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La brillantez de Shakespeare está en la voz de sus personajes. Las reflexiones de Hamlet, la desgracia de Otelo o los diálogos de Romeo y Julieta nos dan la medida del autor, sin embargo, también hay mucho que aprender del Shakespeare mínimo que se esconde tras sus personajes anónimos, en ocasiones tallados para contener una sabiduría incalculable.

El desarrollo de la ambición

“Macbeth” es, para muchos especialistas, la obra cumbre de Shakespeare. Sin duda es la fábula más inmensa dedicada a la ambición desmedida y sus consecuencias, Macbeth traza una vil trayectoria hacia la corona espoleado por Lady Macbeth, hasta que el bosque de Birnam venga sus actos.

El asesinato del rey Duncan

La obra comienza con tres brujas que predicen un encuentro con el valiente general Macbeth, tras su victoria sobre los invasores noruegos. Macbeth se encuentra con las brujas que vaticinan que será rey de Escocia, impresionado por la profecía, el general comparte la noticia con Lady Macbeth, quien le alienta a tomar el poder asesinando al rey Duncan. Cuando Duncan anuncia que visitará su castillo, Lady Macbeth planea el asesinato. Aunque Macbeth inicialmente duda, su propio deseo y la presión de su esposa le llevan a aceptar el plan.
La noche del asesinato, Macbeth, lleno de inquietud, mata a Duncan mientras duerme. Lady Macbeth, fría y calculadora, coloca las dagas ensangrentadas junto a los guardias para incriminarlos. Ambos comienzan a experimentar el peso de la culpa y el temor de ser descubiertos.
Mientras el castillo duerme, Macduff y Lennox llegan al amanecer golpeando insistentemente en la puerta, el portero, aún borracho, los hace esperar mientras bromea, momentos antes de descubrir el cadáver del rey.

La llegada de Macduff y Lennox

Macduff es un noble escocés que representa la justicia y el deber moral, en contraposición a la tiranía y la codicia desmedida de Macbeth. Macduff sospecha de Macbeth desde el principio, su lealtad al orden legítimo le convierte en un personaje clave en la resistencia contra el régimen del nuevo rey. Su pérdida personal, pues Macbeth manda asesinar a su esposa e hijos, impulsa aún más su determinación de derrocar al tirano.
Lennox es también un noble escocés que reacciona al caos político y a la violencia que Macbeth desata en el reino. Al principio se muestra neutral pero, a medida que avanza la obra, muestra un mayor apoyo a Malcolm y a los opositores de Macbeth.
Ambos personajes son testigos de la degradación de Escocia bajo el gobierno de Macbeth. Macduff, finalmente, se convierte en vengador directo de la ruindad desatada al derrotar y decapitar a Macbeth en el clímax de la obra.

El portero*

El portero*

El portero*

El portero*

El portero*

El portero*

El portero*

El portero*

El portero de “Macbeth”, una llamada en la noche

La tercera escena del segundo acto de “Macbeth” comienza con un golpe en una puerta y una queja al amanecer. El portero pronuncia un total de 320 palabras, siendo 10 de ellas la expresión knock, vocablo inglés utilizado como onomatopeya para llamar a una puerta. En el primer monólogo y en el diálogo siguiente con Macduff, Shakespeare nos presenta a un personaje ingenioso, profundo y que, además, ofrece un alivio cómico justo antes de que se abran las puertas del infierno.

El monólogo del portero

Here’s a knocking indeed!

¡He aquí un golpe!

Las traducciones son propias. Así empieza a hablar el portero, molesto por el golpe que acaba de despertarle al despuntar el amanecer. Más allá de la poca o mucha predisposición que pueda tener hacia su trabajo, el portero ha estado bebiendo gran parte de la noche, de ahí que el monólogo siguiente sea, en realidad, una queja grandilocuente acerca del hecho de hacer guardia frente al portón del rey.
Como en muchas otras obras de Shakespeare, la más común de las acciones se compara con un encargo titánico, en este caso la hipérbole equipara la tarea que el portero tiene por delante con la labor del guardián del infierno. A partir de esta alusión, el portero invoca a Belcebú antes de abrir, suponiendo que, quien está al otro lado de la puerta, es alguien tan insignificante como un granjero ahorcado por su propia mano.
La actitud pesimista del portero expresada a partir de ocurrencias irónicas es común en Shakespeare. La misma actitud observamos en el sepulturero de “Hamlet”, en Trínculo de “La tempestad” o en Dogberry de “Mucho ruido y pocas nueces”, este último célebre por sus exageraciones, muy similares a las del portero.
El personaje factura sin parar ideas amargas pero satíricas, como la posibilidad de ahorcarse esperando la abundancia de los campos escoceses, o la necesidad de llevar servilletas al infierno para secar el sudor.
Lo que tenemos al principio de la escena es, por tanto, a un borracho convertido por sí mismo en el guardián de las puertas del infierno, un Cerbero de una sola cabeza, algo atribulada.
La siguiente posibilidad que sopesa es la de un hombre que apuesta a dos resultados y comete una traición, siendo descubierto por el cielo. En el original, la palabra es equivocator, término en desuso que hace referencia a personas que tratan de engañar a través de la palabra y la vaguedad de sus frases. En este caso, el portero nos está dando un avance de lo que sucederá a lo largo del desarrollo de la obra, y es que las palabras y la traición sí tendrán un efecto arrollador en el destino de quienes llegan a continuación.
Tras el tercer aporreo, el portero, que aún no ha logrado alcanzar la puerta, vaticina el recibimiento de un sastre inglés asesinado por un francés al que ha extraviado una manga. En realidad, lo que el portero plantea es que el sastre ha estado sisando tela a sus clientes. La moda francesa en ese tiempo había tendido a ceñir las prendas, por eso cualquier sustracción de tela se empezaba a notar.

Come in, tailor. Here you may roast your goose.

Entra, sastre. Aquí podrás asar tu ganso.

Este es también uno de los célebres juegos de palabras de Shakespeare, una construcción con doble sentido cuyo significado se diluye con el paso del tiempo. El portero sigue hablando sobre la temperatura que alcanza el imaginario averno que protege, de ahí la frase literal “asar el ganso”, pero además, la palabra ganso en inglés se puede referir también a la plancha, tratándose de una invitación al sastre a calentar la plancha con el fuego que desprenden las llamas infernales.
Antes de abrir, la temperatura cambia de inmediato, el calor de la borrachera desaparece y se dispone por fin a abrir la puerta, no sin antes referirse al primaveral camino que lleva al fuego eterno, y que sirve de senda a muchas de las profesiones que se practican en la época.

El diálogo con Macduff

Al entrar, Macduff le recrimina afablemente al portero su tardanza, el portero reconoce haber estado bebiendo en compañía de otros hombres hasta poco antes, de hecho, dice haber acabado al segundo canto del gallo. El resultado son las tres consecuencias de la bebida: nariz roja, sueño y orina. Adicionalmente, beber provoca y retira la lujuria, dice el portero, pues genera el deseo pero evita el rendimiento.
La respuesta del portero continúa tratando la lujuria, pues dice que la bebida la invoca y la estropea, la persuade y desalienta, equivoca al borracho y le abandona. Es importante imaginar este juego de contrarios en boca de un borracho y su eficacia en escena. Macduff mantiene el tono cercano para atribuir al guardián sus propias palabras, diciéndole que le encuentra algo equivocado.

It makes him, and it mars him; it sets him on, and it takes him off; it persuades him and disheartens him; makes him stand to and not stand to; in conclusion, equivocates him in a sleep and, giving him the lie, leaves him.

Le hace, y le estropea; le enciende, y le apaga; le persuade y le descorazona; le levanta y le hace desaparecer; en conclusión, le equivoca en un sueño y, con una mentira, le deja.

Esta intervención es, en realidad, una metáfora del efecto del alcohol sobre el deseo sexual de un hombre. Este tipo de ideas son recurrentes en Shakespeare y, en general, en el teatro isabelino. En esta época existen unos códigos teatrales, y en general sociales, muy estrictos, marcados por las buenas costumbres y el puritanismo, sin embargo, se permiten ciertos resquicios para hablar de erecciones fallidas a causa del alcohol. Este tipo de manifestaciones eran muy comunes en personajes secundarios de la época, que se permitían ir más allá de lo decoroso, pensemos, por ejemplo, en el bufón de Lear.
La última intervención del portero antes de desaparecer se basa en su lucha con la bebida. Parece que ha sufrido la mentira del alcohol en sus propias carnes, así que le ha hecho pagar por ello, a pesar de que la borrachera ha tratado de zancadillearle.

La llegada de Macbeth

Tras retirarse el portero de escena, Macbeth entra para recibir a Macduff y Lennox, llegados al castillo para buscar al rey Duncan. Macbeth finge estar tranquilo y despreocupado, aunque le remuerde la culpa tras haber cometido un asesinato.
Macduff descubre horrorizado el cadáver de Duncan, su reacción es inmediata, grita alarmado desatando el caos y Lennox, profundamente afectado, comenta que la noche ha estado llena de presagios extraños que incluyeron gritos y vientos violentos, anunciando el crimen.
Macbeth intenta disimular fingiendo indignación. En un arrebato aparente de ira, confiesa haber matado a los guardias que estaban en la habitación de Duncan, justificando que lo hizo al sospechar que eran los culpables del asesinato. Esta acción genera un presentimiento en Macduff, aunque no lo expresa abiertamente.
Lady Macbeth interviene desmayándose para desviar la atención. Malcolm y Donalbain, los hijos de Duncan, temen por sus vidas y deciden huir. Malcolm se dirige a Inglaterra y Donalbain a Irlanda, dejando el trono a disposición de Macbeth, que obtiene la oportunidad que esperaba.
Lady Macbeth convence a su marido para que tense la cuerda de su valor, ahora Malcolm ve la flecha amenazante.

This murderous shaft that’s shot hath not yet lighted […].

Esta flecha asesina que se ha disparado todavía no ha aterrizado […].

Las consecuencias de la borrachera del portero

Para la trama, el portero borracho es un personaje aparentemente trivial, pero sus implicaciones son profundas en el contexto de la obra. Su estado de embriaguez y su despreocupación, incumpliendo el deber de proteger la puerta del rey Duncan, simbolizan la corrupción moral y el caos que permea la trama.
Mientras Macbeth y Lady Macbeth cometen el regicidio en secreto y en circunstancias de aguda tensión, el portero borracho, con su actitud despreocupada, crea una interrupción tonal. Este contraste resalta la brutalidad del acto.
El portero, al estar incapacitado, evidencia la ineficacia de las barreras que protegen el orden natural del reino. El castillo, que debería ser un lugar seguro para el rey, se convierte en el escenario de su asesinato. La negligencia del portero subraya la idea de que la traición no solo proviene de Macbeth, sino de un entorno corrupto que permite que este tipo de actos sucedan.
El discurso del portero, aunque cómico, tiene una carga simbólica. Al compararse con el portero del infierno, anticipa el sufrimiento que se desatará tras el asesinato de Duncan. Su dejadez ha abierto una puerta por la que se ha colado el caos, similar a lo sucedido con el arca de Pandora. La omnipresencia del desconcierto en todos los actos de “Macbeth” engulle también al portero, desaparecido un instante antes de la revelación sobre el rey Duncan.

Los personajes mínimos de Shakespeare

En la obra de Shakespeare encontramos muy habitualmente un tipo de personaje cuya intervención se ciñe a una sola escena. Los juegos de palabras y el doble sentido son comunes en sus monólogos o en sus diálogos pero, más allá de la carcajada, estos personajes tienen dos cualidades corrientes, el don de la profecía involuntaria y una inteligencia prodigiosa para hilar respuestas ingeniosas.
En los apresurados discursos de estos personajes podemos adivinar el recorrido de los próximos actos, mientras disfrutamos de réplicas que solo son alcanzables por los personajes imaginados por Shakespeare.

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William Shakespeare, biografía

William Shakespeare, nacido el 23 de abril de 1564 en Stratford-upon-Avon, Reino Unido, es uno de los escritores más icónicos y reconocidos de la literatura universal. Shakespeare es famoso por su vasto legado de obras teatrales y sonetos, que han dejado una huella imborrable en la cultura y el arte a nivel mundial. Su talento para explorar la naturaleza humana, sus complejos personajes y su dominio del lenguaje le han convertido en una figura inmortal de las letras.

Vida temprana y educación

William Shakespeare fue el tercero de ocho hijos de John Shakespeare, un próspero comerciante de guantes y funcionario local, y Mary Arden, heredera de una familia acomodada. Aunque se desconoce mucho sobre su infancia, se cree que Shakespeare asistía a la escuela primaria King’s New School en Stratford, donde habría recibido una completa educación que incluiría gramática, latín y literatura clásica.
En 1582, a los 18 años, Shakespeare se casó con Anne Hathaway, de 26 años. La pareja tuvo tres hijos: Susanna y los gemelos Hamnet y Judith. Poco se sabe de los años posteriores a su matrimonio, un periodo conocido como los «años perdidos», hasta su aparición en la escena teatral de Londres.

Carrera teatral

La carrera de Shakespeare como dramaturgo comenzó en Londres a finales de la década de 1580 o principios de 1590. Fue miembro de la compañía teatral Lord Chamberlain’s Men, que más tarde se convertiría en King’s Men tras obtener el patrocinio del rey Jacobo I. Durante este tiempo, Shakespeare escribió muchas de sus obras más famosas y actuó en varios de sus propios espectáculos.
El Globe Theatre, construido en 1599, se convirtió en el epicentro de las producciones de Shakespeare, en este escenario se representaron muchas de sus obras. Shakespeare también fue accionista de este teatro, lo que contribuyó a su estabilidad económica.

Obra

Shakespeare escribió aproximadamente 39 obras de teatro, 154 sonetos y varios poemas narrativos. Sus obras se dividen en tres categorías principales: comedias, tragedias e historias.
Sus tragedias más reconocidas exploran temas universales como la ambición, el amor, la traición y la mortalidad. Sus comedias destacan por su ingenio y por la solución de los enredos que plantean.
Las historias o dramas históricos celebran los logros y yerros de Inglaterra y examinan las complejidades del poder y la responsabilidad.

Estilo y legado

El estilo literario de Shakespeare se caracteriza por su uso magistral del verso y la prosa. Su habilidad para jugar con las palabras, los dobles sentidos y las metáforas ha enriquecido enormemente el idioma inglés. De hecho, muchas palabras y frases acuñadas por Shakespeare siguen siendo de uso común hoy en día.
Su legado es incuestionable. Shakespeare no solo transformó el teatro de su época, también sentó las bases de la literatura moderna. Sus obras han sido traducidas a más de 80 idiomas y se siguen representando en todo el mundo, atrayendo a audiencias de todas las edades y culturas.

Años finales y muerte

A principios de la década de 1610, Shakespeare regresó a Stratford-upon-Avon, donde vivió una vida tranquila junto a su familia. Aunque se retiró parcialmente de la escritura, continuó involucrándose en la administración de sus bienes y propiedades.
William Shakespeare falleció el 23 de abril de 1616, el mismo día de su 52º cumpleaños. Fue enterrado en la iglesia de la Santísima Trinidad en Stratford, donde su tumba sigue siendo un lugar de peregrinación para admiradores de todo el mundo.

 

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