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“La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades”, título original de la obra, sigue siendo el mayor exponente de la novela picaresca española. La vida de Lazarillo es un interesante mosaico de imágenes clericales en la Castilla de mediados del siglo XVI.

La censura en los textos originales de “La vida de Lazarillo de Tormes”

La versión más antigua que conocemos de “El Lazarillo de Tormes” es de 1554, aunque es probable que existieran versiones anteriores por tratarse de una obra anónima y popular. La censura en las primeras versiones muestra el imperativo equilibrio entre la literatura y las estrictas normas religiosas y morales del siglo XVI.
“El Lazarillo de Tormes” retrata la corrupción del clero, la hipocresía y las dificultades vitales de los sectores marginados, temas inaceptables en una época en la que la Contrarreforma dictaba una estricta vigilancia sobre cualquier expresión cultural. La novela fue objeto inmediato de censura, por fortuna se conservan varios originales de la versión completa de 1554.

Censura inmediata

La novela fue incluida en el Índice de Libros Prohibidos en 1559, poco después surgieron versiones expurgadas, en estas se eliminaron o modificaron fragmentos considerados ofensivos, especialmente aquellos que cuestionaban al clero o trataban temas religiosos con irreverencia.
Entre las modificaciones más notables se encuentra la eliminación de episodios como el del clérigo avaro o el buldero corrupto, personajes que exponían la decadencia moral dentro de la Iglesia. También se suavizaron pasajes donde la sátira y la crítica social eran evidentes. Estas alteraciones buscaban adecuar el texto a los valores impuestos por la Inquisición.
A pesar de la censura, “El Lazarillo de Tormes” sobrevivió como un testimonio valiente y mordaz de su tiempo. Las versiones originales, redescubiertas siglos después, han permitido apreciar la obra completa en su contexto histórico.

Los amos de Lázaro*
Los amos de Lázaro*
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Los amos de Lázaro*
Los amos de Lázaro*
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Los amos de Lazarillo, una muestra primaria de clero previo al Siglo de Oro

La sucesión de tratados de los que se compone “El Lazarillo de Tormes” incide en el estado general del clero poco antes de que se iniciara el Siglo de Oro en España. De los nueve amos que repasa Lázaro, al menos cinco tienen una relación estrecha con la organización eclesiástica. La narración nos permite saber más acerca de las rutinas de las órdenes y los religiosos, a partir de las certezas y exageraciones que relata  el autor por boca de Lázaro.

El clérigo

Tras dejar a su primer amo, Lázaro entra al servicio de un clérigo de Maqueda, quien resulta ser aún más avaro y cruel que el ciego. Pese a su labor espiritual, el amo demuestra un carácter profundamente mezquino y Lázaro sufre hambre extrema bajo su tutela, pues el clérigo guarda celosamente los alimentos en un arcón cerrado con llave. Lázaro recibe pan duro y raído, e idea formas ingeniosas para sobrevivir.
El protagonista consigue una copia de la llave del arcón y, durante las noches, roba pequeños trozos de pan y comida. Para evitar ser descubierto, imita las mordidas de ratones engañando al clérigo que, finalmente, descubre la verdad al escuchar un silbido que proviene de la llave escondida en la boca de Lázaro. El castigo es brutal, Lázaro recibe una paliza que le deja al borde de la muerte. El clérigo no muestra ningún signo de piedad y castiga inmisericorde a su sirviente que, incapaz de soportar más abusos y la falta de alimento, decide dejar al clérigo.

El fraile

Tras servir a un mísero escudero, Lázaro entra al servicio de un fraile, un personaje peculiar y contradictorio. Este amo es descrito como un hombre mundano, más interesado en los placeres terrenales que en su vida espiritual. Es destacable su gusto por el calzado pues, según Lázaro, gastaba «más zapatos que todo el convento». Su vida activa contrasta con la idea tradicional del retiro y austeridad que se espera de un religioso monástico.
El fraile muestra a Lázaro a un estilo de vida más relajado, llegando a ser moralmente cuestionable. Aunque este amo no resulta tan cruel como los anteriores, Lázaro le abandona al poco tiempo, incapaz de adaptarse al ritmo que le impone. Es justo reseñar que del fraile recibe Lázaro su primer par de zapatos.

El buldero

El quinto tratado nos muestra a un hombre que se dedica a vender bulas a través de engaños. Su carácter astuto y manipulador se manifiesta en las elaboradas estrategias que utiliza para estafar, valiéndose de la fe y la superstición de los demás.
El buldero se alía con un alguacil para fingir un milagro en uno de los episodios más memorables de la novela. Durante un enfrentamiento teatral, el buldero realiza una oración que cura al alguacil de una dolencia ficticia, este espectáculo convence al público de la autenticidad de las bulas y fomenta su venta. Lázaro, testigo de estas farsas, observa con admiración la habilidad del buldero para manipular a la multitud, aunque desaprueba moralmente estas acciones.
El episodio del buldero es una mordaz crítica a la corrupción dentro de las instituciones religiosas y al abuso de la fe popular. Además, muestra a un Lázaro capaz de juzgar a sus amos por sus hechos, otorgándole un valor moral contrario a la vileza que le rodea.

El capellán

El siguiente amo marca un cambio en la vida de Lázaro, pues bajo su servicio comienza a ganar dinero por primera vez. El capellán le asigna la tarea de vender agua por las calles de la ciudad, proporcionándole un burro, cántaros y una pequeña comisión por las ventas. Aunque el trabajo es duro y humillante, Lázaro lo acepta como una oportunidad para mejorar su situación.
Con el tiempo, Lázaro logra ahorrar suficiente dinero para comprarse ropa nueva, este episodio muestra un punto de inflexión en su vida, tomando el control de su destino y dejando de depender completamente de la caridad y del abuso de otros.
Aunque el capellán no es especialmente cruel, su figura muestra la explotación laboral y las jerarquías sociales de la época. Lázaro abandona este trabajo cuando siente que puede progresar en otros ámbitos, aunque tiene la mala suerte de servir a continuación a un alguacil que le pone constantemente en peligro.

El arcipreste

El arcipreste es el último y más controvertido amo de Lázaro. Este personaje tiene una influencia dual en la vida del protagonista, siendo amo y vínculo de su futura esposa, a la que conoce a través del clérigo. Bajo el servicio del arcipreste, Lázaro parece alcanzar una estabilidad económica y social, pero la tranquilidad tiene una contraprestación moral.
La relación entre el arcipreste y la esposa de Lázaro es objeto de rumores. Se insinúa que el arcipreste mantiene relaciones sexuales con ella, lo que compromete a Lázaro, sin embargo, el protagonista elige ignorar estas habladurías para preservar su nueva vida que, aunque carente de dignidad social, le garantiza una estabilidad que nunca antes había tenido. El episodio final refleja la resignación de Lázaro, quien prioriza la supervivencia y la seguridad por encima de la integridad personal.
A la crítica hacia los clérigos que incumplen el voto de castidad se suma la moraleja real del “Lazarillo”, un entorno completamente corrupto deteriora incluso las vidas de las personas que tratan de conducirse con absoluta rectitud.

Religión en el episodio del ciego

El caso del ciego, el primer y más célebre amo de Lázaro, es una interpretación diferente del uso de la religión como medio corruptor.
El ciego ofrece oraciones por la salud, cobrando siempre por sus servicios. Aunque el ciego se presenta como un hombre devoto, experto en rezos y con conocimientos religiosos, utiliza su supuesto saber espiritual para manipular. El ciego enseña a Lázaro trucos para mendigar y rezar oraciones de manera mecánica, sin verdadera devoción. Este comportamiento denuncia la conexión entre los pésimos valores clericales y las cuestionables acciones de los devotos laicos.

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Lázaro de Tormes
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Una reacción ante la literatura idealista

“El Lazarillo de Tormes” es una reacción directa a la literatura idealista de su época, en contraste radical con las obras que glorificaban los valores caballerescos y religiosos. Mientras los libros de caballerías y las novelas pastoriles exaltaban mundos idílicos a partir de héroes nobles y virtudes perfectas, “El Lazarillo” ofrece una visión cruda y realista de la sociedad española del siglo XVI.
A través de la vida de Lázaro, un antihéroe humilde y marginado, se muestra un mundo lleno de pobreza, corrupción y desigualdades sociales. En lugar de caballeros idealizados que luchan por el honor y el amor, la novela presenta personajes reales y defectuosos que encarnan vicios como la avaricia, la hipocresía y el engaño.
La obra desmonta la idealización de instituciones como la Iglesia y la nobleza, exponiendo su corrupción y mostrando cómo las clases más desfavorecidas deben recurrir a la astucia y a la supervivencia para salir adelante, con el obstáculo que suponen las instituciones anteriores.
“El Lazarillo de Tormes” desmitifica las concepciones románticas de la literatura tradicional. Amadís y Palmerín eran capaces de instaurar valores en entornos hostiles, Lázaro, siendo tan recto como un caballero bajomedieval, es aplastado por el peso de la inmoralidad, especialmente cuando se acerca a entornos eclesiásticos.

La novela picaresca en Europa

La picaresca como género literario alcanzó su mayor desarrollo entre mediados del siglo XVI y el siglo XVII, sin embargo hay novelas posteriores a estas fechas que todavía se inspiran en la literatura del pícaro. “El Lazarillo de Tormes” marcó el estándar del género y estableció su estructura básica, obras posteriores como “El Guzmán de Alfarache” de Mateo Alemán y “La vida del Buscón llamado don Pablos” de Francisco de Quevedo, consolidaron el género en España.
La picaresca no se limitó a la península ibérica y se adaptó a otros contextos sociales y culturales. En Inglaterra, el espíritu de la picaresca influyó en novelas posteriores como “Moll Flanders” de Daniel Defoe, la historia de una mujer que lucha por sobrevivir a través de su ingenio en un entorno adverso.
En Alemania, el género encontró una adaptación notable en “El aventurero Simplicissimus” de Hans Jakob Christoffel von Grimmelshausen que, aunque vinculando el argumento a los horrores de la Guerra de los Treinta Años, mantiene la estructura episódica y el protagonismo del antihéroe. Es de este personaje de quien toma el nombre la revista alemana Simplicissimus. Incluso en Italia, con personajes como el Bertoldo de Croce, y en los Países Bajos, el género dejó su huella, aunque con menor desarrollo.
La picaresca fue un reflejo de la transformación de las sociedades europeas como consecuencia de la Reforma y la Contrarreforma.

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