de Dante que expresa en forma de anáfora.
Cred’ io ch’ei credette ch’io credesse
che tante voci uscisser, tra quei bronchi,
da gente che per noi si nascondesse.
Creo que él creyó que yo creí.
que salieron voces entre el follaje,
de personas que se escondieron de nosotros.
La traducción es propia. Este tipo de recursos son muy recurrentes en el poema de Dante, ampliando el sentido lírico del texto.
La referencia a la Eneida
Una de las curiosidades que esconde este canto es la referencia de Virgilio a su propia poesía. Tras arrancar Dante una rama a Pier delle Vigne, convertido en árbol, Virgilio trata de disculpar al florentino advirtiendo que no le habría herido de haber creído lo que contienen sus rimas.
La Eneida es el poema más famoso de Virgilio, donde relata la huída de Eneas tras la Guerra de Troya. El príncipe troyano llega a Tracia durante su viaje para encontrar una nueva patria, al arrancar ramas de un arbusto percibe que estas rezuman sangre y oye un lamento, aterrorizado, Eneas descubre que está ante la tumba de Polidoro, el hijo menor del rey Príamo. Polidoro había sido enviado a Tracia durante la guerra, pero fue traicionado y asesinado por el rey tracio, que codició sus riquezas al enterarse de la caída de Troya.
El alma de Polidoro implora a Eneas que le libere de su tormento, conmovido por el relato, Eneas realiza los ritos funerarios adecuados, asegurándose de que el espíritu de Polidoro descansa en paz.
Lo que advierte Virgilio es que Dante, de haber recordado el encuentro entre Polidoro y Eneas, no se habría atrevido a arrancar la rama, evitando herir a Pier delle Vigne.
El relato de Pier delle Vigne
Dante mezcla personajes míticos con personas que existieron, bien en su tiempo, bien en épocas anteriores. En el caso del árbol mutilado, se trata de Pier delle Vigne, un consejero real que sufrió el acoso de la corte de Federico II.
Vida y caso de Pier delle Vigne
El alma pertenece a un importante consejero de Federico II nacido en Capua, Italia, en 1190.
Pier delle Vigne fue un hombre muy cercano al emperador Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, en el verso dice que tuvo las llaves del corazón de Federico, lo que significa que tenía control sobre la confianza del soberano. La fidelidad del condenado la describe Dante diciendo que dedicó sus días y noches enteramente al servicio del emperador germánico.
Calumnia y suicidio
El fragmento también hace referencia a la calumnia y envidia que suscitó en la corte la posición de Pier. Las intrigas lograron convencer al emperador de que Pier delle Vigne era un traidor, siendo arrestado en Cremona en 1249. Como consecuencia, el emperador le encarceló y le sometió a tortura. Debido al sufrimiento y a la deshonra, el consejero se suicidó poco después de ser arrestado, aunque los hechos conocidos no son concluyentes.
El juicio de Dante subraya la tragedia de su vida, especialmente el hecho de que, siendo inocente, el consejero acaba convirtiéndose en culpable de sí mismo al quitarse la vida. Sin embargo, el Dante real trata de reivindicar la vida de delle Vigne a través de este relato, asegurando su inocencia en lo que se refiere a su caída en desgracia.
Las revelaciones de Pier
El árbol relata su caso, haciendo referencia a la Fortuna como una meretriz que contempla el palacio del César. A la acusación de traición, suma un juramento asegurando que nunca ha roto la confianza del emperador, exhortando a los visitantes a que cuenten su versión en el mundo de los vivos. Dante, finalmente, cumple con su deseo.
En lo referido al Infierno, Pier relata que los suicidas son recibidos por Minos, que lanza el alma a la séptima fosa, donde cae en forma de semilla para germinar en el bosque de los suicidas. Pier habla aquí de nuevo del azar y relata el daño que sufre al ser sus hojas mordidas por las arpías.
El destino del bosque tras la Resurrección
Uno de los temas reiterados en el poema es la suerte de los personajes tras el Juicio Final. En el caso de los suicidas, dice delle Vigne que no recuperarán su cuerpo, pues no es justo tener lo que se desprecia, estos serán arrastrados y suspendidos sobre el árbol donde sufre cada alma. Es este un ejemplo del contrapaso en los castigos dantescos.
El castigo de los despilfarradores violentos
Aún hablando con el árbol, Virgilio y Dante escuchan a dos hombres corriendo entre perros negros.
Lano de Siena y Jacopo de Sant’Andrea
Lano de Siena fue un noble italiano del siglo XIII, conocido por su vida de despilfarro y su vinculación con la crisis económica de la ciudad de Siena. Su nombre completo era probablemente Arcolano di Pietro, y pertenecía a una familia aristocrática que gozaba de considerable riqueza. Lano adquirió fama por llevar una vida de excesos y extravagancias, que le llevó a dilapidar su fortuna.
La ciudad de Siena vivió un periodo de prosperidad económica durante el siglo XIII gracias al comercio y a la banca, sin embargo, también fue una época de inestabilidad y de rivalidades entre familias nobles. En este contexto, Lano destacó por su comportamiento irresponsable y derrochador.
Jacopo de Sant’Andrea nació en Padua y fue también célebre por sus acciones destructivas contra su propio patrimonio. Se decía que Jacopo no solo derrochaba su fortuna en fiestas y excesos, además tenía tendencia a la destrucción gratuita, llegando a prender fuego a sus propiedades y bienes como acto de ostentación. Estos potlatchs eran vistos con horror por la sociedad paduana.
Lano en la Batalla de Toppo
Lano de Siena participó en la Batalla de Pieve del Toppo (Giostre del Toppo) en 1288 cerca de Arezzo, Italia. Esta batalla enfrentó a las tropas de Siena y Arezzo contra Florencia, en el contexto de las luchas entre güelfos y gibelinos.
Lano de Siena, aparentemente, buscó una salida a su situación desesperada participando en esta batalla, donde se dice que no mostró gran resistencia y se lanzó hacia la muerte. Se cree que Lano, al haber perdido toda su riqueza, prefirió morir en combate antes que enfrentarse a las penurias de la ruina. De hecho, su participación en la batalla ha sido interpretada como una especie de suicidio disfrazado, ya que no hizo ningún intento real por salvar su vida. Dante así lo cree, ubicándole en el bosque de los suicidas.
Tormento
Los castigos míticos griegos basados en la repetición de una tortura, pensemos en Sísifo, son también utilizados por Dante. Los derrochadores violentos son perseguidos por una jauría de perros que los despedazan, repitiéndose la cacería una y otra vez.
Bocaccio también utiliza un argumento similar para elaborar la octava historia de la quinta jornada del “Decamerón”, en este caso Nastaglio degli Onesti presencia una cacería brutal, en la que una joven es asesinada por un hombre a caballo. Botticelli, en colaboración con su taller, inmortalizó esta leyenda en cuatro paneles, tres de los cuales podemos ver en el “Museo del Prado” en Madrid, el cuarto permanece en el Palacio Pucci en Florencia.
El arbusto anónimo
En la huída de los derrochadores, Jacopo hiere a un arbusto antes de ser desmembrado por la jauría. El lamento del arbusto nos permite conocer otra categoría de condenados, los que permanecen en el anonimato.
El alma se expresa haciendo una descripción somera de su vida anterior, solo llegamos a saber que se trata de un florentino. El relato hace referencia al cambio de patronazgo de la capital toscana, que antes de San Juan Bautista tenía a Marte como protector. También habla de la destrucción de la ciudad a manos de las huestes de Atila.
El arbusto da una seña de su yo anterior, reconociendo que de su casa hizo su cadalso. Probablemente, el círculo cercano a Dante pudiera reconocer al personaje, pero el tiempo ha borrado su historia.
Condenados célebres y anónimos
Un hecho capital en el poema de Dante es la diferenciación entre los condenados individualizados, inmortalizados por el poeta, y los anónimos. El arbusto nos pone ante un suicida que, en tiempos de Dante, pudo haber tenido cierta repercusión, pues sabiendo que acabó con su vida en su propio hogar es probable que sus contemporáneos pudieran identificarle, sin embargo, su nombre se ha borrado de las referencias de “La comedia”.
A los anónimos individuales se suma una tercera categoría, los anónimos que son castigados en grupo. En varias ocasiones Dante ve grandes masas de condenados que no puede identificar, como sucede en el cuarto círculo, un foso donde penan los avaros y los pródigos, irreconocibles por mugrientos. De haber desaprovechado sus bienes con violencia, habrían sido perseguidos y despedazados por perros.
Ante este grupo de condenados sin nombre explica Virgilio el discurrir de Fortuna, a la que el árbol suicida maldice.
Leer “La divina comedia”
El lector actual puede abrir “La divina comedia” sin ánimo de recibir lecciones morales, ni la necesidad de asimilar decenas de biografías florentinas de poco interés histórico. Leer “La comedia” hoy significa contemplar escenas deslumbrantes de todo signo, mostrando todas las naturalezas humanas posibles.
Dante, biografía y obra escogida
Dante Alighieri (1265-1321) fue un poeta y filósofo italiano, ampliamente considerado uno de los más grandes escritores occidentales. Dante es conocido como el «padre de la lengua italiana» por su papel fundamental en el desarrollo del italiano como idioma literario.
Primeros años
Dante nació en Florencia, durante su juventud estudió filosofía, retórica y teología, lo que le permitió adquirir una profunda formación intelectual. En una época marcada por los conflictos entre los güelfos y los gibelinos, Dante se involucró activamente en la política florentina junto a los güelfos blancos, quienes defendían la autonomía frente a la influencia papal.
Este contexto político influyó en su vida y obra, ya que en 1302 fue exiliado de Florencia tras la victoria de los güelfos negros. Dante nunca volvió a su ciudad natal y vivió en el exilio el resto de su vida, vagando por diferentes ciudades de Italia, incluyendo Verona y Rávena.
Obra literaria
La obra más importante de Dante es “La divina comedia”, escrita en el exilio. La obra tiene un significado profundamente simbólico, reflejando el pensamiento medieval sobre el pecado, la salvación y la justicia divina.
Dante escribió otras obras importantes como “La vida nueva”, una colección de poemas y prosas sobre Beatriz, su amor idealizado, y “De la monarquía”, un tratado sobre política en el que aboga por un poder secular separado del religioso.
Dante dejó una huella indeleble en la literatura y el pensamiento occidental. Su obra es considerada una síntesis de la filosofía y la teología medieval, además, su decisión de escribir en toscano en lugar de utilizar el latín, contribuyó de manera significativa al desarrollo de la lengua italiana. Influyó además en escritores y artistas posteriores tan dispares como Geoffrey Chaucer, John Milton o Jorge Luis Borges.
Fallecimiento
Dante falleció en 1321 en Rávena, posiblemente a causa de la malaria. Fue enterrado en Rávena, donde su tumba sigue siendo un sitio importante de peregrinación. Hoy, Dante es una figura central en la cultura italiana, símbolo de la identidad y el espíritu que inspiró el Renacimiento.
Algunas de sus obras más importantes, excluyendo “La divina comedia”, son las siguientes.
Convivio (1304-1307)
También conocido como “El banquete”, es una obra filosófica escrita en italiano. Está compuesta por un prólogo y tres tratados (de los catorce originalmente planeados), en los que Dante expone ideas sobre política, ética y conocimiento general. El título simboliza un banquete de sabiduría al que todos somos invitados.
La obra utiliza comentarios extensos sobre sus propias poesías para explorar temas complejos, con el objetivo de democratizar el saber vigente en su tiempo. “Convivio” refleja las aspiraciones de Dante de compartir la sabiduría con aquellos que no tenían acceso a la educación formal, utilizando el idioma vulgar en lugar del latín.
La vida nueva (1294)
Es una obra en prosa y verso que relata la vida y el amor platónico de Dante hacia Beatriz Portinari. Se trata de una mezcla de poesía lírica y prosa explicativa en la que Dante narra sus encuentros, emociones y visiones relacionadas con Beatriz. El libro presenta su ideal del amor puro y espiritual, elevando a Beatriz como símbolo de salvación y virtud. “La vida nueva” muestra cómo el amor puede ser un medio para la iluminación espiritual, además, anticipa la figura de Beatriz como guía en el Paraíso de “La divina comedia” y representa a la perfección el «Dolce stil novo».
De la monarquía (1313)
“De la monarquía” es un tratado político escrito por Dante en latín. En él, aboga por la necesidad de una autoridad secular universal, separada del poder papal. Dante plantea que la paz solo se puede lograr bajo el poder de un emperador que gobierne sobre todos los reinos, permitiendo a la Iglesia centrarse en la salvación espiritual.
El texto es, en realidad, una respuesta a los conflictos entre el poder temporal y el religioso, que marcaron la política de su época. A través de esta obra, Dante intenta demostrar que el orden secular y el religioso tienen roles diferentes pero complementarios.
Últimas publicaciones
Todas las categorías






