Abordar el origen de la inmensa obra de Miguel Delibes significa hablar de censura. La necesidad de retratar la miseria a la que se había abocado a Castilla fue el motor de la escritura de Delibes, pero la razón práctica de sus novelas se debe a la censura franquista y a su ensañamiento con ciertas cabeceras nacionales y provinciales.
Para conocer al escritor vallisoletano es preciso, por tanto, remontarse a su trabajo previo como periodista y director del Norte de Castilla, y evaluar la presión que ejerció la censura franquista sobre su obra.
El Norte de Castilla, Fraga y la censura en España
Miguel Delibes comienza a trabajar en El Norte de Castilla en el año 1941 como caricaturista. Durante la primera etapa, su labor se basa en ilustrar noticias con dibujos de personajes célebres que firma como MAX (las iniciales de su nombre, el nombre de su mujer, Ángeles, y la X como incógnita). Poco tiempo después, comenzó a escribir crítica de cine, lo que le permitió ir “soltando la pluma”, en palabras suyas.
En 1944 es contratado como redactor, en 1952 es subdirector del periódico y en 1958 dirige la cabecera castellana hasta 1963, año en el que abandona su puesto debido a la presión de la censura fraguista.
En los 22 años que Delibes trabajó en El Norte de Castilla son numerosas las veces que el Régimen, bien por medio del Ministerio de Información y Turismo, bien por otros cauces, contacta con el periódico para pedir explicaciones. Hechos como no reseñar el aniversario del Alzamiento o criticar abiertamente ciertas políticas del Régimen pusieron al periódico en el punto de mira de la censura, especialmente durante los años en los que Delibes tuvo responsabilidad directa sobre los contenidos.
Caballo de Troya y los artículos sobre Castilla
El año 1961 es crucial en la relación de Delibes con la censura. El Norte de Castilla comienza a publicar una revista semanal con el sugestivo nombre de Caballo de Troya. Carlos Campoy, redactor jefe, y Francisco Umbral se encargaban de coordinar esta publicación daba voz al panorama castellano.
Al tono de crítica general del suplemento, Delibes sumó textos con títulos tan explícitos como “Castilla en escombros” o “La ruina de Castilla”.
La crítica de Delibes, y del Norte de Castilla en términos generales, no es tanto una condena total al Régimen, ni siquiera se trata de una denuncia directa ante el estrangulamiento de la prensa, se trata de una descripción de la situación castellana, tan depauperada que solo ponerle nombre asustaba al Gobierno.
La Ley Fraga de 1966
A principio de los años 60 se empieza a negociar una ley, a priori aperturista, para que las cabeceras de prensa tuvieran sus propias líneas editoriales. El resultado fue un dictado sobre los temas y cómo tratarlos, manteniendo de facto la censura.
Con motivo de la aprobación de la Ley de Prensa, conocida como Ley Fraga, el propio Régimen le invita a Delibes a retomar la dirección del perióidico. El escritor había abandonado la dirección en 1963 debido al control que pretendió ejercer el Ministerio mediante Félix Antonio González, amigo suyo. Ante la posibilidad de que González perdiera su trabajo, Delibes abandonó el periódico.
Al conocer Delibes el contenido de la Ley, rechazó la posibilidad de retomar el puesto directivo y se desvinculó definitivamente del periodismo.
La novela como libre crítica
El paso del periodismo a la novela no fue secuencial, cuando Delibes abandona el periódico ya ha publicado una decena de novelas, algunas tan críticas como “Las Ratas”. No es la dimisión lo que produce el Delibes novelista, sino el proceso anterior.
Lo que provoca que Miguel Delibes narre y cree una obra extensa es la asfixia del Régimen franquista. Delibes ve en la novela un campo más amplio, aunque igualmente vigilado, en el que puede exponer la situación de Castilla.
Otra de las ventajas de la novela es que su influencia es muy superior a la que le ofrece El Norte de Castilla. Incluso sus artículos más contundentes van a provocar un zumbido muy inferior al estrépito de su novela.
En el caso de Delibes, la censura no moldea su escritura, sino que es la causa misma a la que debemos sus relatos y la imagen de Castilla en el imaginario común. Sin embargo, la libertad editorial estaba también restringida y las novelas de Delibes sufrieron recortes debido a la persecución del censor.
Censura en la obra novela y el ensayo de Delibes
Son varios los pasajes censurados de las obras de Delibes, en su mayoría por dar una imagen de Castilla paupérrima que el Régimen rechazaba, pero además, se incluyen otras cuestiones más peregrinas que abarcan desde referencias a la Guerra Civil, hasta la sexualización en algunos capítulos.
Aún es de día (1949)
La segunda novela de Delibes fue despojada de 29 líneas y es, por cantidad, la más mutilada de sus obras, debido, al parecer, a su erotismo explícito. En el año 1999 su hija Elisa encontró el manuscrito original, aunque fue el propio autor quien descartó añadir las partes condenadas por considerar la obra fallida.
Diario de un emigrante (1958)
Se trata de la secuela de “Diario de un cazador”. En esta novela, Lorenzo busca su propia suerte en América, varias anotaciones del personaje fueron suprimidas por la pobre imagen que se daba del país. Curiosamente, «Las ratas» (1962) no se escrutó de la misma forma a pesar de la pésima imagen que exponía.
El príncipe destronado (1973)
Aún en 1973 la censura perseguía a Delibes y a muchos otros. El título de esta novela ya provocó una primera reacción, debido a su posible relación con la sucesión de Franco y las decisiones que pudieran tomarse sobre Juan de Borbón. Superado este sobresalto, el informe apuntó una serie de sexualizaciones que también fueron aceptadas.
Sin embargo, lo que no pasó la censura fue una frase en la que se hace referencia a la afición de Quico, el protagonista, por las armas. El original decía: “No piensa más que en matar, parece un general”, la frase fue sustituida por: “No piensa más que en matar, parece qué sé yo”, una manifestación mucho más aséptica.
La intransigencia supuso un contratiempo para una edición que ya estaba impresa y preparada para su venta inmediata. En su correspondencia personal, Josep Vergés, el editor de Delibes en Destino, se lamenta por el hecho de haber retirado y encolado, una a una, la página censurada. En realidad fue “una señora” y no él quien se encargó de tal tarea.
“La censura en los años 40”, la percepción del autor
En 1984 Delibes reúne algunos ensayos entre los que se incluye “La censura en los años 40”, un breve análisis acerca de la influencia de la censura en su escritura. Es interesante tener la visión directa de Delibes durante una época que resultó crucial tanto para su escritura periodística, como para el comienzo de su carrera como escritor.
El origen del Delibes novelista se debe a la necesidad de contar Castilla. Obligado a renunciar al periodismo, el autor pierde la capacidad de la denuncia concreta, pero gana, ganamos, una imagen total de la Castilla que conoció y que, en parte, sigue intacta.
Miguel Delibes, biografía y obras escogidas
Miguel Delibes Setién nació el 17 de octubre de 1920 en Valladolid. Su padre, profesor de derecho, influyó mucho en su educación, inculcándole desde joven un profundo amor por la lectura. Estudió Comercio y Derecho en la Universidad de Valladolid, tras completar su formación comenzó a trabajar en El Norte de Castilla, un periódico de gran relevancia en la región.
Comienzo y labor en el periódico castellano
Delibes desarrolló una exitosa carrera como periodista, llegando a ser director del periódico en 1958, aunque debido a presiones políticas tuvo que abandonar el cargo poco después.
Delibes es conocido tanto por su escritura precisa y clara, como por su profundo conocimiento del mundo rural, que se refleja en muchos de sus artículos. A lo largo de su paso por El Norte de Castilla mostró un firme compromiso con la defensa de la naturaleza y la vida tradicional en el campo, así como con la denuncia de las injusticias sociales que caracterizaron la España de su tiempo.
Novelas y personajes rurales
Sus personajes, a menudo campesinos o personas humildes, son retratados con una gran humanidad y dignidad, mostrando las dificultades a las que se enfrentan, pero también su fortaleza interior.
Uno de los aspectos más destacados de su carrera literaria fue su capacidad para sortear la censura durante el franquismo, en una época en la que muchas de sus novelas tocaban temas sociales y políticos sensibles. La censura fue una constante preocupación para Delibes, siendo sus obras muy escrutadas hasta los últimos años del franquismo.
Premios
Delibes recibió numerosos premios y distinciones a lo largo de su vida, incluidos el Premio Nadal, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio Cervantes, el más prestigioso de las letras españolas, además de ser miembro de la Real Academia Española desde 1973. Como motivo de su ingreso en la RAE, Miguel Delibes pronunció un inolvidable discurso acerca del concepto de progreso y la defensa de la naturaleza.
Delibes falleció el 12 de marzo de 2010 en su ciudad natal, Valladolid, dejando un legado literario inmenso que sigue siendo estudiado.
Miguel Delibes fue un escritor profundamente enraizado en la realidad social y cultural de Castilla, especialmente en el mundo rural que tanto admiraba. Su habilidad para plasmar la vida sencilla y áspera de las zonas rurales, junto con su estilo preciso y directo, le permitió destacar como una de las voces más influyentes de la literatura española del siglo XX.
Algunas de la sobras más conocidas de Miguel Delibes
La sombra del ciprés es alargada (1947)
Fue la primera novela de Delibes y le valió el Premio Nadal de 1948. En esta obra, de marcado carácter existencialista, el autor explora el tema de la muerte y la soledad a través del protagonista, Pedro, que adopta una actitud pesimista ante la vida. La novela es fruto de una etapa en la que Delibes estaba influenciado por el pensamiento existencialista de la posguerra.
El camino (1950)
«El camino» es una de las novelas más emblemáticas de Delibes, donde muestra su gran habilidad para retratar la vida rural. La historia sigue a Daniel, un niño que parte a la ciudad para continuar sus estudios, recordando con nostalgia su infancia en el campo. La novela refleja el choque entre el mundo rural y la modernización, uno de los temas recurrentes en la obra del autor.
Cinco horas con Mario (1966)
Esta novela se presenta como un monólogo interior en el que Carmen, una mujer que vela a su difunto esposo, analiza su vida en común. A través de sus recuerdos y pensamientos, Carmen revela los conflictos sociales y personales de su vida, además de criticar la sociedad conservadora española. Cinco horas con Mario es una obra clave en la carrera de Delibes y, aunque fue publicada en plena dictadura, logró sortear la censura a pesar de las críticas implícitas a la situación política del país.
Los santos inocentes (1981)
Esta novela se adentra en la España rural y expone las profundas desigualdades sociales entre los terratenientes y los campesinos. Los personajes, humildes y sometidos a una vida de explotación, muestran la crudeza de una sociedad donde los poderosos imponen sus reglas. Esta obra se considera una de las más significativas del autor por su feroz denuncia social.
El hereje (1998)
En “El hereje”, Delibes cambia de registro y nos traslada al Valladolid del siglo XVI. La novela sigue la vida de Cipriano Salcedo, un hombre que se adhiere al protestantismo en una época de ferviente catolicismo y persecución por parte de la Inquisición. Esta obra es una reflexión sobre la libertad de pensamiento y la intolerancia religiosa, temas universales que conectan tanto con el contexto histórico, como con preocupaciones contemporáneas.
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