Bashō es uno de los poetas clásicos japoneses más conocidos en occidente, sus composiciones son una invitación extraordinaria a acercarse a la poesía nipona. “Oku no Hosomichi” permite contactar con una parte importante de su obra.
Oku no Hosomichi, el viaje hacia el norte de Bashō
«Oku no Hosomichi» es un pilar fundamental de la literatura japonesa, Bashō relata en esta obra su peregrinaje al norte de Japón, una experiencia que se convirtió en un viaje tanto físico como espiritual. «Oku no Hosomichi» es una reflexión sobre la naturaleza, el paso del tiempo y la conexión del poeta con el paisaje y la historia de Japón.
La traducción del título
La traducción del título es compleja, ya que puede interpretarse de varias formas. «Oku» significa tanto interior como profundo, pero también puede referirse a la zona norte de Japón y a una región remota en general. «Hosomichi» significa «camino estrecho» o «senda angosta», por lo tanto, el título puede traducirse literalmente como «El estrecho camino hacia el interior» o «El camino angosto hacia el norte profundo».
Estas variantes capturan diferentes matices del viaje de Bashō, sin embargo, vamos a optar por “Sendas de Oku” por ser el título de la traducción que hemos elegido para este análisis, obra de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya. Todas las referencias y traducciones de este texto provienen de la traducción de Paz y Hayashiya, salvo excepciones indicadas.
El viaje de Bashō
El viaje que inspiró «Oku no Hosomichi» comenzó en el año 1689, cuando Bashō decidió emprender una travesía por la región del norte de Japón, acompañado por su discípulo Sora. Esta peregrinación los llevó a través de caminos complejos hacia lugares históricos. El viaje duró aproximadamente cinco meses y fue registrado por Bashō mediante un diario poético, que capta la esencia del lugar y la emoción de cada momento.
Bashō describe paisajes naturales, personas, recuerdos y los sentimientos que estos le sugieren. El peregrinaje es una oportunidad de explorar el Japón rural y llegar a la esencia de la poesía.
Penetro en el aroma/ del arrozal temprano./ El mar de Ariso late, a mi derecha.
La relación entre Bashō y su discípulo
Matsuo Bashō no viaja solo, su fiel discípulo, Sora, le acompaña durante gran parte de la travesía. La relación entre Bashō y Sora es ejemplo de la conexión maestro-discípulo en la tradición japonesa, basada en el respeto mutuo y el aprendizaje constante. Sora cuida de las necesidades físicas de su instructor, incluyendo alojamiento y comida, y además comparte la misma búsqueda espiritual y poética.
La labor de Sora permite a Bashō centrarse en la contemplación y la creación poética. A lo largo del viaje, los momentos que comparten reflejan una profunda confianza.
Hokkus y Haikus
En «Oku no Hosomichi», Bashō utiliza lo que se conoce como hokkus y no haikus estrictamente hablando. Las diferencias entre las composiciones poéticas japonesas clásicas son tan sutiles, que es complejo hablar de forma taxativa sobre el lugar que ocupa una estrofa, sin embargo, es correcto hablar de hokkus para referirnos a esta obra.
Más adelante analizaremos la diferencia entre haikus y hokkus.
El uso de prosa y poesía
Bashō combina magistralmente prosa y poesía, creando un equilibrio perfecto entre el relato y la expresión lírica. Utiliza la prosa para describir las experiencias del viaje, los lugares visitados y los sentimientos que evocan. Estos pasajes en prosa ofrecen contexto y profundidad, y permiten al lector visualizar los paisajes y comprender el estado emocional del poeta durante su travesía.
Intercalados en la prosa están los hokkus, pequeñas composiciones poéticas que enuncian la esencia del momento con una precisión y belleza únicas. Los hokkus no son solo adornos líricos, al contrario, proporcionan una dimensión más profunda acerca de las experiencias narradas en prosa. La combinación de ambos estilos permite que esta sea tanto una crónica de viaje, como una obra poética de gran riqueza.
Viento de otoño:/ lo oí toda la noche/ en la montaña.
Naturaleza y espiritualidad
Los poemas de Bashō son un testimonio de la íntima conexión del poeta con la naturaleza y su parte espiritual. A lo largo de la obra percibimos los detalles del paisaje: la bruma sobre un río, los cerezos en flor o los pinos que se elevan sobre la costa, cada uno de estos elementos cobra vida a través de sus palabras, no solo mediante descripciones visuales, sino también como símbolo.
La obra está impregnada de un sentido mono no aware, un concepto japonés que denota la sensibilidad hacia la naturaleza transitoria de la realidad. Bashō encuentra belleza y tristeza en la brevedad de las estaciones y en la fugacidad de los momentos que experimenta durante su viaje.
Hierba de estío:/ combates de los héroes,/ menos que un sueño.
El significado conjunto no es solo una colección de paisajes, sino un viaje espiritual en el que cada lugar visitado se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre la vida y la muerte, la belleza y la tristeza.
Traducción*
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La traducción de «Las Sendas de Oku» por Octavio Paz y Eikichi Hayashiya
La obra poética de Bashō ha sido traducida a numerosos idiomas a lo largo de los años, una de las versiones más destacadas en castellano es la traducción del escritor y poeta mexicano Octavio Paz, en colaboración con el japonés Eikichi Hayashiya. Publicada en 1957, se considera una de las obras más fieles al espíritu original de Bashō. La colaboración entre Paz y Hayashiya, diplomático experto en literatura clásica japonesa, da lugar a una versión que combina la precisión lingüística, con una profunda sensibilidad hacia la estética y la espiritualidad del texto original.
Octavio Paz aporta una gran comprensión del contexto poético y cultural de la obra, mientras Eikichi Hayashiya incorpora un conocimiento excepcional del idioma y las tradiciones japonesas, garantizando que los matices del texto original se mantengan intactos. Juntos, logran una versión que traduce las palabras de Bashō y va más allá, transmitiendo la esencia y la atmósfera de su poesía.
Tregua de vidrio:/ el son de la cigarra/ taladra rocas.
Leer Sendas de Oku desde occidente
No es difícil justificar la lectura de “Sendas de Oku” en nuestro tiempo, aún en culturas tan alejadas de oriente como la nuestra. La poesía de Bashō está íntimamente ligada a su entorno y a la historia que evoca, sin embargo, es interpretable y se adecúa a infinidad de asimilaciones.
El mensaje es universal, los temas hacen referencia a preocupaciones comunes como el paso del tiempo, la mutabilidad, la conservación, las estaciones, la soledad y la melancolía. No es necesario ubicar el monte Haguro ni tener en mente sus templos para apreciar la obra.
¡Qué cortesía!/ Hasta la nieve es fragante/ en Minamidani.
Existirán numerosas referencias que serán incomprensibles para el lector occidental, sin embargo, también hay parte de la obra que queda inaccesible para gran parte del público japonés actual, debido a que numerosas marcas geográficas y culturales han perdido su significado, empezando por la ciudad de Edo, actual Tokio.
Hace ya mucho, tal vez unos diez años, fue a Edo a visitarme. (Tomado de la narración en prosa)
“Sendas de Oku” es un rico directorio de nombres que van construyendo una imagen mítica de Japón. Para lectores que conozcan en profundidad la cultura japonesa, este poemario ofrece la oportunidad de experimentar de primera mano el Japón de comienzos de la época Edo (24 de marzo de 1603-3 de mayo de 1868).
6 conceptos poéticos para leer a Bashō
Renga
El renga es un tipo tradicional de poesía colaborativa, que consiste en una serie de versos escritos por diferentes poetas. A lo largo de los siglos, esta lírica en forma de cadáver exquisito evolucionó hasta convertirse en una fórmula más ligera y humorística conocida como haikai no renga, rompiendo con la rigidez de las convenciones establecidas. Esta variante se caracterizaba por su espíritu lúdico y accesible, en contraste con el renga clásico, más solemne y formal.
Matsuo Bashō comenzó su carrera poética escribiendo haikai no renga, demostrando su habilidad para unir versos y poetizar la esencia de la naturaleza en un tono desenfadado, sin embargo, el poeta transformó el haikai dotándolo de profundidad y un sentido estético propio.
Tanka
El tanka es una forma poética japonesa que precede al renga y tiene una estructura de cinco versos, con un esquema de sílabas de 5-7-5-7-7, sumando un total de 31 sílabas. Es una forma poética extensa, lo que permite mayor profundidad emocional y una narración más desarrollada.
A partir del tanka surgió el renga, mediante la inclusión de varios poetas en una sola composición.
Haiku
El haiku es una forma poética conocida por su brevedad y por su enfoque en la naturaleza. Formalmente, el haiku se compone de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, sumando un total de 17 sílabas. Esta métrica estricta obliga al poeta a condensar la esencia de una imagen o sentimiento en pocas palabras, logrando una expresión directa y sin adornos.
El haiku transmite una experiencia momentánea y efímera, invitando al lector a contemplar el instante descrito. Su origen proviene de las composiciones anteriores, los haikus eran los tres primeros versos de formas poéticas más elaboradas.
Hokku
El hokku es, como el haiku, la primera parte de un poema encadenado que da origen a un renga. Originalmente, el hokku servía como la apertura del renga y establecía el tono y la temática del poema. Formalmente, tiene una estructura de tres versos 5-7-5, idéntica a la del haiku.
Fue Bashō el primer poeta que independizó el hokku de los poemas más largos, escribiendo las primeras composiciones de tres versos como forma lírica completa.
La diferencia principal entre un hokku y un haiku es que el primero admite un cierto lirismo, principalmente metáforas, mientras el haiku solo describe. Esta diferencia es muy sutil y dificulta el análisis de obras como la de Bashō, un autor que, muy probablemente, mezcla haikus y hokkus.
Muévete, tumba,/ oye en mis quejas/ al viento de otoño.
Kigo
El kigo es un elemento esencial en la poesía breve japonesa, consiste en una referencia estacional que indica el contexto temporal de la composición. Este recurso permite situar los versos en una época del año y reunir las sensaciones asociadas a esa estación.
Los kigos suelen ser palabras o frases que aluden a fenómenos naturales, como “flores de cerezo” para la primavera o “grullas” para el invierno, aportando un marco emocional y evocativo. El uso del kigo ayuda al lector a conectar el poema con los ciclos estacionales, fundamentales en la poesía japonesa. Además, el kigo aporta profundidad mediante la relación de tradiciones, emociones y experiencias colectivas asociadas a cada estación.
Aroma de aguas./ Inútil ya cortar/ un crisantemo.
Sabi
El sabi es un concepto estético fundamental en la poesía japonesa, especialmente en el hokku y el haiku. Sabi se refiere a una belleza solitaria, melancólica y tranquila, que implica el paso del tiempo y la mutabilidad, y se manifiesta a través de imágenes que sugieren el abandono, el envejecimiento o lo simple. Es una forma de apreciar la belleza de lo que está desprovisto de artificios y ha envejecido con dignidad.
Los poetas japoneses, como Matsuo Bashō, recurren al sabi para transmitir una sensación de serenidad y la aceptación de la fugacidad de la vida. Sabi invita al lector a encontrar belleza en la soledad y en la naturaleza mudable.
Hoy el rocío/ borrará lo escrito/ en mi sombrero.
Ediciones en castellano de la poesía de Bashō
La obra de Bashō ha sido traducida en su totalidad al castellano en ediciones individuales, en recopilaciones temáticas (literatura de viaje, entre otras), en antologías y en obras que incluyen su obra poética íntegra.
Debido a la simbología de los vocablos japoneses y a la apertura de sus significados, es posible leer varias traducciones con interpretaciones dispares. La diversidad de versiones y el encanto de la poesía de Bashō hacen que su lectura en castellano sea muy interesante, independientemente de la familiaridad que el lector tenga con la poesía japonesa.
Matsuo Bashō
Matsuo Bashō
Matsuo Bashō
Matsuo Bashō
Matsuo Bashō
Bashō, biografía y obras escogidas
Matsuo Bashō, uno de los poetas más célebres del Japón premoderno, nació en 1644 en Ueno, en la provincia de Iga. Su verdadero nombre era Matsuo Kinsaku, aunque adoptó el nombre artístico de Bashō, que significa “planta de la banana”, en honor a un árbol que sus discípulos plantaron cerca de su cabaña.
Bashō es conocido sobre todo por su dominio del hokku y el haiku, formas poéticas tradicionales japonesas que, en su versión más simple, constan de tres versos con una métrica de 5-7-5 sílabas. Con su poesía, Bashō logró captar la belleza de la naturaleza y la espiritualidad de los paisajes de distintas zonas de Japón.
Primeros años
Desde joven, Bashō mostró gran interés en el género haikai. La tradición haikai se basaba en una poesía lúdica y menos formal que otras formas líricas japonesas. Durante sus primeros años, Bashō se dedicó al estudio de los clásicos y a la práctica del haikai, desarrollando un estilo propio que le consagraría como una de las figuras más importantes de la poesía japonesa.
Madurez
En la década de 1660, Bashō se trasladó a Edo (actual Tokio), donde comenzó a establecer contacto con otros poetas. Aunque en principio se dedicó a la enseñanza y al estudio, una serie de tragedias personales, como la muerte de su madre y el incendio de su cabaña, le llevaron a adoptar una vida de introspección y peregrinación. La poesía de Bashō evolucionó con su experiencia vital, pasando de una poesía ligera a una obra profunda en la que la naturaleza y la espiritualidad son los temas principales.
Bashō fue influenciado tanto por el taoísmo como por el budismo zen, filosofías que le llevaron a optar por una vida de sencillez y desapego material. Sus viajes a pie por Japón, a menudo en soledad, se convirtieron en parte esencial de su proceso creativo. Estos viajes dieron lugar a muchos de sus poemas más emblemáticos, considerados relatos magistrales sobre la efímera belleza de la vida.
Significado y legado poético
La poesía de Bashō no solo refleja la contemplación de la naturaleza, sino también la búsqueda de la verdad interna y la paz espiritual, lo que ha contribuido a su perdurabilidad e influencia en la literatura japonesa.
Bashō falleció en 1694, en Osaka, mientras realizaba el que sería el último de sus viajes. La siguiente composición sobre la incertidumbre de la vida fueron las últimas palabras que pronunció.
旅に病んで 夢は枯野を かけ廻る
Tabi ni yande/ yume wa kareno wo/ kakemeguru.
Ya de viajar/ mis sueños van vagando / campos marchitos. *
* La traducción es propia.
Aunque su vida fue breve, su legado continúa presente en generaciones posteriores de poetas en Japón y en todo el mundo. La simplicidad, la sinceridad y la profunda conexión con la naturaleza son características fundamentales de la obra de Bashō, estos elementos le convirtieron en el poeta errante por excelencia en Japón.
Algunas de sus obras principales son las siguientes.
Minashiguri (1683)
La obra «Minashiguri» es una antología que representa el crecimiento de Bashō como poeta. En esta colección se percibe un enfoque más introspectivo y meditativo, que trasciende los límites del haikai tradicional. Bashō deja de lado el humor y el juego para adentrarse en una poesía más profunda y filosófica.
La colección abarca temas como la transitoriedad de la vida y la naturaleza, la conexión entre el ser humano y el entorno natural, así como la inevitable fragilidad del mundo que nos rodea. Es notable la inclusión de imágenes como la nieve, las hojas caídas y la luna solitaria, que ilustran tanto la belleza como la tristeza de la naturaleza.
«Minashiguri» muestra una transición hacia un estilo más espiritual, reflejando los principios del budismo zen que Bashō adoptó desde una temprana edad.
Nozarashi Kikô (1684)
Traducido como «Diario del esqueleto expuesto a la intemperie», es una obra significativa que documenta uno de los viajes de Bashō. En 1684 Bashō emprendió un largo viaje por Japón, este diario poético es el resultado de sus experiencias en el camino. «Nozarashi Kikô» es una profunda meditación sobre la vida y la muerte, la soledad y la transitoriedad.
A lo largo del diario, Bashō narra su conexión con los paisajes, los templos y la gente que encuentra en el camino, expresando tanto la dureza como la belleza de su viaje.
Los poemas incluidos en este diario evocan imágenes de caminos polvorientos, montañas nevadas y momentos de contemplación solitaria.
En esta obra, Bashō desarrolla el concepto de «sabi», que implica una belleza melancólica y la aceptación de la naturaleza efímera de todas las cosas.
Sarashina Kikô (1688)
Este diario relata la peregrinación del poeta al templo Sarashina, un lugar que tenía un significado especial, debido a su conexión con antiguos relatos tradicionales. Bashō crea un relato íntimo y lírico que capta la atmósfera del Japón rural de la época.
A lo largo del viaje, el autor se detiene para meditar en los lugares históricos, dejándose llevar por la evocación de los relatos del pasado. La obra está compuesta por poemas que reflejan tanto la belleza física del lugar, como las emociones que afloran al recordar la historia que rodea a Sarashina. Es un ejemplo claro del modo en que Bashō integra la historia, la naturaleza y sus propias vivencias, mediante un tejido poético que trasciende el tiempo presente.
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