El mes pasado hablamos acerca de la Casa Museo Pessoa, la Fundación Calouste Gulbenkian es otra visita imprescindible en la capital lusa.
El Museo Calouste Gulbenkian: Un legado de arte y cultura en Lisboa
El Gulbenkian contiene una de las más destacadas exposiciones privadas de Europa, abarcando más de 4.000 años de historia. Fundado en 1969, el museo principal alberga la colección privada de Calouste Sarkis Gulbenkian, empresario y filántropo armenio, cuya pasión por el arte le llevó a reunir una de las colecciones más impresionantes y eclécticas del mundo.
El complejo incluye el Centro de Arte Moderna Gulbenkian (CAM), reabierto el pasado 21 de septiembre tras 4 años de reforma a cargo de Kengo Kuma. El CAM permite que el legado de Gulbenkian siga progresando.
Los diferentes espacios expositivos, junto con la Fundación Calouste Gulbenkian, forman un legado duradero que continúa enriqueciendo la vida cultural y artística de Portugal.
Quién fue Calouste Gulbenkian
Calouste Sarkis Gulbenkian nació el 23 de marzo de 1869 en Constantinopla (actual Estambul), en el seno de una familia armenia. Desde joven, mostró una gran capacidad para los negocios, así como un interés temprano por el arte y la cultura. Gulbenkian estudió ingeniería en el King’s College de Londres y comenzó a trabajar en la industria petrolera.
Su habilidad para forjar alianzas comerciales internacionales y su visión empresarial le permitieron amasar una gran fortuna, que invirtió en parte en la adquisición de obras de arte.
Gulbenkian no solo era un eficaz hombre de negocios, también se convirtió en mecenas del arte. Durante su vida, reunió una impresionante colección que abarcaba desde antigüedades egipcias hasta obras maestras de la pintura europea. A lo largo de los años residió en diversas ciudades incluyendo París y Londres, pero tras la Segunda Guerra Mundial se instaló en Lisboa, donde permaneció hasta su muerte en 1955.
Dejó en su testamento instrucciones claras para que su colección se conservara íntegra y se exhibiera en un museo accesible al público.
La Fundación y el Museo Calouste Gulbenkian
Tras la muerte de Calouste Gulbenkian, se creó la Fundación Calouste Gulbenkian en 1956 de acuerdo con sus deseos. Esta fundación, con sede en Lisboa, se estableció como una institución filantrópica cuyo objetivo es promover el conocimiento y la cultura en Portugal y en el mundo. La fundación actúa en diversos campos como el arte, la educación, la ciencia y la salud, y es una de las organizaciones culturales más influyentes de Europa.
El Museo Calouste Gulbenkian es una de las joyas de la fundación y abrió sus puertas al público en 1969. El edificio que alberga el museo es una obra arquitectónica moderna, diseñada por Rui Jervis Atouguia, Pedro Cid y Alberto Pessoa para exhibir la colección Gulbenkian. Rodeado de un impresionante jardín, el museo ofrece un entorno tranquilo en una de las zonas más activas de Lisboa.
La colección del Museo Calouste Gulbenkian
La colección del museo está organizada en dos secciones principales: la colección de arte clásico y oriental, y la colección de arte europeo. Cada una de estas secciones refleja los diversos intereses de Gulbenkian y abarca una amplia serie de estilos y épocas.
Colección de arte clásico y oriental
La colección de arte clásico y oriental del Museo Calouste Gulbenkian cubre más de cuatro milenios de historia, desde el Antiguo Egipto primitivo hasta las primeras vanguardias del siglo XX. Entre las obras más destacadas de esta sección se encuentran las siguientes:
- Antigüedades egipcias: Gulbenkian tenía un profundo interés en el arte del Antiguo Egipto y su colección incluye esculturas, relieves y joyas. Una de las piezas más significativas es la “Estatua de la reina Hatshepsut”, la primera faraona de Egipto.
- Arte grecorromano: La colección grecorromana incluye esculturas, cerámicas y monedas que datan de los siglos V a.C. al IV d.C. Entre las piezas más sobresalientes se encuentra el “Busto de mármol de Antínoo”, el joven amante del emperador Adriano.
- Arte islámico: Gulbenkian adquirió también piezas del mundo islámico, desde cerámicas y textiles hasta manufacturas de metalurgia. La colección incluye obras maestras persas, turcas y provenientes de otras regiones del Medio Oriente.
- Arte oriental: La colección de arte chino y japonés incluye porcelanas, lacas y pinturas. Las piezas más notables incluyen jarrones de porcelana Ming, que representan la delicadeza y el detalle por los que la cerámica de esta época es célebre.
Colección de arte europeo
La colección de arte europeo de Gulbenkian es igual de impresionante y abarca desde el Renacimiento hasta obras del siglo XX.
- Pintura europea: La colección incluye obras de maestros europeos como Rembrandt, Rubens, Van Dyck, Zurbarán, Turner y Manet. Una de las piezas más destacadas es el “Retrato de un viejo” de Rembrandt, que muestra la maestría del artista en cuanto a luz y textura.
- Arte decorativo francés: Gulbenkian era un gran admirador del arte y la cultura francesa, y su colección incluye una impresionante serie de muebles, relojes y porcelanas del siglo XVIII, muchos de ellos elaborados para la corte de Luis XV. Entre las piezas más impresionantes se encuentran los tapices de la fábrica de Gobelins y muebles realizados por los más renombrados ebanistas franceses.
- Renacimiento italiano: La colección de Gulbenkian incluye varias obras de arte renacentista, con especial atención a la pintura italiana. Se pueden ver piezas de artistas como Sandro Botticelli, Domenico Ghirlandaio y Francesco Francia, que representan la riqueza del arte italiano de esta época.
- Joyería de René Lalique: Gulbenkian tenía una amistad cercana con el célebre joyero y vidriero francés René Lalique, cuya obra está representada de manera destacada en el museo. La colección incluye algunas de las piezas más exquisitas de Lalique, desde broches y collares hasta objetos decorativos de vidrio.
El museo en la actualidad
El Museo Calouste Gulbenkian sigue siendo una de las instituciones culturales más importantes de Portugal y un destino imprescindible para los amantes del arte. Además de la colección permanente, el museo organiza exposiciones temporales que muestran tanto obras de su propia colección, como préstamos de otros museos y coleccionistas privados de todo el mundo.
El museo también se ha adaptado mediante iniciativas digitales que permiten a los visitantes explorar las colecciones en línea, y programas educativos que incluyen talleres, visitas guiadas y actividades para todas las edades.
Además del museo, el complejo de la Fundación Calouste Gulbenkian alberga una sala de conciertos, un centro de investigación y el museo de arte moderno, de nuevo accesible.
“Palas Atenea” de Rembrandt
Una de las obras más importantes de la colección Gulbenkian es “Palas Atenea” de Rembrandt. Se trata de una de las representaciones más intrigantes y simbólicas de la diosa de la sabiduría, la estrategia militar y las artes en la mitología griega. La obra, fechada c. 1657, se sitúa en pleno apogeo de la carrera de Rembrandt. Este retrato refleja tanto el virtuosismo técnico del pintor barroco, como su profunda comprensión del simbolismo y la mitología clásica.
Composición
La diosa aparece representada como una figura imponente y digna, envuelta en una armadura dorada y con un casco bélico coronando su cabeza. Su mirada es fija y penetrante, llena de una serenidad que sugiere tanto sabiduría como autoridad. La iluminación del cuadro es rápidamente atribuible a Rembrandt, con el rostro de Atenea emergiendo de las sombras debido al uso magistral del claroscuro, una técnica que el artista dominaba a la perfección. La luz, suave pero precisa, parece acariciar los rasgos de la diosa, destacando su expresión de calma y reflexión.
El atuendo de la diosa está minuciosamente detallado, la armadura brilla bajo la luz con delicados reflejos dorados, que transmiten tanto la riqueza del material como la destreza del pintor para representar superficies metálicas. El casco, adornado con plumas y detalles ornamentales, simboliza el aspecto militar de Atenea quien, además de ser diosa de la sabiduría, también era patrona de los guerreros y protectora de las ciudades.
Aunque la oscuridad hace difícil apreciar si incorpora su característico escudo con la cabeza de Medusa (parece que así es), la imagen de Atenea conserva su iconografía clásica, incorporando su característico casco y la armadura.
Contexto simbólico y mitológico
Atenea, Minerva en la tradición romana, es una figura central en la mitología grecorromana. Simboliza la guerra estratégica, en contraposición a la guerra salvaje que representa Ares, y la razón, la justicia y las artes.
Para los antiguos griegos, Atenea representaba el ideal de una ciudad próspera y civilizada, gobernada por la Ley y la sabiduría. En el arte europeo del Renacimiento y el Barroco, Atenea también adquirió una dimensión alegórica, era el símbolo del conocimiento y la reflexión racional en una época donde el humanismo se entrelazaba con la tradición clásica.
Rembrandt, al retratar a Atenea, no solo celebra a la diosa mitológica, también parece rendir homenaje al ideal renacentista de la sabiduría y el equilibrio. Su interpretación de Atenea no es la de una diosa distante, sino una figura accesible, pensativa, que invita al espectador a contemplar la naturaleza del conocimiento y su fuerza interior. Esta actitud encaja con el contexto más amplio del Barroco, donde los artistas a menudo representan emociones complejas acercando a las figuras míticas o religiosas a una esfera más humana.
Interpretación
El tratamiento de Atenea en esta obra sugiere una lectura más profunda del mito clásico. No solo es una representación de poder y guerra, también se trata de una figura de intensa calma intelectual, capaz de liderar tanto en la batalla como en la estrategia. La composición, en la que Rembrandt juega con la luz y la sombra, intensifica la introspección de la diosa, dándole una cualidad casi terrenal y emocional.
La persona que sirvió de modelo para esta pintura fue Titus van Rijn, hijo del pintor. Es posible que este cuadro fuera en realidad parte de una serie que completan “Juno” y “Venus y Cupido”, para los que Rembrandt utilizó como modelo a Hendrickje Stoffels, su pareja entonces.
El sentido de las tres obras
Tanto los pasajes del Antiguo Testamento como la mitología clásica están muy presentes en la pintura de Rembrandt. Tratando esta obra como parte de una trilogía, lo que nos ofrece Rembrandt son tres impresiones de diferentes diosas humanizadas.
Su mujer aparece como Venus acariciando la cara de Cupido en la tabla expuesta en el Louvre. La composición está muy lejos de las caracterizaciones sensuales renacentistas, pensemos en Botticelli para entender la diferencia.
Juno, diosa de la familia y el matrimonio, es representada como una reina bajomedieval. Sus atributos son los propios de una monarca previa al Renacimiento, se trata de la Reina de las Diosas completamente humanizada, nada denota su mandato divino.
La representación de Palas Atenea también es terrenal. En lugar de encabezar un ejército o aconsejar a los argivos en la campaña troyana, aparece armada pero serena.
Los retratos de Rembrandt a los 50
La producción de retratos es extensa en Rembrandt (nacido en 1606), sin embargo, su pincel varía a lo largo de las décadas.
El retrato de Atenea data, probablemente, del año 1657, dos años antes sus obras ya comienzan a oscurecerse, cambiando los fondos pardos por negros profundos. “El hombre armado” (1655), en el Museo Kelvingrove de Glasgow, o el “Buey sacrificado” (1655), en el Louvre, aportan muestras del tono que adquiere el retrato de Rembrandt al acercarse a los 50 años.
“Pallas Atenea” es un ejemplo excelente de la oscuridad particular de los retratos de un Rembrandt que se acerca a su quinta década de vida. A partir de 1659, con 53 años, el pintor vuelve a los fondos terrosos y los relatos del Antiguo Testamento, exponiendo (o recuperando) una luz diferente.
Si va a viajar a Lisboa, el Museo Calouste Gulbenkian supone un entretenimiento más que satisfactorio. Reserve además unos minutos para pasear por el jardim de la fundación.
El precio de la entrada básica es de 10 €, 11´50 € si visita las exposiciones temporales.
El recinto está ubicado fuera de la zona turística lisboeta, en la Av. de Berna, 45 A, aproximadamente a cinco minutos caminando desde el Parque Eduardo VII.
Últimas publicaciones
Todas las categorías






