Se cumple un año desde que escribí el primer post de este blog, una caótica reflexión acerca de Xavier Güell y su texto sobre Shostakóvich. En homenaje a tan significativa efeméride, me dispongo a escribir una entrada que, espero, estará a la altura de la que publiqué hace doce meses.
El 1 de abril de 2025, el Musikverein organizó, en su célebre sala principal, una ponencia-concierto sobre Johannes Brahms -«Lieben Sie Brahms»- que incluía tres de sus obras más célebres, un evento que, además, fue dirigido por la directora algecireña Irene Delgado-Jiménez.
El Musikverein y la Sala Dorada
Viena es la capital mundial de la música clásica, esta ciudad ha sido residencia de genios como Mozart, Beethoven, Brahms o Mahler, y ha visto nacer a Franz Schubert o a los Strauss. Pero más allá de su pasado ilustre, Viena sigue siendo un referente gracias a instituciones que mantienen vigente la tradición. Una de ellas es el Wiener Musikverein, un auditorio conocido mundialmente por albergar el Concierto de Año Nuevo, pero que es, además, una de las mejores salas de conciertos clásicos.
El siguiente concierto, dirigido por el cordobés Francisco Navarro Lara, permite disfrutar de la espectacularidad del Musikverein a partir de un repertorio de obras clásicas, y la inevitable presencia de piezas (pocas) de bandas sonoras de películas.
El Musikverein, historia de una institución
El Musikverein fue inaugurado el 6 de enero de 1870, como sede de la Gesellschaft der Musikfreunde in Wien (Sociedad de Amigos de la Música de Viena), una de las instituciones musicales más prestigiosas del mundo. Su construcción fue posible gracias al impulso de esta sociedad, que desde el siglo XIX fomentaba la educación musical en Viena.
El arquitecto danés Theophil Hansen, también responsable de otros edificios emblemáticos de Viena -incluido el Parlamento-, fue el encargado de diseñar el Musikverein. Para su proyecto se inspiró en las líneas más reconocibles de la arquitectura clásica griega, dotando al edificio de una monumentalidad sobria, pero rica en detalles ornamentales.
La Großer Saal, una referencia arquitectónica y acústica
El corazón del Musikverein es su Großer Saal, más conocida como Goldene Saal o Sala Dorada. Este espacio, con capacidad para más de 2.000 espectadores, es considerado por muchos la sala de conciertos más espectacular del mundo y es, innegablemente, una de las que ofrece mejor acústica.
La acústica del Goldene Saal es legendaria y ha sido objeto de estudio durante décadas. ¿Cuál es su secreto? En parte, sus proporciones clásicas, que coinciden casi perfectamente con lo que se conoce como la “caja de zapatos”, una planta rectangular con paredes paralelas, techo elevado y materiales que favorecen la reflexión del sonido sin distorsionarlo.
En esta sala, cada nota se proyecta con claridad, profundidad y riqueza, independientemente de la ubicación. Orquestas y directores del mundo entero han declarado que tocar en el Musikverein es una experiencia única, precisamente por la respuesta sonora del espacio.
Un escenario para la historia
La Goldene Saal ha sido, durante más de siglo y medio, escenario de estrenos históricos y de interpretaciones memorables. En este auditorio han dirigido maestros como Herbert von Karajan, Claudio Abbado, Carlos Kleiber y, más recientemente, figuras como Marin Alsop, Andris Nelsons, Gustavo Dudamel o Irene Delgado-Jiménez.
También ha sido el hogar habitual de la Wiener Philharmoniker (Filarmónica de Viena), una de las orquestas más aclamadas del planeta. Es precisamente en este espacio donde, cada 1 de enero, se celebra el Concierto de Año Nuevo, un evento retransmitido a más de 90 países y que ha hecho aún más célebre esta sala.
Simbolismo
Aparte de la excelencia sonora, la Goldene Saal incorpora una decoración deslumbrante. El color dorado domina el espacio, el techo está adornado con relieves en estuco, figuras alegóricas musicales y monumentales frescos dedicados a las musas griegas. A ambos lados, una hilera de cariátides refuerzan la relación entre la arquitectura y la tradición grecorromana.
El órgano, situado en el fondo principal de la sala, es también una pieza central tanto en términos visuales como acústicos. Se trata de un Rieger-Orgel modernizado, que mantiene elementos del original de 1907, y cuya presencia añade una dimensión imponente al espacio.
La vida del Musikverein más allá de la sala principal
Aunque la Großer Saal acapara casi toda la atención, el Musikverein alberga varias salas dedicadas a recitales, música de cámara y proyectos educativos. La Brahms Saal, por ejemplo, ofrece una atmósfera más íntima, perfecta para cuartetos de cuerda o solistas.
En 2004 se añadió un moderno complejo subterráneo que alberga cuatro salas adicionales: la Gläserner Saal, la Steinerner Saal, la Metallener Saal y la Holzener Saal, todas con diseños únicos y pensadas para diversos formatos musicales, desde conciertos contemporáneos hasta encuentros educativos.
Si va a viajar a Viena y desea disfrutar del extenso programa clásico que ofrece la capital austríaca, el Musikverein es una visita ineludible.
Brahms*
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Johannes Brahms: La gravedad del Romanticismo
Johannes Brahms (1833–1897) fue una figura singular dentro del Romanticismo musical. Mientras sus contemporáneos abrazaban una expansión dramática y programática —Wagner o Liszt—, él optó por un camino distinto, basado en el equilibrio y el respeto por las formas clásicas. Brahms se situó conscientemente dentro de una tradición que miraba a Bach, Haydn, Mozart y, sobre todo, a Beethoven, cuya sombra pesó profundamente sobre su obra. No es casual que tardara más de veinte años en completar su Primera Sinfonía, ante la necesidad de estar a la altura del maestro de Bonn. Y, sin embargo, Brahms no fue conservador, su música, aunque formalmente rigurosa, está cargada de intensidad emocional, tensión armónica y un lirismo oscuro que le convierte en uno de los románticos más profundos.
El respeto de Brahms por la forma clásica no supone una limitación, sino una convicción estética. Sus sinfonías, sonatas y conciertos mantienen estructuras tradicionales, pero son atravesadas por una riqueza armónica y contrapuntística que provienen de su propio tiempo. En un siglo de ruptura, Brahms representa una forma de resistencia elegante: no rechaza el pasado y es capaz de resignificarlo.
La voz interior: Música de cámara y obras para piano
Los espacios donde mejor se manifiesta la gravedad emocional de Brahms es en su música de cámara y en su repertorio pianístico. Obras como el “Trío para piano n.º 1, op. 8”, el “Quinteto para piano y cuerdas en fa menor, op. 34” o los “Intermezzi para piano, op. 117” muestran una voz introspectiva, íntima, alejada de los fuegos artificiales románticos. En estos formatos recogidos, Brahms despliega una melancolía contenida, con pasajes que rozan la meditación, el susurro o, incluso, el silencio.
Sus obras para piano, especialmente las tardías, muestran a un Brahms más humano, menos monumental. Los “Klavierstücke op. 118 y 119” están impregnados de un tono confesional, a menudo descrito como otoñal. El uso de armonías ambiguas, modulaciones muy personales y la expresividad sin énfasis refuerzan la gravedad emocional. La densidad no está en el volumen, sino en el peso emocional de cada compás.
Voz colectiva y destino, sinfonías, conciertos y música coral
Las sinfonías de Brahms, escritas entre 1876 y 1885, son monumentos del repertorio orquestal. En ellas, el compositor alcanza un equilibrio admirable entre rigor formal y expresividad.
La “Primera Sinfonía” recibe con frecuencia el sobrenombre de la “Décima de Beethoven”, por su tono épico y su construcción temática. A partir de la “Segunda”, Brahms encuentra una voz más propia, más madura. La “Tercera” es, tal vez, su sinfonía más ambigua y personal, mientras que la “Cuarta”, con su particular passacaglia final, resume la totalidad de su pensamiento musical: sobriedad, profundidad y un dominio absoluto del desarrollo motívico.
Sus conciertos para piano y para violín también reflejan esa grandeza. El “Segundo concierto para piano (op. 83)” es sinfónico en su alcance, mientras que el “Concierto para violín (op. 77)” combina virtuosismo y musicalidad con una maestría poco común. Pero si hay una obra que condensa la dimensión espiritual de Brahms es el “Ein deutsches Requiem” (“Un réquiem alemán”), una pieza monumental que no utiliza el texto latino tradicional, sino fragmentos bíblicos en alemán seleccionados por el propio compositor. Lejos de centrarse en el juicio o la muerte, es una obra de consuelo.
“Danzas húngaras” y “Variaciones Haydn” de Brahms
El programa del evento “Lieben Sie Brahms?” incluyó dos de las “Danzas húngaras” de Brahms -5 y 6- y las “Variaciones Haydn” del compositor alemán, una obra a la que el propio autor tenía un aprecio especial.
“Danzas húngaras 5 y 6”
Las Danzas Húngaras son un testimonio de la capacidad de Brahms para dialogar con la música popular sin perder su voz personal. Escribió un total de 21 danzas, la mayoría para piano a cuatro manos, aunque las más famosas fueron posteriormente orquestadas, algunas por él mismo. Estas piezas no son composiciones originales en el sentido estricto, Brahms se basó en melodías y estilos folclóricos que escuchó durante su juventud, especialmente debido al contacto con músicos gitanos húngaros en Hamburgo y en otras zonas de centroeuropa, durante su gira con el violinista Eduard Reményi.
La “Danza Húngara n.º 5 en fa sostenido menor” es, probablemente, la más conocida de toda la colección. Desde su inicio enérgico, evoca el estilo verbunko, un tipo de danza húngara militar basada en secciones que contrastan entre sí. Su fuerza rítmica, sus síncopas y sus aceleraciones abruptas crean un clima de exaltación, casi de trance. Brahms juega con la alternancia entre lo dramático y lo festivo, lo controlado y lo espontáneo. La orquestación acentúa este carácter con una paleta tímbrica rica, llena de acentos en metales y cuerdas rápidas.
La “Danza n.º 6 en re mayor”, igualmente fascinante, ofrece un carácter más ligero. Brahms se inclina por un tenue lirismo, aunque no exento de contrastes rítmicos. Esta danza tiene menos tensión acumulada que la anterior, pero destaca por su elegancia y claridad melódica.
En ambas piezas, Brahms logra algo notable, elevar el material popular a una forma artística clásica, sin despojarlo de su frescura ni caer en una mera imitación. Las danzas húngaras no son folclore arreglado, se trata de Brahms interpretando y traduciendo la música popular desde su sensibilidad romántica.
“Variaciones Haydn”
Compuestas en 1873, las “Variaciones sobre un tema de Haydn” representan un hito dentro de la producción orquestal de Brahms. Se trata de su primera obra escrita específicamente para orquesta, y su perfección formal anticipa lo que más tarde logrará en sus sinfonías. A pesar del título, el tema sobre el que se basan las variaciones —conocido como “Coral de San Antonio”— no ha sido atribuido con certeza a Haydn.
La obra consta de un tema inicial, seguido por ocho variaciones y una passacaglia final, que condensa toda la fuerza estructural y emocional de la pieza. Cada variación explora diferentes posibilidades, yendo desde lo lírico hasta el contrapunto, pasando por lo rítmico y lo orquestal. Brahms muestra aquí su maestría para propiciar diferentes desarrollos, convirtiendo un tema aparentemente simple en una serie de transformaciones intensas.
Musikverein
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El formato conferencia-concierto, «Lieben Sie Brahms?»
El evento que nos ocupa consistió en una conferencia dirigida por Albert Hosp -conocido periodista vienés especializado en música clásica- y un concierto posterior en el que la Tonkünstler Orchester, dirigida por Irene Delgado-Jiménez, interpretó las tres obras de Brahms anteriormente mencionadas.
¿Es recomendable asistir a un evento de este tipo en el Musikverein? Sí. Aunque la conferencia, de aproximadamente 45 minutos, se ofrece en alemán, resulta interesante incluso para asistentes que no tienen nociones del idioma. La orquesta expone y repite partes de la obra que son analizadas por el ponente, por tanto, el público puede captar matices muy específicos, más teniendo en cuenta la calidad acústica de la sala.
La segunda parte permite escuchar las obras del programa sin interrupciones, mientras uno se imagina aplaudiendo los valses de los Strauss.
Una referencia curiosa
“Lieben Sie Brahms?” remite no solo al célebre compositor alemán, sino también a la novela de 1959 escrita por Françoise Sagan, autora francesa conocida por su mirada melancólica y moderna sobre el amor, la juventud y la soledad. El título de la obra, traducida generalmente en castellano como “¿Le gusta Brahms?”, sirve como metáfora de una historia marcada por los silencios, los desencuentros y los amores que se producen a destiempo.
La novela narra la historia de Paule, una mujer parisina de unos 39 años que mantiene una relación cómoda, pero vacía, con un hombre casado con otra mujer. En medio de esa rutina afectiva aparece Simon, un joven de 25 años que se enamora sinceramente de ella. Aunque al principio Paule duda —por la diferencia de edad y por miedo a romper su equilibrio emocional—, termina cediendo a una relación que la hace redescubrir la pasión y la incertidumbre. La pregunta que da título a la novela aparece en una escena donde Simon, en un intento por conocerla más allá de lo superficial, le pregunta si le gusta Brahms. Más que una cuestión musical, se convierte en una forma de preguntar a la protagonista si todavía es capaz de percibir sentimientos.
Françoise Sagan (1935–2004), seudónimo de Françoise Quoirez, alcanzó la fama con solo 18 años gracias a su primera novela, “Bonjour tristesse” (traducida habitualmente como “Buenos días tristeza”), y se consolidó como una de las voces más características de la literatura francesa de posguerra. En “¿Le gusta Brahms?”, su estilo sobrio, lleno de frases breves y melancólicas, dibuja con precisión la psicología de una mujer atrapada entre la resignación y el deseo.
Tonkünstler Orchester, la orquesta sinfónica de la Baja Austria
La Tonkünstler Orchester es una de las orquestas sinfónicas más prestigiosas de Austria y Europa Central. Fundada en 1907 en Viena, su nombre proviene de la antigua Tonkünstler-Sozietät, una sociedad de músicos del siglo XVIII dedicada a la promoción y difusión de la música clásica.
Durante sus primeros años, la orquesta estuvo muy ligada a la escena musical vienesa, colaborando con Richard Strauss, Bruno Walter y otros grandes compositores. A lo largo del siglo XX, la Tonkünstler se consolidó como una institución artística estable, incluso durante la Segunda Guerra Mundial. Su compromiso con el repertorio sinfónico austríaco y alemán —incluyendo a Haydn, Mozart, Beethoven, Bruckner y Mahler— le otorgó un lugar destacado entre las principales orquestas del país.
Hoy en día, la orquesta tiene su sede en el moderno Festspielhaus St. Pölten, en la Baja Austria, donde realiza gran parte de su temporada. También mantiene una presencia constante en el Musikverein de Viena.
Una mirada al presente y al futuro
Bajo la dirección artística de figuras como Yutaka Sado y Fabien Gabel (desde 2025), la Tonkünstler Orchester ha sabido combinar tradicionalmente el repertorio clásico con novedades contemporáneas.
La Tonkünstler Orchester representa una síntesis única entre el peso de un legado centenario y la vitalidad de una institución que se renueva constantemente. La oportunidad de escuchar en un espacio como la Sala Dorada del Musikverein a una orquesta sinfónica de esta magnitud supone, sin ninguna duda, una experiencia única.
El siguiente vídeo es una interpretación de la “Sinfonía del Nuevo Mundo” de Antonín Dvořák, a cargo de la Tonkünstler Orchester en la Sala Dorada del Musikverein, bajo la dirección del colombiano Andrés Orozco-Estrada.
La dirección de Irene Delgado-Jiménez
Irene Delgado-Jiménez, nacida en Algeciras en 1990, se ha convertido en una de las directoras de orquesta jóvenes más notables de España, habiendo forjado una ilustre carrera internacional en muy poco tiempo.
A lo largo de su carrera, Delgado-Jiménez ha trabajado con prestigiosas orquestas como la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena y la Chicago Symphony Orchestra. En la temporada 2024/2025 participó en el Festival Wien Modern, donde dirigió el concierto inaugural y estrenó la ópera-ballet “O! A Biography” de Matthias Kranebitter. Además, ha dirigido grabaciones para Sony Classical y debutó con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y la Orquesta Ciudad de Granada.
Su compromiso con la música también se refleja en Thalassa Music Project, una iniciativa que busca acercar la música clásica a su ciudad natal, Algeciras.
Un hito histórico en el Musikverein
El pasado 1 de abril de 2025, la directora Irene Delgado-Jiménez protagonizó un momento significativo para la música clásica española, al subir al podio de la Sala Dorada del Musikverein de Viena, uno de los escenarios más reconocidos del mundo.
Las obras de Johannes Brahms incluidas en el programa han formado parte del repertorio habitual de las grandes orquestas europeas. Delgado-Jiménez fue capaz de aportar el equilibrio necesario entre vitalidad y profundidad que requiere la obra de Brahms.
Su paso por el Musikverein no solo suma un logro más a su carrera, además representa un paso decisivo en términos de visibilidad dentro del panorama de la dirección orquestal europea.
El debut de Irene Delgado-Jiménez en el Musikverein puede considerarse un hito, debido a que suma una referencia firme a un panorama clásico que debe trabajar por incentivar la presencia de directoras jóvenes en escenarios de alto prestigio internacional.
La música clásica en Viena
El programa clásico vienés se caracteriza por su amplitud y calidad, con una propuesta constante de conciertos que abarcan desde grandes sinfonías hasta recitales de cámara. Viena mantiene una vida musical abrumadora, que consolida cada temporada su prestigio como capital internacional de la música.
A su valor como espacio para el repertorio clásico, habría que sumar la excepcional calidad de sus museos y la fascinación que la propia ciudad es capaz de generar en el visitante.
Un último asunto
Llegado el primer aniversario de este blog, el formato cambia levemente, para reducir el número de posts mensuales e incrementar, con el ánimo también de mejorar, el contenido medio de cada entrada.
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