“Americanah” es una novela discursiva, un texto en el que la construcción del relato como tema es vital. La oscilación entre verdad y mentira, y las posiciones intermedias, marcan el trasfondo de esta novela.
La verdad como subjetividad dúctil
Adichie despliega varios vectores en busca de un discurso sobre lo veraz, manifestando la importancia de las narraciones privadas y comunes para traducir realidad y prejuicios en verdad.
A través de temas como la raza, la estética, las relaciones interpersonales o la propia literatura, Adichie edifica un razonamiento que se sabe subjetivo, pero que se apoya en una entusiasta reflexión, lo cual le aporta el valor que necesita un texto de este tipo.
La protagonista, Ifemelu, atraviesa distintos contextos culturales entre Nigeria y Estados Unidos, lo que le obliga a reinterpretar constantemente su realidad. A través de su blog y de sus reacciones, Ifemelu expone verdades incómodas sobre diversos estereotipos, revelando cómo las narrativas sociales influyen en la percepción de la verdad.
Adichie utiliza una voz específica, la de una mujer nigeriana de unos 25 años, para cuestionar las versiones simplificadas de una realidad moldeada por el poder, la historia y la cultura. La novela explora cómo las experiencias personales relacionadas con la migración y la pertenencia impactan en la construcción de la identidad y, por tanto, en la interpretación tanto de las personas migrantes, como de las personas residentes en los países receptores.
La verdad como relato
La novela se refiere de manera explícita en varias ocasiones al concepto de verdad, por ejemplo, cuando Shan reconoce que criarse en el Tercer Mundo supone ver la verdad en función del contexto. Esta hipótesis se manifiesta en la propuesta que recibe Obinze para viajar con su madre al Reino Unido como ayudante de investigación.
¿Es la verdad un lujo en algunas circunstancias?, esta es la pregunta que plantea Adichie: ¿usted, qué habría hecho?
La mentira coyuntural
Obinze recuerda un elogio, él era capaz de reconocer que no sabía algo. Este rasgo de sinceridad es evocado mientras está en prisión preventiva antes de ser deportado a Nigeria.
Obinze crece en un entorno en el que la verdad es primordial, una verdad inculcada por su madre que, sin embargo, es quien le incita a aceptar un visado en base a una mentira. El chico sincero debe hacer frente a circunstancias muy complejas que, en algunos casos, se resuelven mediante un fraude.
Para un ciudadano de Nigeria, acceder a un visado o a un permiso de estudios no es, en ocasiones, cuestión de mérito; en estas circunstancias, es necesario un discurso común para definir la adecuación, o no, de tomar ciertas decisiones que también necesitarán de una justificación subjetiva.
La tía Uju
Uju, tía de Ifemelu, mantiene una relación secreta con El General, oficial militar de alto rango en Nigeria que le proporciona una vida de lujo, sin embargo, El General está casado y fuerza a Uju a someterse a una situación de dependencia económica.
La relación refleja las dinámicas de poder y género en una sociedad donde las mujeres pueden depender económicamente de hombres poderosos. Uju justifica su elección en base a una seguridad financiera que es más acuciante a partir del nacimiento de su hijo, Dike, pero se enfrenta a un dilema moral y a una realidad cruel tras la muerte de El General.
Uju se ve obligada a enfrentarse a las consecuencias de su dependencia y decide emigrar a Estados Unidos. El discurso de verdad que trataba de mantener frente a un entorno que conocía su situación anterior se desmorona, devolviéndole a una situación en la que la verdad es mucho más severa.
Un destino moralizante
La tía Uju queda desamparada y debe migrar, Obinze es deportado a Nigeria. El itinerario de ambos es tortuoso y los dos son despojados de aquello que han conseguido en base a un discurso ilusorio.
Pero lo importante no es el fin de la mentira ni las consecuencias, sino el discurso. La diosa Dike, cuyo nombre comparte con el hijo de tía Uju, es justa con quien comete un engaño, sin embargo, la coyuntura del personaje es irrelevante en comparación con la posibilidad de manipular la verdad.
Identidad*
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Identidad y raza
La idea acerca del carácter subjetivo de la raza se explica mediante el sentido de percepción de Ifemelu al llegar a Estados Unidos. Durante sus años de juventud, la protagonista no tiene la sensación de pertenecer a una raza predominante o minoritaria, ella no se percibe en términos raciales, sino culturales.
Ifemelu pertenece a la tribu Igbo, uno de los principales grupos étnicos de Nigeria, a su llegada a Estados Unidos su identidad se simplifica en un solo caracter que marcará el resto de su experiencia: es negra.
Ser negro en Estados Unidos
El hecho de percibirse persona negra como identidad principal es lo que provoca que Ifemelu empiece a escribir un blog centrado en la raza, pero además, esta impresión marca gran parte de las relaciones personales de la protagonista.
Adichie nos muestra las implicaciones de ser un ciudadano negro en Estados Unidos desde varias perspectivas, dos de las más interesantes son las de Kimberly y Shan.
De Kimberly, mujer blanca de clase media-alta, Ifemelu recibe una aprobación sin límites que esconde una condescendencia incómoda. La corrección política autoimpuesta la obliga a fingir. No se trata de esconder unos prejuicios que, probablemente, no existan, sino de exacerbar unas actitudes que impiden establecer una relación realmente sincera entre ambas.
Otra perspectiva es la que ofrece Shan, hermana de Blaine, cuya primacía le obliga a ocupar un espacio central en sus relaciones y, por tanto, en la construcción de su discurso próximo.
Shan representa las complejidades que implica ser una referencia intelectual negra en Estados Unidos, y las expectativas sociales relacionadas con la autenticidad. Shan está dominada por una actitud irónica, cuando no amarga, ante sí misma y ante los demás. Los objetivos imperativos que se impone, tomados del propio entorno, y la dificultad de aprehenderlos en su totalidad, provocan en Shan una insatisfacción que se convierte en un sarcasmo latente.
La verdad de las realidades en “Americanah”
Tanto Kimberly como Shan transitan situaciones que se adecúan a sus expectativas, pero que son a la vez un obstáculo para manifestarse sinceramente.
Kimberly adopta una posición defensiva, basada en una indulgencia excesiva que también se traslada a la relación con su hija. Shan construye una efigie que trata de aunar erudición y principios raciales, a cambio de una inseguridad que no se permite mostrar.
Al igual que estos dos personajes, son muchos otros los que, a lo largo de la novela, tratan de adecuar sus instintos a situaciones normalizadas basadas en expectativas comunes, ocasionando conflictos personales.
La sinceridad de Ifemelu
Ifemelu es capaz de mostrar una sinceridad manifiesta no desde la ingenuidad, sino desde la posición de una persona que construye su verdad, un discurso que es además más poderoso que el común, porque no se basa en prejuicios. Desde una edad temprana, Ifemelu demuestra un carácter fuerte y una inteligencia aguda, lo que le lleva a cuestionar las normas sociales y culturales que la rodean, y que son mucho más complejos que el enfrentamiento abierto ante comportamientos racistas.
¿Cómo enfrentarse a una jefa en un entorno de trabajo agradable pero decepcionante?, ¿cómo afrontar comportamientos excesivamente complacientes debido a criterios de raza?, Ifemelu se expresa con sinceridad, permitiéndose una libertad de la que no dispone Shan, obligada a ser brillante en cada intervención, o Kimberly, cuya autocensura reduce su expresión a una serie de vagos estereotipos.
Las leyes Jim Crow y la competición racial
Un tema racial recurrente en “Americanah” es la competencia por dilucidar cuál es la raza más atacada. Al llegar, Ifemelu observa cómo diferentes grupos raciales compiten por demostrar quién ha sufrido más opresión, esta competencia surge de la necesidad de visibilizar el dolor y buscar justicia, pero también revela cómo las jerarquías raciales fragmentan la solidaridad.
Ifemelu nota esta rivalidad especialmente en las conversaciones sobre discriminación y privilegio, Adichie utiliza estas interacciones para mostrar cómo el racismo sistémico crea divisiones entre comunidades que sufren conductas racistas. Para los negros, esgrimir las leyes Jim Crow (normas de segregación racial en Estados Unidos, vigentes desde finales del siglo XIX hasta 1965, que legalizaban la discriminación contra los afroamericanos) no debería implicarlos en una competición con otras comunidades también marginadas.
La percepción de verdad en la cultura
La valoración de los objetos culturales parte también tanto de un discurso común, como de una reflexión personal que puede derivar en cualquier conclusión no dada de antemano. La conversación sobre la crítica y la asimilación cultural está también presente como parte del discurso de verdad de “Americanah”.
La música popular como parte de la experiencia cultural
A través de referencias musicales, Adichie conecta a varios personajes con sus raíces nigerianas, pero la música popular actúa también como catalizador de verdad.
Durante su estancia en Estados Unidos, Ifemelu descubre cómo la música popular refleja las tensiones raciales y culturales en la sociedad estadounidense y ayuda a construir un discurso común acerca de la raza.
En relación con la construcción del discurso, Don, el marido de Kimberly, menciona un viaje cancelado en el que pudo ver actuar a Fela. Fela Kuti fue un músico, activista y pionero del Afrobeat nigeriano, considerado uno de los músicos más influyentes de África. Sus letras eran políticamente comprometidas, criticando la corrupción, la injusticia social y los gobiernos autoritarios en Nigeria. Fundó la República de Kalakuta, una comunidad autónoma y estudio musical, y utilizó su música como herramienta de resistencia política.
La declaración de Don es suficiente como para crear un imaginario completo acerca de su personalidad. Ifemelu no va a conocer la profundidad real de compromiso de Don respecto a las ideas o a la música de Fela, pero el hecho de pronunciar su nombre ya predice un estereotipo que ayuda a crear un discurso completo.
“Un recodo del río”
La literatura también tiene una influencia activa en la adecuación del relato. Ifemelu escucha de Kelsey, una clienta de la peluquería, expresar una opinión acerca de “Un recodo del río” de Vidiadhar Surajprasad Naipaul, Ifemelu impone una interpretación completamente contraria a la que da la mujer blanca, “Un recodo del río” no sería una novela sobre África, sino sobre el carácter europeo en un entorno ajeno, coyunturalmente africano.
La reacción de Ifemelu es signo de su indómita sinceridad, pero también esconde una poderosa enseñanza acerca de cómo la interpretación de textos permite resignificar la literatura y la cultura en general, como señala Chinua Achebe, cuya obra también es citada a través de “Todo se desmorona”.
La interpretación de la literatura desempeña un papel fundamental en la construcción de discursos comunes en un entorno de verdad variable. Al abordar temas universales como la identidad, el poder y la moralidad, la literatura crea experiencias individuales que influyen en contextos culturales más complejos. A esta discusión perpetua hace referencia Adichie a través de este breve, pero fundamental diálogo.
Mills and Boon
Mills & Boon es una editorial británica especializada en novelas románticas, conocida por sus historias de amor apasionadas. Fundada en 1908, se ha convertido en un referente del género romántico, publicando miles de títulos que han cautivado a lectores de todo el mundo.
Sus novelas, escritas mediante métodos que podríamos denominar industriales, suelen seguir una estructura clásica: presentan a protagonistas carismáticos que se enfrentan a desafíos inabarcables antes de disfrutar de un final feliz. Mills & Boon ha creado diferentes colecciones muy populares en la esfera anglosajona, pero la calidad literaria de sus relatos es pésima.
Ifemelu se da cuenta de que es posible apreciar este tipo de literatura, siempre y cuando las circunstancias sean favorables, es decir, si el lector experimenta un impacto similar al que suelen recibir los protagonistas de este tipo de novelas.
El blog de Ifemelu
“Raceteenth, or various observations about American blacks (those formerly known as negroes) by a non-American black.”, en castellano “Raza, o varias observaciones sobre los negros americanos (aquellos conocidos actualmente como negros) por una negra no americana” es el título del blog de Ifemelu.
El blog de la protagonista se convierte en una plataforma de participación en la conversación cultural sobre raza y cultura en Estados Unidos. A través de sus publicaciones, Ifemelu ofrece una perspectiva honesta acerca de experiencias raciales, explorando las diferencias entre ser negro en América y en África. Esta perspectiva única desafía las narrativas establecidas.
El blog sirve como un espacio de diálogo donde se cuestionan las normas sociales y las estructuras de poder que definen la identidad racial en Estados Unidos. Ifemelu aborda temas como el privilegio blanco, la asimilación cultural y las microagresiones raciales, utilizando un tono sarcástico y directo que invita a la reflexión.
Además, el blog contribuye a la construcción de un discurso colectivo sobre la raza, permitiendo que lectores de diversas procedencias compartan sus experiencias y perspectivas. Al hacerlo, crea un sentido de comunidad y pertenencia en un entorno marcado por divisiones raciales.
Ifemelu utiliza el blog no solo para analizar la cultura estadounidense, sino también para cuestionar su propia identidad y las expectativas impuestas a los inmigrantes. Al compartir sus experiencias, da voz a una narrativa muchas veces ignorada en el discurso público, la de los inmigrantes negros no estadounidenses. En última instancia, el blog de Ifemelu sirve como un puente entre culturas, ampliando la comprensión de la identidad y contribuyendo a una conversación cultural matizada, desde un punto de vista en primera persona.
Existe en la novela un enfrentamiento tácito entre el blog de Ifemelu y el contenido online que expresa Bartholomew, el novio de tía Uju. Este es también un prolífico bloguero, pero la dirección moral de sus post es absolutamente contraria a la de Ifemelu.
Más allá del argumentario, los posts de Bartholomew se asocian a la necesidad de seguir en contacto con una cultura que, con el paso de los años, comienza a parecer lejana a pesar de ser la propia.
La decisión estética
Los conceptos estéticos, sus implicaciones visuales y su trasfondo lingüístico también aparecen en “Americanah” como factores discursivos.
El pelo de las mujeres africanas
El pelo femenino se convierte en un símbolo para articular un discurso estético, y más profundamente, cultural, relacionado con la identidad. A través del viaje personal de Ifemelu con su cabello, Chimamanda Ngozi Adichie revela cómo el pelo de las mujeres negras no solo es una elección de estilo, sino también un acto político y cultural.
Cuando Ifemelu llega a Estados Unidos, se enfrenta a presiones de asimilación que la llevan a alisarse el cabello para cumplir con los estándares de belleza occidentales, un cliché que siguen incluso estrellas como Beyoncé. Esta decisión refleja el poder normativo de la cultura dominante, que establece la apariencia aceptable en términos de raza. Alisarse el cabello simboliza el deseo de ser aceptada en espacios profesionales y sociales, pero también genera una pérdida de identidad.
A medida que Ifemelu comienza a reivindicar su identidad, decide llevar su pelo natural, un acto de resistencia contra las expectativas occidentales. Este cambio marca un momento de empoderamiento y autenticidad, que desafía los estigmas asociados al cabello afro. Su decisión de abrazar su textura natural también la conecta con otras mujeres negras, que comparten experiencias similares de discriminación y aceptación cultural.
El cabello en “Americanah” trasciende lo estético, de hecho, la peluquería es el espacio real del que parte el relato. Mientras Ifemelu espera que le hagan trenzas, elabora una crónica que se mezcla con interacciones en la propia peluquería.
La difusión de una idea de sí a partir del aspecto físico se desarrolla también en las relaciones que tienen las clases privilegiadas nigerianas, en el aspecto que se espera de sus miembros o en el número de gobernadores que asisten a sus bodas.
El lenguaje como realidad
Una de las primeras costumbres occidentales que extrañan a Ifemelu es el tabú y su relación con la estética. La palabra gordo tiene connotaciones peyorativas, este significado ha mutado, pues, en origen, gordo era quien tenía un peso superior a la media, sin que esto tuviera un carácter despectivo.
Ifemelu reconoce a continuación que es un desconocido quien le provoca un sentimiento de malestar debido a su peso corporal. Una frase es suficiente para variar un juicio tan personal como el que tenemos de nuestra imagen física.
El lenguaje también es constitutivo de una verdad común que, de hecho, se puede atribuir estructuralmente al propio lenguaje.
La comida de verdad
La comida también se convierte en un impulsor de verdad.
¿Qué comida es real?, durante su estancia en Estados Unidos, Ifemelu expresa alusiones constantes a una comida que pasa de ser ultraprocesada a basarse en un principio natural insobornable, sublimado en la dieta de Blaine.
La sociedad estadounidense con la que contacta Ifemelu es, en su mayoría, una clase media-alta multirracial, obsesionada con una alimentación sana que, precisamente por establecer criterios imperativos, adquiere rasgos sintéticos.
Al regresar a Nigeria, Ifemelu rechaza las patatas congeladas que, en su país de origen, son un símbolo de distinción por ser manufacturadas y no obtenidas en un comercio próximo.
Estos cambios de perspectiva respecto a la verdad de la comida es también un campo de batalla que Adichie traslada de la realidad a la novela.
La mentira manifiesta
La construcción del relato integra una idea seminal de variabilidad permitida. Si lo que consideramos verdadero lo construimos en comunidad y evoluciona, adoptamos una cierta relatividad moral con la que podemos convivir.
Sin embargo, Adichie establece una clara diferencia entre el relativismo en el que circulan los principios comunes y la mentira manifiesta, que aparece habitualmente en las relaciones de Ifemelu con sus parejas. La mentira manifiesta confronta tanto al relato en construcción como a la mentira coyuntural, a la que recurren algunos personajes citados anteriormente.
Tanto la infidelidad de Ifemelu durante su relación con Curt, como al mentir a Blaine para no asistir a una manifestación de carácter racial, Ifemelu siente que ha cruzado una frontera que no tiene que ver con la participación en una discusión, sino con una decisión personal cuyas consecuencias sí pueden afectarla emocionalmente.
La importancia del sesgo económico
Aunque la novela ofrece una crítica profunda y matizada sobre temas como la raza, la inmigración y la identidad, lo hace desde una perspectiva económica privilegiada que limita su aplicación.
Exceptuando situaciones puntuales relacionadas con las dificultades económicas de migrantes en su primer contacto con occidente, la mayoría de los personajes se mueven en círculos privilegiados tanto en Nigeria como en Estados Unidos. Ifemelu, una vez establecida en América, tiene acceso a educación superior y un estilo de vida cómodo, en Nigeria, su círculo social está compuesto por personas influyentes, o que al menos tienen acceso a un estatus superior al de una clase media inestable y reducida.
La narrativa de ascenso social en Nigeria es importante también en torno al discurso de verdad construida, pero muestra una realidad no aplicable a la sociedad nigeriana o estadounidense tomadas en su conjunto.
Aunque la novela aborda temas de raza y alienación cultural de manera eficaz, lo hace desde un marco económico específico que hay que tener en cuenta para su análisis.
Este factor no disminuye la relevancia de la narrativa, pero sí obvia aspectos que no tienen cabida en base a un sesgo económico.
La reflexión en “Americanah”
Más allá de los aspectos aislados que se tomen de la novela de Adichie, el texto parte de una serie de reflexiones asentadas que son las que permiten que el relato sea sólido. La autora se apoya en infinidad de opiniones personales que ofrecen diferentes puntos de vista, y que en su mayoría son expresados en primera persona, lo cual se traslada a la impresión general del texto.
“Americanah” es una novela discursiva, y puede serlo porque se basa en un cúmulo de consideraciones que, realmente, aportan numerosas matizaciones a temas que forman parte de la conversación general y que debemos seguir discutiendo.
Chimamanda N. Adichie
Chimamanda N. Adichie
Chimamanda N. Adichie
Chimamanda N. Adichie
Chimamanda N. Adichie
Chimamanda Ngozi Adichie, biografía y obras escogidas
Chimamanda Ngozi Adichie nació el 15 de septiembre de 1977 en Enugu, Nigeria, pero creció en Nsukka, una ciudad universitaria donde su padre, James Nwoye Adichie, era profesor de estadística en la Universidad de Nigeria, y su madre, Grace Ifeoma Adichie, ocupaba un cargo de registradora en la misma institución. Adichie creció en un entorno académico y culturalmente enriquecedor, viviendo en la misma casa que una vez ocupó Chinua Achebe, una de sus mayores influencias literarias.
Desde temprana edad, Chimamanda mostró un interés profundo por la lectura y la escritura, sin embargo, su educación formal comenzó en la facultad de Medicina y Farmacia en la Universidad de Nigeria. Después de un año y medio, abandonó los estudios médicos y se mudó a Estados Unidos a los 19 años. Adichie continuó su educación en Comunicación y Ciencias Políticas en la Universidad Drexel de Filadelfia, y más tarde se trasladó a la Universidad del Este de Connecticut.
Carrera literaria
Chimamanda Ngozi Adichie es una de las voces más influyentes de la literatura contemporánea africana. Comenzó su carrera literaria con «La flor púrpura» (2003), una novela ambientada en Nigeria que explora la vida familiar y la opresión política. La obra fue aclamada por la crítica y recibió el Commonwealth Writers’ Prize al Mejor Primer Libro.
Su segunda novela, «Medio sol amarillo» (2006), explora la Guerra de Biafra y sus devastadoras consecuencias en Nigeria. La novela le valió el Orange Prize for Fiction y consolidó su posición como cronista de la historia nigeriana.
Con «Americanah» (2013), Adichie abordó las complejidades de la identidad racial y cultural a través de la experiencia de Ifemelu, una joven nigeriana que migra a Estados Unidos. La novela ganó el National Book Critics Circle Award y se ha convertido en una referencia esencial en el análisis de la diáspora africana.
Ensayos y activismo
Chimamanda también es conocida por sus ensayos feministas. Su charla «We should all be feminists» (2012) (“Todos deberíamos ser feministas”) en TEDx Euston se adaptó a un ensayo del mismo nombre (2014), convirtiéndose en un fenómeno editorial.
En 2017 publicó «Querida Ijeawele, o cómo educar en el feminismo», un manifiesto en forma de carta con quince sugerencias para criar a una niña feminista. Este trabajo reafirma su compromiso con la igualdad de género y la educación feminista, abordando temas como la independencia económica, la autoestima y la libertad de elección.
Influencias
El estilo literario de Chimamanda Ngozi Adichie incorpora una narrativa rica y detallada, sus historias exploran temas de identidad, inmigración, raza, género y política, centrándose en las complejidades de la experiencia africana contemporánea.
Adichie ha mencionado en varias entrevistas que fue profundamente influenciada por Chinua Achebe, Flora Nwapa y Buchi Emecheta.
Lea las novelas y los ensayos de Adichie si desea comprender un poco mejor el mundo que compartimos.
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